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El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) anunció este jueves la movilización de fuerzas militares conjuntas para apoyar las operaciones de socorro en Venezuela, en respuesta a los devastadores terremotos que sacudieron el norte del país el miércoles.
Dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 golpearon los estados Yaracuy y Carabobo con apenas 39 segundos de diferencia a las 18:04 hora local, a unos 160 km al oeste de Caracas.
El de magnitud 7.5 es el más potente registrado en Venezuela desde el año 1900, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
En su comunicado oficial, el SOUTHCOM señaló que actúa «por instrucción del Departamento de Guerra» y trabaja en coordinación con el Departamento de Estado.
«Nuestras fuerzas conjuntas se movilizan rápidamente para aportar las incomparables capacidades de transporte aéreo, logística y salvamento del ejército estadounidense, con el fin de salvar vidas y apoyar al Gobierno de Venezuela durante esta crisis», indicó el comando.
El SOUTHCOM también informó que estableció un equipo de planificación operacional con expertos de la Oficina de Asistencia Humanitaria, encargados de asesorar al personal y al liderazgo en las decisiones de planificación y misión.
Además, inició coordinación estrecha con aliados y socios regionales que se comprometieron a sumarse a la asistencia internacional.
El presidente Donald Trump autorizó un paquete de 150 millones de dólares en asistencia humanitaria: 50 millones destinados a organizaciones ya presentes en Venezuela —entre ellas Samaritan's Purse, Catholic Relief Services y el Programa Mundial de Alimentos— y 100 millones al fondo mancomunado de la OCHA de la ONU.
Trump declaró en Truth Social que los primeros reportes «no son buenos» y que Estados Unidos está «listo, dispuesto y capacitado para ayudar» a sus «nuevos y grandes amigos» en Venezuela.
El secretario de Estado Marco Rubio llamó por teléfono a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, para coordinar la respuesta y expresar solidaridad. Rubio anunció además el despliegue de equipos de búsqueda y rescate urbano desde Fairfax, Virginia, y Los Ángeles, California, integrados por bomberos, médicos, ingenieros estructurales y perros de rastreo, y advirtió que la ventana crítica para localizar sobrevivientes bajo los escombros es de 48 a 72 horas.
El balance oficial al cierre de este jueves asciende a 188 fallecidos, 1,520 heridos, 157 desaparecidos y 200 personas atrapadas bajo escombros, según Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana.
El estado de La Guaira es la zona más devastada, con colapso masivo de edificios en Catia La Mar y Los Corales, mientras que en Caracas se derrumbaron al menos dos edificios en el municipio Chacao y más de 250 estructuras resultaron dañadas.
El USGS emitió una Alerta Roja de nivel máximo y su sistema de estimación probabilística PAGER calcula entre un 37% y un 42% de probabilidad de que el número final de víctimas mortales se sitúe entre 10,000 y 100,000 personas, aunque se trata de una proyección automática, no de un conteo real.
La respuesta de Rodríguez marcó un giro diplomático sin precedentes: agradeció públicamente a Trump y a Rubio por el apoyo, en un gesto que habría sido impensable bajo el gobierno de Nicolás Maduro, quien en 2019 rechazó la ayuda humanitaria estadounidense calificándola de «migajas de comida podrida y contaminada».
Además de EE.UU., la comunidad internacional se movilizó con rapidez: España desplegó 54 militares de la Unidad Militar de Emergencias, la ONU se declaró «totalmente movilizada» y el chef José Andrés anunció una donación de un millón de dólares para las labores de socorro.
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