Régimen pide a los cubanos en el exilio que vuelvan a «enamorar al mundo» de Cuba

La embajadora cubana en Uruguay convocó a la diáspora a «reenamorar al mundo de Cuba» e invertir en la isla, en medio de la peor crisis económica en generaciones.



Lissette Pérez, al centro, embajadora de Cuba en Uruguay. © Facebook/Lissette Pérez.
Lissette Pérez, al centro, embajadora de Cuba en Uruguay. Foto © Facebook/Lissette Pérez.

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La embajadora cubana en Uruguay, Lissett Pérez, llamó a la diáspora cubana a convertirse en promotora de la imagen de la isla en el mundo durante el VIII Encuentro Regional Extraordinario de Cubanos Residentes, celebrado en Montevideo con delegados de nueve países. «Hay que reenamorar al mundo de Cuba, soy optimista», afirmó la diplomática de acuerdo con la agencia Comunas.

El encuentro, organizado por la Red de Cubanos Residentes en América Latina y el Caribe con la participación del Comité Antiimperialista Uruguayo de Solidaridad con Cuba, se celebró entre el 27 y el 29 de junio en la capital uruguaya. La cita concluyó con la aprobación de una denominada «Declaración de Montevideo», que reclama la exclusión de Cuba de la lista estadounidense de «Estados patrocinadores del terrorismo» y sostiene que «Cuba no está sola».

Durante su intervención, Pérez apeló a lo que definió como la «inteligencia colectiva» de los emigrados para impulsar inversiones en la isla, especialmente en los sectores de la alimentación y las energías renovables.

«La diáspora cubana tiene un potencial muy interesante. Con creatividad y compromiso puede conectarse con contrapartes locales y llevar proyectos a los territorios de la Isla. Es un camino que debemos acelerar», aseguró.

El llamado llega en medio de la peor crisis económica que ha atravesado Cuba en décadas. Entre 2020 y 2025, el Producto Interno Bruto se contrajo un 11 %, mientras los prolongados apagones afectan durante hasta 20 horas diarias a algunas provincias y el turismo pasó de 4,7 millones de visitantes en 2018 a apenas 1,8 millones en 2025.

En ese contexto, el régimen —que durante décadas calificó de «gusanos» y «traidores» a quienes abandonaban el país— ha intensificado sus esfuerzos por atraer capital procedente de la emigración.

Como parte de esa estrategia, el Gobierno puso en vigor el 5 de mayo el Decreto-Ley 117/2026, que crea la condición migratoria especial de «Inversores y de Negocios» para cubanos residentes en el exterior. El trámite, gestionado a través de los consulados cubanos, tiene un costo de 3,500 pesos cubanos.

Días después, el 12 de junio, Miguel Díaz-Canel anunció un paquete de 176 medidas económicas que contempla, entre otros cambios, la apertura a la banca privada, las casas de cambio y una mayor participación de la inversión extranjera, incluida la de la diáspora.

Sin embargo, la respuesta de una parte importante del exilio ha sido de cautela y escepticismo. El pasado 6 de junio quedó constituida en Miami la Cuban American National Chamber of Commerce, cuyos integrantes afirmaron que solo invertirán en una Cuba libre y democrática. Empresarios del exilio han manifestado además su disposición a movilizar hasta 35,000 millones de dólares, condicionados a una transición política con elecciones libres y garantías jurídicas.

El encuentro de Montevideo se produjo, además, en un contexto de tensiones con sectores del exilio. Apenas un mes antes, un grupo de cubanos se manifestó frente a la embajada de Cuba en Uruguay para exigir la liberación de los más de 1,260 presos políticos documentados en la isla. En respuesta, Pérez calificó a ese sector del exilio como «heredero de quienes promovieron la salida de talentos y recursos del país» y lo acusó de impulsar «una guerra cognitiva basada en el descrédito y la demonización de Cuba».

La diplomática, que presentó sus cartas credenciales ante el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, el pasado 10 de junio, concluyó su intervención evocando al historiador Eusebio Leal y la restauración de La Habana Vieja como ejemplo del potencial del país.

«Debemos mostrar al mundo que sí se puede, que Cuba tiene futuro y que su creatividad es su mayor fuerza», expresó.

Preguntas frecuentes sobre la inversión de la diáspora cubana y el contexto económico de Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué el régimen cubano busca ahora el apoyo de la diáspora?

El régimen busca atraer el capital de los emigrados debido a la grave crisis económica que enfrenta la isla, con una caída del PIB del 11% entre 2020 y 2025, apagones prolongados y un turismo en declive. La apertura hacia la diáspora representa un cambio de enfoque para intentar paliar la situación económica y social del país.

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¿Qué cambios legales ha implementado Cuba para facilitar la inversión de la diáspora?

Cuba aprobó el Decreto-Ley 117/2026, que crea una condición migratoria especial de "Inversores y de Negocios" para cubanos residentes en el exterior. Esta ley permite a los emigrados invertir en la isla bajo un marco legal reconocido, eliminando restricciones históricas que limitaban las inversiones solo a residentes permanentes en Cuba.

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¿Cuál ha sido la respuesta de la diáspora cubana ante las medidas del régimen?

La respuesta de la diáspora ha sido de cautela y escepticismo. Muchos empresarios del exilio condicionan su inversión a un cambio político en Cuba que garantice elecciones libres y seguridad jurídica. Sin esas garantías, es poco probable que se materialicen inversiones significativas desde el exterior.

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¿Qué sectores económicos busca impulsar el régimen cubano con la inversión de la diáspora?

El régimen cubano busca impulsar sectores como la alimentación, la energía renovable, la hotelería y el turismo, entre otros. La diáspora podría involucrarse en mipymes, fondos de inversión y proyectos de infraestructura, buscando revitalizar estas áreas y mejorar la economía general de la isla.

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¿Qué desafíos enfrenta la inversión extranjera en Cuba, especialmente desde la diáspora?

La falta de garantías jurídicas y la desconfianza histórica son los principales desafíos para la inversión extranjera en Cuba. Además, las sanciones estadounidenses y la opacidad institucional del régimen dificultan la confianza de potenciales inversores. Estos factores hacen que muchos emigrados duden de la viabilidad de invertir en la isla bajo las condiciones actuales.

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