"No hay soberanía con el plato vacío": Díaz-Canel declara la alimentación asunto de seguridad nacional

Díaz-Canel declaró la alimentación asunto de seguridad nacional y prometió acabar con las tierras ociosas en Cuba durante el Pleno Extraordinario del PCC.



Miguel Díaz-Canel (i) y Hombre buscando en la basura (d) Foto © Collage X/Presidencia de Cuba - CiberCuba

Miguel Díaz-Canel pronunció este jueves ante el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba una de las frases más contundentes de su mandato: «No hay soberanía con el plato vacío».

Con esa declaración, el gobernante elevó la alimentación del pueblo cubano a la categoría de asunto de seguridad nacional, en la clausura de un pleno que aprobó 176 propuestas organizadas en 23 ejes de transformación económica y social.

El pleno sesionó en el Palacio de la Revolución con la participación de Raúl Castro por videoconferencia.

Castro firmó el documento con las propuestas y advirtió, según el medio oficialista Cubadebate, que «tan o más importante que la aprobación misma de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna».

Este jueves, la Asamblea Nacional fue convocada a una sesión extraordinaria para formalizar las reformas aprobadas por el PCC.

La comida, al centro del discurso

El eje alimentario ocupó un lugar central en la intervención de Díaz-Canel, quien reconoció sin rodeos la gravedad de la situación.

«El alimento del pueblo cubano será tratado como lo que es: un asunto de seguridad nacional», afirmó; y añadió que «se tendrán que acabar las tierras ociosas en Cuba».

El gobernante vinculó directamente la crisis energética con la alimentaria.

«El apagón es el niño que no pudo estudiar para la prueba, la comida que se echó a perder en un refrigerador, el anciano que pasa la noche en vela sin descanso y con calor», dijo, en una de las imágenes más crudas de su discurso.

El mandatario fue explícito sobre el destino de los campos improductivos:

«Cada pedazo de tierra que está cubierta de marabú, cuando debería estar produciendo alimentos, tendrá que tener una respuesta clara: o se pone a producir o se entrega a quien esté dispuesto a hacerlo».

Anunció la ampliación de la entrega de tierras en usufructo a productores, cooperativas, mipymes y formas asociativas, y reconoció una deuda histórica con el campesinado.

«Al campesino cubano no se le puede seguir pidiendo más comida con menos herramientas y con precios por debajo de sus costos», aseveró.

Quienes se comprometan con resultados agrícolas verificables podrán importar directamente semillas, fertilizantes, piezas y equipos, y tendrán acceso a divisas.

«Cuando el campo cubano sea un camino de prosperidad para quienes lo trabajan, el país será más fuerte, más justo y más soberano», prometió.

Canasta básica, comedores y jubilados

En materia de protección social, el régimen anunció que la canasta básica quedará garantizada para jubilados, familias con niños enfermos crónicos y personas vulnerables, y prometió el apadrinamiento de comedores sociales y hogares de ancianos por parte del sector empresarial, con cupos solidarios y precios de costo.

La promesa llega en un momento crítico.

Los comedores del Sistema de Atención a la Familia atraviesan una odisea: el SAF 0204 Villanueva, en Boyeros, lleva cinco meses cocinando con leña por falta de gas, atendiendo a 129 comensales ancianos para quienes ese plato es, muchas veces, la única comida caliente del día. Y es solo un ejemplo de una realidad que se extiende por todo el país

Díaz-Canel también criticó la política de topes de precios que el propio régimen impuso.

«Los topes de precio en la práctica no lograron contener la inflación, muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos», admitió. 

Una crisis que no admite más retórica

Las cifras detrás del discurso son devastadoras.

El Food Monitor Program reportó en 2026 que el 96,91% de la población cubana carece de acceso adecuado a alimentos, y que el 33,9% de los hogares tuvo al menos un miembro que se fue a dormir con hambre en los últimos 30 días.

Cuba produce solo 80,000 toneladas de arroz al año cuando necesita 600,000, e importa entre el 70% y el 80% de los alimentos que consume.

La pensión mínima es de 4,000 pesos cubanos -menos de 10 dólares en el mercado informal- frente a una canasta básica estimada en 12,000 pesos por persona al mes.

Días antes del pleno, voces críticas ya habían exigido respuestas concretas.

La intelectual Alina Bárbara López Hernández alertó que «hay gente que muere de inanición» y que «se trata del derecho a seguir vivos, que ahora mismo no todos tienen garantizado en Cuba».

El actor Luis Alberto García exigió que los dirigentes sufrieran «igual que los de abajo», y la locutora Laritza Camacho resumió la exigencia popular en tres palabras: «Llenen las cazuelas».

El PCC dio luz verde a las transformaciones, pero la reacción ciudadana ha sido de escepticismo generalizado ante promesas que 67 años de dictadura comunista no han logrado convertir en alimentos sobre la mesa.

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