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El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla recurrió el sábado a la retórica de la soberanía para rechazar cualquier opinión de Washington sobre las decisiones internas de La Habana.
El mensaje publicado en su cuenta de X llegó un día después de que el propio gobierno admitiera el fracaso parcial de su modelo económico ante la Asamblea Nacional.
«El gobierno de EE.UU., el verdugo del castigo colectivo contra el pueblo cubano, no tiene autoridad política, legal ni moral para juzgar los pasos que estamos dando», escribió el ministro de Relaciones Exteriores.
Rodríguez fue más allá y descartó incluso que Washington tenga derecho a opinar sobre las reformas internas en la isla.
«Su opinión sobre lo que hay que hacer para superar viejas deficiencias y adaptar nuestro modelo socialista autóctono a las nuevas realidades nacionales e internacionales tampoco importa», dijo Rodríguez.
El mensaje culminó con una declaración de principios: «Cuba está fuera de las fronteras de Estados Unidos. Cuba conquistó, defiende y defenderá siempre su soberanía con gran esfuerzo y plena determinación y rechaza, con igual resolución, cualquier injerencia extranjera en sus asuntos internos».
El jueves, la Asamblea Nacional del Poder Popular celebró una sesión extraordinaria en la que el primer ministro Manuel Marrero Cruz presentó 176 medidas de reforma económica organizadas en 23 ejes estratégicos, entre ellas la autorización de banca privada, casas de cambio privadas, mayor apertura a la inversión extranjera y la eliminación del tope de 100 trabajadores para las mipymes.
El propio Marrero reconoció contradicciones en las nuevas medidas ante los legisladores, en lo que el gobierno presentó como el mayor intento de reforma estructural desde el Período Especial.
La respuesta de Washington fue inmediata: EE.UU. calificó las reformas de «señales de humo superficiales».
El discurso de Rodríguez sigue un patrón que se repite a lo largo de 2026. En enero afirmó que el pueblo cubano está dispuesto a «dar sus vidas» para defender la soberanía frente a las amenazas de Trump.
En marzo declaró que Cuba acepta un «diálogo serio y responsable» con Estados Unidos, pero solo sin injerencia en sus asuntos internos. En mayo denunció ante la ONU una posible agresión militar y alertó de que las sanciones habían reducido las importaciones energéticas de Cuba entre un 80% y un 90%.
El patrón es consistente: cada vez que la crisis interna se agudiza, el canciller intensifica la narrativa de confrontación con Washington, desplazando el foco hacia el embargo y la soberanía en el momento en que el propio gobierno admite, implícitamente, que el modelo económico no funciona.
Preguntas frecuentes sobre la situación política y económica en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el gobierno de Cuba rechaza las críticas de Estados Unidos sobre sus reformas económicas?
El gobierno cubano considera que Estados Unidos no tiene autoridad política, legal ni moral para juzgar sus decisiones internas, atribuyendo sus problemas principalmente al embargo económico impuesto por Washington. Las críticas de EE.UU. son vistas como interferencias en la soberanía de Cuba.
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¿Cuáles son las principales reformas económicas aprobadas por Cuba en 2026?
Entre las 176 reformas aprobadas se incluyen la autorización de banca privada, casas de cambio privadas, y una mayor apertura a la inversión extranjera, así como la eliminación del tope de 100 trabajadores para las mipymes. También se introduce gradualmente el IVA y se prevé una transformación de empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones.
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¿Cómo responde Cuba a las amenazas de intervención militar de EE.UU.?
Cuba ha advertido que responderá militarmente a cualquier agresión, ejerciendo su derecho a la legítima defensa. El gobierno cubano toma las amenazas de Washington "muy en serio" y ha manifestado que cualquier agresión encontrará a un pueblo unido y dispuesto a defender su soberanía.
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¿Ha habido avances en el diálogo entre Cuba y Estados Unidos?
A pesar de los contactos bilaterales reconocidos por el canciller Bruno Rodríguez, no se han producido avances significativos en el diálogo. Cuba está dispuesta a discutir asuntos bilaterales, pero rechaza cualquier intervención en sus asuntos internos o cambios en su sistema político.
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