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Una frase de Miguel Díaz-Canel pronunciada el lunes en el Consejo de Ministros desató una ola de indignación entre cubanos en redes sociales: «Aquí se trata de salvar la revolución ante todo», declaró el gobernante al presentar la hoja de ruta para implementar el paquete de 176 transformaciones económicas aprobadas por el régimen.
El video del discurso, publicado en redes sociales, acumuló más de 28,000 vistas y cerca de 4,000 comentarios en menos de 24 horas, con una reacción masiva de cubanos que interpretaron las palabras del gobernante como una confesión de que el régimen prioriza su propia supervivencia política por encima del bienestar del pueblo.
Los comentarios más repetidos sintetizan el sentir generalizado: «¿Y al pueblo quién lo salva?», «Salvar la Revolución es salvarse ellos» y «Ellos son la revolución, por eso se quieren salvar».
Otros mensajes fueron igual de directos: «Antes de política, hay que garantizar comida, luz y medicinas», «Estamos sobreviviendo, no viviendo» y «Han tenido más de 60 años y el pueblo sigue peor».
En su intervención ante el Consejo de Ministros, Díaz-Canel fue explícito sobre las prioridades del régimen: «Tenemos la responsabilidad de en esas condiciones salvar la revolución y no solo salvarla. Seguir perfeccionando nuestro proceso y seguir defendiendo nuestro proceso de construcción socialista».
El gobernante también mencionó la necesidad de «crear riqueza, distribuir con justicia social y proteger a los vulnerables», pero subordinó ese propósito a la defensa del modelo socialista y la continuidad del proceso revolucionario.
La declaración contrasta con lo que Díaz-Canel afirmó apenas tres días antes durante el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba: «El poder lo tiene el pueblo, no los ricos ni los burgueses».
Los cubanos no tardaron en señalar esa contradicción: «Se trata de mantenerse en el poder a toda costa», escribió uno. «Cuba no necesita consignas, necesita soluciones», apuntó otro.
Las declaraciones se producen en el marco de una crisis económica sin precedentes. La CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano del 6,5% en 2026, los déficits de generación eléctrica han superado los 2,000 MW con apagones que afectan simultáneamente a más de la mitad del país, y el salario mínimo equivale a unos 4,65 dólares mensuales según la tasa del mercado informal.
El paquete de 176 medidas —ratificado por la Asamblea Nacional el 19 de junio— incluye reformas que el propio régimen había prohibido durante décadas: banca privada, casas de cambio privadas, eliminación del límite de trabajadores para las mipymes y posibilidad de que una persona sea propietaria de más de una empresa.
Sin embargo, el propio Díaz-Canel admitió que el Plan de la Economía 2026 no guía adecuadamente estas transformaciones y que se requiere «una dinámica de actuación distinta».
El escepticismo ciudadano ante las reformas quedó resumido en uno de los comentarios más compartidos: «No es la Revolución, es la gente».
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