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Una cubana del municipio Playa, La Habana, describió en Facebook el agotador ritual nocturno al que la obliga la crisis eléctrica: recibe electricidad únicamente entre las 3:00 y las 7:00 de la madrugada, una ventana de apenas tres o cuatro horas que el régimen de Díaz-Canel coloca en pleno horario de sueño.
Evelyn Perera relató en su publicación que «la nueva moda aquí en Playa hace tres días es poner la corriente entre las 3:00 y las 4:00 de la mañana, hasta las 6:00 o 7:00 am», y resumió las consecuencias con una frase directa: «No se duerme. Que tienes que levantarte y correr».
El relato detalla un maratón doméstico en plena oscuridad: encender el aire acondicionado para refrescar la vivienda aunque sea un rato, poner a cargar todos los dispositivos, preparar jugos para sus hijos, colar café y congelar pomos de agua.
Hasta tostar pan entró en la lista. «Tostar los dos pancitos que me quedaban porque estaban más duros que la situación del país», escribió Perera, con una ironía que resume el estado de ánimo de millones de cubanos.
Lavar ropa quedó fuera del maratón: para eso tendría que ir a casa de su madre, lo que implicaba dejar a su hija dormida sola. «Otro día más sin lavar», anotó.
Desde la ventana, Perera observó que el bloque colindante permanecía completamente a oscuras mientras vecinos llegaban con cargadores en mano al edificio donde ella vive. Otros esperaban afuera con cartones y abanicos, dándose manotazos para matar mosquitos.
«Vi personas esperando el transporte para ir a trabajar, mientras otros caminaban como zombies, sin esperanzas, sin ganas, sin vida», describió.
La autora decidió no volver a la cama una vez terminadas las tareas. La razón es tan lógica como desesperante: «Dormirte diez minutos y sentir cómo la vuelven a quitar es una tortura». Sabía que, al amanecer, la corriente desaparecería hasta la próxima madrugada.
Perera cerró su publicación con una frase que condensa la resignación de toda una población: «Aquí estoy. Sin dormir. Totalmente consciente de que, una vez que la quiten ahora, no la vamos a volver a ver hasta mañana... otra vez entre las 2 y las 3 de la mañana».
El testimonio de Perera no es un caso aislado. Otras cubanas han documentado el mismo colapso cotidiano en redes sociales.
Dayana Garcia acumuló casi 18,000 reacciones con su frase «Tenemos el récord Guinness en aguantar», mientras Mileydis González escribió que ya no recuerda la última vez que comió con electricidad ni que descansó sin preocuparse por un nuevo apagón.
El trasfondo es la peor crisis eléctrica de Cuba en décadas. El 25 de junio, el déficit eléctrico nacional alcanzó un récord histórico de 2,208 MW, con una disponibilidad de apenas entre 950 y 1,090 MW frente a una demanda que superaba los 3,000 MW.
En La Habana los cortes superan las 30 horas diarias; en zonas de Matanzas han llegado a 85 horas consecutivas. La termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, acumuló su 15.ª avería del año el 15 de junio.
El municipio Playa, donde vive Perera, es uno de los principales focos de protesta en La Habana. En marzo, las autoridades restablecieron la electricidad en la zona tras cacerolazos con quema de basura, lo que los vecinos interpretaron como una concesión directa a la presión popular.
En mayo, nuevos cacerolazos en Playa y El Vedado denunciaron que solo recibían una hora de electricidad al día.
El impacto en la salud mental está documentado científicamente: un estudio publicado en mayo de 2026 en la revista Social Science & Medicine reveló que el 55.4 % de los cubanos encuestados sufre depresión extremadamente grave y el 66 % ansiedad severa. Ningún participante fue clasificado dentro de parámetros normales.
Preguntas frecuentes sobre los apagones en Cuba y su impacto en la vida cotidiana
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo afecta la crisis eléctrica en Cuba a la vida diaria de las familias?
La crisis eléctrica en Cuba ha trastocado por completo la vida diaria de las familias. Las madres se ven obligadas a realizar tareas domésticas de madrugada, como cocinar, cargar dispositivos y preparar alimentos, debido a las escasas horas de electricidad disponibles. Este patrón de vida nocturno y fragmentado afecta tanto la salud física como mental de los cubanos, generando agotamiento extremo y estrés.
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¿Cuáles son las principales causas de la crisis eléctrica en Cuba?
La crisis eléctrica en Cuba se debe a múltiples factores estructurales. Entre estos se encuentran las termoeléctricas obsoletas, la falta de combustible debido al cese del suministro de petróleo venezolano, y las constantes averías en las principales plantas generadoras, como la termoeléctrica Antonio Guiteras. Estos problemas han llevado a un déficit energético histórico que supera los 2,000 MW.
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¿Qué impacto tiene la falta de electricidad en la salud mental de los cubanos?
La falta de electricidad está generando un grave impacto en la salud mental de los cubanos. Un estudio reciente reveló que el 55.4 % de los cubanos sufre depresión extremadamente grave y el 66 % ansiedad severa, con altos niveles de estrés extremo. La incertidumbre y el deterioro de la calidad de vida debido a los apagones prolongados son factores clave detrás de estos problemas psicológicos.
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¿Cómo han reaccionado los cubanos ante la crisis energética?
Los cubanos han reaccionado con protestas y cacerolazos. La desesperación y el hartazgo han llevado a los ciudadanos a manifestarse en las calles de La Habana y otras ciudades, exigiendo mejoras en el servicio eléctrico. El Observatorio Cubano de Conflictos reportó más de 1,300 protestas en un solo mes, reflejando el profundo descontento social por la situación.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para solucionar la crisis eléctrica?
Hasta el momento, las medidas del gobierno cubano no han logrado solucionar la crisis eléctrica. El régimen ha prometido ligeras mejorías, pero los apagones continúan siendo una constante en la vida diaria de los cubanos. La falta de recursos y de un plan efectivo para actualizar la infraestructura energética han dejado al país en una situación crítica sin perspectivas de mejora inmediata.
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