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Figuras clave del entorno del presidente Donald Trump —el director de la CIA John Ratcliffe, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth— han expresado reservas sobre si Irán cumplirá los compromisos nucleares del memorando de entendimiento firmado el domingo 15 de junio, según reportó Axios y recogió The Telegraph.
El acuerdo fue anunciado por Trump ese mismo día —su cumpleaños número 80— como el fin del conflicto armado iniciado el 28 de febrero de 2026 con la Operación Furia Épica, ataques coordinados entre EE. UU. e Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
La inteligencia estadounidense habría detectado que los funcionarios iraníes discutían el acuerdo entre sí de manera inconsistente con lo que transmitían a los mediadores y al equipo negociador de Washington. Una fuente anónima lo resumió sin rodeos: «La inteligencia refleja que las intenciones iraníes no están en línea con sus compromisos bajo el acuerdo».
El texto del memorando —de apenas página y media, según declaró el vicepresidente JD Vance a CNN— es deliberadamente vago y no detalla los compromisos concretos de Irán sobre su reserva de uranio enriquecido.
En lugar de especificaciones técnicas, el documento se limita a declarar en términos generales que Irán «reitera que nunca producirá armas nucleares», la misma fórmula empleada en el acuerdo nuclear de la administración Obama en 2015.
Funcionarios de la administración Trump reconocieron que el texto es «increíblemente vago» y fue concebido como un «documento político» para que Irán pueda presentarlo favorablemente ante su audiencia interna.
Según estos funcionarios, los compromisos reales —entre ellos la participación de EE. UU. en la destrucción del material enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica— fueron transmitidos por canales reservados y no constan en el documento.
«Lo que importa más que el documento en sí son los entendimientos que tenemos entre nosotros», dijo uno de los funcionarios a CNN, añadiendo que el acuerdo «básicamente dice que levantaremos sanciones, haremos un trato nuclear, descongelaremos fondos. Pero levantaremos sanciones según el progreso».
En marzo de 2026, inspectores internacionales hicieron público un reporte en el que advirtieron que Irán poseía aproximadamente 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, cantidad suficiente para fabricar 10 armas nucleares según los expertos.
El acuerdo sí detalla con claridad los beneficios financieros para Irán: acceso a un fondo de reconstrucción de 300,000 millones de dólares financiado por potencias regionales —no por EE. UU., insisten Trump y Vance—, levantamiento inmediato de sanciones petroleras y descongelación de activos condicionada a avances en las negociaciones.
A su vez, Vance defendió el marco en Fox News con una afirmación de largo alcance: «Hemos transformado fundamentalmente el Oriente Medio, cumplan o no. Esto es solo la guinda del pastel, asumiendo que hagan todo lo correcto».
La secretividad en torno al texto ha generado críticas incluso entre aliados de Trump. El líder republicano del Senado, John Thune, dijo el martes que esperaba «obtener más información, más detalles». El líder demócrata Chuck Schumer fue más directo: «El pueblo estadounidense merece detalles y plena transparencia. ¿Qué hemos ganado realmente con la guerra de Trump?»
Israel, que participó junto a EE. UU. en el inicio del conflicto, solicitó ver el texto del acuerdo pero fue rechazado por la administración Trump, lo que apunta a una fractura creciente entre los aliados. Qatar y Pakistán actuaron como mediadores en todo el proceso.
La firma presencial oficial está programada para este viernes en Suiza, con la presencia de Vance, momento en que se prevé la publicación del texto completo. Ese acto abrirá una ventana de 60 días de negociaciones técnicas en persona entre delegaciones de ambos países, que la administración Trump describe como un período de prueba para evaluar la seriedad de Irán.
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