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El actor cubano Luis Alberto García Novoa denunció este domingo en Facebook que lleva 34 horas consecutivas sin electricidad ni agua en su hogar, mientras sus hijas duermen en el suelo, expuestas a mosquitos y jejenes, sin poder tomar agua fría.
«34 horas seguidas sin energía eléctrica y sin agua. Siguen mis niñas durmiendo por enésima ocasión en el suelo, comidas por mosquitos y jejenes y sin tomar agua fría. Consejo: No pongan tan fácil eso de no ser revolucionario», escribió el reconocido intérprete, en lo que constituye la denuncia más políticamente cargada de una larga cadena de críticas al régimen.
La frase final no es casual: sugiere que el propio gobierno, con su incapacidad para garantizar servicios básicos, fabrica la disidencia entre quienes antes le eran leales.
Esta nueva denuncia llega apenas 11 días después de que García advirtiera al régimen que no se callaría ante los apagones, cuando relató 48 horas sin luz ni agua por la avería del transformador de su edificio en el municipio Playa, La Habana.
Desde entonces, el actor no ha dejado de documentar el deterioro: el 1 de julio publicó un análisis técnico sobre cómo los ciclos de apagones prolongados destruyen los transformadores eléctricos del país, sentenciando que «el sisepuedismo no puede contra el sentido común».
Al día siguiente alertó sobre el auge de la delincuencia y criticó al Ministerio del Interior por priorizar la represión política sobre el combate al crimen común.
La situación que describe García no es un caso aislado, sino el reflejo de un colapso eléctrico nacional sin precedentes: en julio, Cuba registra un déficit de entre 2,050 y 2,206 MW, con una disponibilidad de apenas 944 a 1,100 MW frente a una demanda de 3,200 MW.
Once unidades termoeléctricas están fuera de servicio de forma simultánea, y la central Antonio Guiteras -la mayor del país- acumula 17 averías en lo que va de año, con su última salida registrada el viernes.
Las consecuencias son devastadoras para la población: en Matanzas los cortes han llegado a 87 horas consecutivas; en La Habana, los apagones superan las 30 horas seguidas; en la Isla de la Juventud, los residentes reciben apenas dos horas de electricidad al día.
La falta de electricidad también impide el funcionamiento de las bombas de agua, lo que obliga a almacenar el líquido en recipientes y crea condiciones propicias para la proliferación del mosquito Aedes aegypti, elevando el riesgo de dengue en pleno verano.
El ministro de Energía, Vicente de la O Levy, admitió que Cuba operó sin reservas de combustible entre diciembre de 2025 y mayo de este año, mientras que expertos independientes estiman que recuperar el sistema eléctrico requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cifra que el régimen no tiene ni perspectivas de obtener.
García, con más de cuatro décadas de carrera en cine, teatro y televisión, vive en Cuba y sufre en carne propia las condiciones que denuncia.
Se ha convertido en uno de los referentes más visibles de la disidencia cultural cubana, y ha reiterado en múltiples ocasiones que su permanencia en la Isla no significa silencio ni complicidad.
El 22 de junio ya había interpelado directamente al régimen: «¿Tienen algo pensado que nos haga la vida un poquito menos miserable para julio y agosto? ¿Y para el resto de nuestros días?»
La respuesta del gobierno, hasta este domingo, ha sido el silencio y otros 34 horas de oscuridad.
Preguntas frecuentes sobre la crisis eléctrica en Cuba y la denuncia de Luis Alberto García
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Luis Alberto García denuncia la situación eléctrica en Cuba?
Luis Alberto García denuncia la situación eléctrica en Cuba debido a los prolongados apagones y la falta de agua, que han afectado su vida y la de su familia, ilustrando el colapso del sistema energético del país. En su publicación, expresa cómo estas condiciones han obligado a sus hijas a dormir en el suelo, expuestas a mosquitos y sin agua fría, criticando al régimen por no garantizar servicios básicos.
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¿Cuál es el estado actual del sistema eléctrico en Cuba?
Cuba enfrenta un déficit eléctrico de entre 2,050 y 2,206 MW, con una disponibilidad de apenas 944 a 1,100 MW frente a una demanda de 3,200 MW. Esta crisis ha llevado a apagones prolongados en todo el país, con algunas áreas experimentando más de 30 horas consecutivas sin servicio eléctrico.
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¿Cómo afecta la crisis eléctrica a la salud pública en Cuba?
La falta de electricidad también impide el funcionamiento de las bombas de agua, lo que obliga a almacenar el líquido en recipientes y crea condiciones propicias para la proliferación del mosquito Aedes aegypti, aumentando el riesgo de dengue en pleno verano.
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¿Qué soluciones se proponen para resolver la crisis eléctrica en Cuba?
Expertos independientes estiman que recuperar el sistema eléctrico cubano requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cifra que el régimen actualmente no tiene ni perspectivas de obtener. La falta de mantenimiento y la obsolescencia de las infraestructuras eléctricas complican aún más la situación.
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