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El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla advirtió este miércoles que Cuba se prepara militarmente ante la posibilidad de una agresión estadounidense, al tiempo que reconoció que las conversaciones diplomáticas bilaterales «no muestran progreso».
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista con CNN en Español en La Habana, en la que el jefe de la diplomacia del régimen abordó la escalada de tensiones con Washington, la crisis energética y las amenazas del presidente Donald Trump.
Rodríguez respondió directamente a las palabras de Trump —quien afirmó que «una vez terminara con Irán, seguía Cuba»— con una mezcla de desafío y advertencia: «Claro que cualquier amenaza hay que tomársela en serio y por eso nos preparamos para defender nuestra independencia y nuestra soberanía en caso de una agresión, pero siempre actuaremos únicamente en legítima defensa».
El canciller calificó de «ridícula» la idea de que Cuba represente una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, pero no descartó el escenario bélico: «Una agresión militar contra Cuba tendrá que ser respondida con toda nuestra fuerza por nuestro estado, por todo nuestro pueblo. Será un baño de sangre. Morirán miles y miles de cubanos y morirán también jóvenes estadounidenses llevados a una guerra que no es suya y que no tendría ningún sentido».
Las tensiones se han intensificado desde que el secretario de Defensa Pete Hegseth viajó a la Base Naval de Guantánamo el 10 de junio y lanzó advertencias directas a La Habana: «No amenacen a los estadounidenses... averiguará muy rápido las consecuencias».
Informes de inteligencia filtrados a medios estadounidenses en mayo de 2026 señalaron que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán, con posibles planes de uso contra instalaciones en Guantánamo y Key West.
Sobre la crisis energética que golpea a la población cubana, Rodríguez reconoció que «la situación es dolorosa», aunque descartó que sea comparable a la pandemia. Atribuyó el colapso eléctrico a lo que denominó un «cerco energético» que, según él, «equivale prácticamente a un bloqueo naval»: «El gobierno de Estados Unidos ha impedido la entrada a Cuba de suministros de combustible desde hace 7 meses».
La isla sufre apagones de hasta 2,100 MW de déficit eléctrico en este momento, con cortes que afectan a más del 55% del territorio durante hasta 22 horas diarias.
El déficit récord alcanzó los 2,208 MW el 25 de junio. La situación se agravó tras la Orden Ejecutiva 14380, firmada por Trump el 29 de enero de 2026, que redujo las importaciones de combustible entre un 80 y 90%, y tras el cese del suministro venezolano —de entre 26,000 y 35,000 barriles diarios— desde el 3 de enero de ese año.
En el plano diplomático, Rodríguez denunció una «contradicción flagrante» entre el tono de los negociadores estadounidenses en las conversaciones privadas —iniciadas formalmente el 13 de marzo de 2026— y la conducta pública del secretario de Estado Marco Rubio y del gobierno de Trump.
Pese a ello, afirmó que Cuba mantiene su disposición al diálogo y coopera con Washington en áreas como el narcotráfico, el terrorismo y la trata de personas.
Rodríguez también denunció un reciente intento de infiltración: «Desde Estados Unidos se instiga hasta hoy con impunidad acciones terroristas y violentas en Cuba, como ocurrió recientemente con el intento de penetración de un comando con armamento de guerra y explosivos de alto poder que trató de entrar nuestro país proveniente de ese territorio».
Cuba convocó una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la ONU para el próximo 7 de julio, bajo el Tema 38, para denunciar el embargo y el cerco energético, que el régimen califica de «crimen de lesa humanidad» y «acto de castigo colectivo».
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