La periodista cubana Martha María Montejo, residente en Houston, Texas, regresó hace una semana de un viaje de diez días a Bayamo con una conclusión que la dejó profundamente perturbada: la población no busca soluciones políticas propias, sino que espera que alguien externo resuelva la crisis.
Montejo compartió sus impresiones en una entrevista con Tania Costa, donde resumió su estancia en tres palabras: «Tristeza, miseria y precariedad».
El testimonio más revelador que recogió fue el de un amigo en Bayamo que le confesó su horizonte de planificación. «Yo me ubico en los 60 minutos nada más, yo me programo para 60 minutos, ¿qué puedo hacer en estos 60 minutos?»
Montejo interpreta esa frase como síntoma de algo más profundo. «No noté un espíritu de soluciones políticas al tema cubano», afirmó.
Para la periodista, se trata de una mentalidad arraigada históricamente. «Yo creo que hay una mentalidad de manutención económica y política en el ser cubano, en esta nación cubana», señaló, trazando una línea desde la dependencia del bloque soviético y el CAME tras 1959, pasando por los miles de millones transferidos por Venezuela y los remanentes del apoyo ruso.
«Cuba está esperando eso. La población está esperando eso, que alguien haga algo por ellos. Alguien. Es muy triste», dijo Montejo.
Cuando Tania Costa le preguntó si la gente espera que todo le llegue de fuera —el dinero, la ayuda, el rescate—, Montejo respondió sin dudar: «El rescate también. Es mi perspectiva».
La periodista fue enfática al señalar que ese sistema de dependencia no es nuevo ni superficial. «Ese sistema de dependencia del otro, de que me resuelvan los problemas, existe aún, todavía está muy arreglado en la sociedad cubana», afirmó.
Esa apatía se traduce también en ausencia de protesta. «¿Cacerolazos allí? No hay como hay en La Habana, como hay en Santiago. No, yo no sentí, no noté nada de esto», dijo Montejo, quien salía a la calle durante el día y la tarde sin percibir ninguna señal de inquietud colectiva.
El contexto energético de Granma agrava el cuadro. La Empresa Eléctrica de Granma reconoció en junio que Cuba genera menos de 1,000 megavatios frente a una demanda de cerca de 3,000, con circuitos que acumularon entre 43 y 45 horas consecutivas sin electricidad.
Al deterioro energético se suma el deterioro urbano. Montejo describe «basureros horrendos en lugares públicos, cercanos a los grandes nodos», como el Parque Carlos Manuel de Céspedes y el ferrocarril.
Lo que más la impactó no fue solo la presencia de esos basureros, sino lo que ocurre alrededor de ellos. «Hay muchos, muchos basureros y personas revisando esos basureros. No solo que estén estos basureros públicos, sino que hay personas que, de alguna manera, por decirlo así, metafóricamente, se alimentan de esos basureros», relató.
Este fenómeno no es exclusivo de Bayamo. En mayo de 2026 solo 44 de 106 camiones recolectores de La Habana estaban operativos por falta de diésel, y el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente admitió en septiembre de 2025 que la basura estaba «regada por toda La Habana».
La observación de Montejo cobra especial peso en un momento en que el sistema de apoyos externos se desmorona. Marco Rubio declaró en enero de 2026 que los donantes que sostuvieron a Cuba durante décadas «ya no existen», y la CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano de -6,5% para este año y coloca a la Isla por debajo de Haití.
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