El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel propuso el miércoles un mecanismo de canje de deuda externa por activos nacionales como parte de la Agenda Económica y Social de Emergencia presentada en la clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, celebrado en el Palacio de la Revolución.
El mandatario describió la fórmula en estos términos: «Debemos conducir un proceso de canje de deuda por activos enfocado fundamentalmente en la permuta de activos nacionales por deudas, sin enajenar en perpetuidad la propiedad de los mismos. Con este mecanismo se puede lograr financiamiento y otros beneficios sin perder el derecho de propiedad sobre los activos».
El mecanismo, conocido en finanzas soberanas como debt-for-asset swap, consiste en ofrecer participación o usufructo sobre bienes del Estado —empresas, infraestructuras, tierras o instalaciones— a cambio de que los acreedores condonen o reduzcan la deuda, sin que Cuba transfiera la titularidad definitiva de esos activos.
Díaz-Canel mencionó además otras vías complementarias: «Hay que usar también otros mecanismos que se pueden explorar como deudas contra la naturaleza o deudas contra el desarrollo social, emisión de bonos por los objetivos de desarrollo sostenible y otros».
El anuncio llega en un momento de asfixia financiera sin precedentes. Cuba acumula una deuda externa estimada en más de 29,500 millones de dólares, con impagos documentados ante múltiples acreedores: más de 1,500 millones de dólares a México por exportaciones de petróleo entre mayo y noviembre de 2025, más de 3,000 millones a Argentina y unos 330 millones de euros a empresas españolas, además de atrasos al Club de París desde 2019.
En el mismo bloque del discurso, el mandatario anunció la eliminación de la intermediación obligatoria en el comercio exterior: «Debemos autorizar la importación y exportación directa para empresas estatales y no estatales productivas, exportadoras o que sustituyan importaciones, manteniendo requisitos técnicos y fiscales, pero eliminando la intermediación obligatoria».
Sobre la inversión extranjera, Díaz-Canel reconoció que se encuentra «prisionera de un enrejado de trabas» y anunció su autorización directa en el sector privado nacional, incluyendo las pequeñas y medianas empresas privadas (MIPYMES), «con reglas claras de propiedad, repatriación, reinversión y solución de controversias».
El régimen también prometió revisar la lista de actividades vedadas al sector privado bajo el principio de «sustituir siempre que sea posible la prohibición por una regulación responsable», y flexibilizar el objeto social de las MIPYMES para aliviar la carga burocrática que enfrentan los emprendedores.
Para los cubanos residentes en el exterior, Díaz-Canel ofreció un marco de participación sin restricciones: «Al que quiera construir con Cuba sin pretender imponerle nada, le decimos con el corazón en la mano: aquí tienes tu casa y aquí tienes la puerta abierta, porque a esta patria en esta hora no le sobra ningún buen cubano».
El paquete de más de 20 transformaciones fue aprobado por el Pleno con el respaldo de Raúl Castro, quien participó por videoconferencia y advirtió en su mensaje que «tan o más importante que la aprobación misma de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna».
La Asamblea Nacional fue convocada a una sesión extraordinaria este jueves para refrendar las medidas aprobadas por el Partido Comunista, en medio de una economía que la CEPAL proyecta caerá un 6,5% en 2026, con una contracción acumulada de 10,3% en el bienio 2025-2026.
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