El abogado, politólogo y exministro boliviano Carlos Sánchez Berzain lanzó una advertencia directa al debate sobre la transición cubana: antes de hablar de constituciones o modelos institucionales, lo único que importa es la libertad.
«La libertad primero, la institucionalización después», defendió Sánchez Berzain en una entrevista con Tania Costa en la que el director del Interamerican Institute for Democracy analizó el estado actual del régimen cubano y los posibles caminos hacia un cambio.
De esta forma, el analista fue categórico al rechazar cualquier debate sobre modelos de transición mientras la dictadura permanezca en el poder.
«Yo soy renuente, yo rehuso hablar de esas posibilidades mientras no se produzca el cambio. Mientras Estados Unidos no saque a la dictadura de Cuba, que es el único país que lo puede hacer, no vamos a hablar de lo que viene después. No conmigo, por lo menos, porque eso es imaginación que le sirve a la dictadura cubana para dividir a los cubanos», declaró.
Su postura cobra relevancia en un momento en que el exilio cubano debate activamente qué modelo institucional debe regir una Cuba post-dictadura. Mientras sectores del exilio promueven la restauración de la Constitución de 1940 y otros grupos presentan hojas de ruta propias, Sánchez Berzain advierte que ese debate prematuro es precisamente la trampa que tiende el régimen. Para el analista, dividir a los cubanos es una estrategia deliberada del castrismo.
«Uno de los elementos esenciales que maneja el régimen castrista en Cuba y en su expansión es multiplicar los ejes de confrontación. Hay que hacer que la gente se pelee. ¿Por qué? Por lo que sea, porque mientras más se peleen, más los vamos a dominar», explicó.
Sánchez Berzain señaló que esa táctica se expresa de formas concretas. «¿Qué hacen en Cuba? Dividen las regiones. Cuba se vuelve racista. Cuba se vuelve elitista».
Como ejemplo de esta estrategia aplicada fuera de Cuba, citó el caso de Bolivia, donde —según él— la influencia castrochavista impuso una constitución que proclama 36 naciones.
«Han tratado de suplantar la nación boliviana, que es una —la unidad en la diversidad— y le han impuesto una constitución donde dice que hay 36 naciones. Eso no es cierto. Bolivia no es un país plurinacional, es un país pluricultural. Todo el mundo es pluricultural, pero es una sola nación», afirmó.
A pesar de su negativa a debatir modelos antes del cambio, Sánchez Berzain sí enumeró los escenarios que considera posibles una vez que se produzca la caída del régimen.
«Yo creo que en el estado que está Cuba, lo que va a venir va a ser un sistema de un directorio que administre y reponga las condiciones de libertad y democracia, de repente, al estilo de la Franja de Gaza; o un proceso tutelado, de repente, al estilo de Venezuela; o un proceso diferente con todo ese capital humano extraordinario cubano americano que está en el mundo de la libertad», señaló.
También mencionó un cuarto escenario: una reinstitucionalización con intervención externa comparable a la que transformó a Japón en potencia económica tras la Segunda Guerra Mundial.
Esta entrevista, al primera que concede Sánchez Berzain a CiberCuba, se produce un día después de que el cinco veces ministro en Bolivia publicara en Infobae el artículo «Los últimos días de la dictadura cubana», donde sostiene que el régimen «no tiene pueblo, no tiene narrativa, no tiene economía y no tiene opciones».
El debate sobre la transición también ha generado voces críticas dentro del activismo cubano que rechazan tanto la Constitución de 1940 como las soluciones diseñadas desde el exterior, exigiendo una consulta popular directa.
«Hay una larga dinámica de posibilidades y de soluciones», concluyó Sánchez Berzain, insistiendo en que ninguna de ellas merece discutirse antes de que Cuba sea libre.
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