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Donald Trump respondió al golpe judicial que le asestó la Corte Suprema de Estados Unidos en materia de ciudadanía por nacimiento con una frase que ya circula como una de las más memorables de su presidencia.
«¡Quisiera felicitar al presidente Xi y al gran país de China por su enorme victoria en materia de ciudadanía por derecho de nacimiento!», escribió el mandatario en su red Truth Social este martes, firmando el mensaje con su nombre en mayúsculas.
El sarcasmo, breve pero contundente, es su respuesta al fallo con el que el alto tribunal bloqueó, por seis votos contra tres, su intento de eliminar la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes indocumentados y visitantes temporales nacidos en suelo estadounidense.
La ironía como arma política
Trump ha sostenido en reiteradas ocasiones que la ciudadanía automática fomenta el llamado «turismo de nacimiento», práctica mediante la cual ciudadanos extranjeros viajan a Estados Unidos para que sus hijos obtengan la nacionalidad.
Ha mencionado específicamente a ciudadanos chinos como los principales beneficiarios de este mecanismo, lo que explica la elección de Xi Jinping como destinatario de su mensaje irónico.
Al convertir su derrota judicial en un mensaje geopolítico, Trump trasladó el debate del terreno constitucional al de la rivalidad con China, una narrativa que conecta directamente con su base electoral.
Tras conocerse el fallo, el mandatario instó al Congreso a aprobar una legislación para poner fin a la ciudadanía por nacimiento, ofreciendo su «apoyo total y absoluto».
Sin embargo, juristas advierten que modificar la 14ª Enmienda requeriría una reforma constitucional, no una simple ley.
La vía legislativa ordinaria exigiría además 60 votos en el Senado para superar el mecanismo de bloqueo parlamentario, algo considerado muy improbable en el Congreso actual.
El fallo que Trump no pudo frenar
La decisión, emitida en el caso Trump v. Barbara, invalida la Orden Ejecutiva 14,160 que Trump firmó el 20 de enero de 2025, primer día de su segundo mandato.
Aquella orden instruía a las agencias federales a no reconocer la ciudadanía de niños nacidos si ninguno de sus padres era ciudadano o residente permanente.
El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, redactó la opinión mayoritaria con el respaldo de magistrados conservadores y liberales. Su argumento fue contundente:
«La ciudadanía, antes y ahora, era el derecho a tener derechos, a participar libremente en nuestra comunidad política. Los redactores de la Decimocuarta Enmienda extendieron esa promesa a toda persona nacida libre en esta tierra. Hoy mantenemos esa promesa».
La 14ª Enmienda, ratificada en 1868, establece que toda persona nacida en Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción es ciudadana del país.
La orden ejecutiva de Trump argumentaba que los hijos de inmigrantes sin documentos no están plenamente sujetos a esa jurisdicción, tesis que el tribunal rechazó de plano.
El juez conservador Brett Kavanaugh, aunque votó con la mayoría, añadió un matiz relevante: «Trump y otros políticos pueden cambiar la norma mediante legislación».
Los tres votos disidentes correspondieron a los jueces conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch.
Una derrota con contexto
Este fallo representa la tercera derrota judicial relevante de Trump ante la Corte Suprema en los últimos meses, tras la decisión de febrero de 2026 que invalidó sus aranceles generalizados y la que le impidió despedir a Lisa Cook de la Reserva Federal.
Sin embargo, apenas cinco días antes, el 25 de junio, la misma Corte había avalado aspectos clave de su agenda migratoria, incluyendo la revocación del Estatus de Protección Temporal para 350,000 haitianos y 7,000 sirios.
Según estimaciones del Migration Policy Institute, unos 255,000 niños nacidos cada año de padres no ciudadanos habrían perdido su ciudadanía de haberse aplicado la orden ejecutiva.
La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar se distanció de Trump y respaldó el fallo.
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