El Comando Sur de Estados Unidos publicó este lunes imágenes de Marines de la 24ª Unidad Expedicionaria realizando maniobras aéreas sobre el Mar Caribe, incluyendo procedimientos de despegue y aterrizaje y reabastecimiento de combustible aire-aire.
Las imágenes, compartidas en la cuenta de X del Comando Sur (SOUTHCOM), mostraron un KC-130J Super Hercules del Escuadrón de Transporte de Reabastecimiento Aéreo (VMGR) 253 y un V-22 Osprey —aeronave de ala basculante que combina capacidades de helicóptero y avión— en una operación nocturna táctica.
El Comando Sur encuadró la maniobra dentro de la Operación Southern Spear, campaña dirigida por el Departamento de Guerra con objetivos declarados de interrumpir el tráfico ilícito de drogas, disuadir actores hostiles y proteger el territorio continental estadounidense mediante presencia continua.
Estas maniobras son el último eslabón de una cadena de ejercicios que Washington ha intensificado en el Caribe a lo largo de 2026, con Cuba como telón de fondo permanente.
El pasado 29 de mayo, más de 1.300 marines desplegados en el Caribe asumieron su misión como Fuerza de Combate Litoral-24 (LCF-24), relevando a la 22ª Unidad Expedicionaria bajo el mando del coronel Ryan Lynch y operando desde Puerto Rico y a bordo del USS Fort Lauderdale.
Ese mismo día, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, se reunió en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo con el general cubano Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias —contacto calificado de inusual por medios internacionales y descrito por ambas partes como «positivo».
El pasado 4 de junio, Marines realizaron ejercicios de inserción por cuerda rápida desde un helicóptero UH-1Y Venom en la propia base de Guantánamo, en una demostración de capacidad de asalto rápido a escasos kilómetros del territorio cubano.
El punto más alto de la retórica bélica llegó el 10 de junio, cuando el secretario de Guerra Pete Hegseth visitó Guantánamo por segunda vez y proclamó la llamada «Doctrina Donroe», declarando: «La Doctrina Monroe no solo sigue viva; no solo sigue vigente el Corolario Roosevelt, sino que ahora tenemos la Doctrina Donroe. Estamos recuperando nuestro hemisferio».
Hegseth lanzó además una advertencia directa al régimen de Miguel Díaz-Canel: «Sería poco prudente que el gobierno de Cuba intentara adquirir u obtener acceso a tipos de armamento capaces de alcanzar esta base o el territorio continental de Estados Unidos. Estarían invitando a una confrontación que no solo no desean, sino que tampoco podrían soportar».
La escalada responde en parte a un reporte de inteligencia difundido por Axios en mayo que señalaba que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares de Rusia e Irán desde 2023, con escenarios discutidos para emplearlos contra Guantánamo, buques militares y posiblemente Key West.
Paralelamente, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González-Colón, confirmó el pasado jueves que más de 8.100 soldados realizarán ejercicios en la isla entre mayo y agosto de 2026, y advirtió que las gestiones del secretario de Estado Marco Rubio deben leerse «como un ultimátum», añadiendo que «julio podría ser un excelente mes para verlo».
Hegseth resumió la posición de Washington con una frase que define el tono de este momento: «Lo que ocurra con el futuro de Cuba está en manos del presidente de los Estados Unidos y del liderazgo de Cuba. Pase lo que pase, el Departamento de Guerra estará preparado y posicionado para cualquier eventualidad posible».
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