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El gobierno cubano anunció que las tierras entregadas en usufructo podrán heredarse, una modificación que cambiaría uno de los aspectos más sensibles del régimen jurídico vigente para la explotación de tierras estatales.
El anuncio fue realizado por el vice primer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca durante un encuentro con productores, donde también se adelantó que las reclamaciones relacionadas con herencias y otros conflictos sobre la tierra pasarán a ser competencia de los tribunales y de las direcciones de Justicia.
Desde la creación del programa de usufructo mediante el Decreto-Ley 259 en 2008, la tierra ha permanecido como propiedad del Estado y la continuidad de su explotación tras el fallecimiento del usufructuario estaba sujeta a procedimientos administrativos específicos. Las sucesivas reformas, incluido el Decreto-Ley 358 de 2018, mantuvieron ese principio.
Con el nuevo anuncio, el Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel asegura que los derechos derivados del usufructo podrán transmitirse por herencia, aunque todavía no se conocen los detalles de su aplicación ni las condiciones jurídicas, que deberán definirse en la normativa correspondiente.
La medida forma parte del paquete de transformaciones económicas impulsado por el gobierno para incentivar la producción agrícola y poner en explotación tierras que permanecen ociosas en distintas provincias del país.
La posibilidad de heredar el usufructo ha sido una de las demandas más recurrentes de los productores, que durante años han reclamado mayores garantías para asegurar la continuidad de las explotaciones familiares y justificar inversiones a largo plazo en cultivos permanentes, infraestructura o mejoras de las fincas.
La incertidumbre sobre el futuro de la tierra tras la muerte del usufructuario había sido señalada como uno de los factores que desincentivaban esas inversiones.
El anuncio llega en un contexto de sucesivas reformas al régimen de usufructo impulsadas desde 2008. El gobierno primero autorizó la entrega de tierras estatales ociosas, luego amplió la superficie máxima que podía concederse, flexibilizó algunos requisitos para los productores y regularizó determinadas construcciones realizadas en las fincas.
Sin embargo, esas modificaciones no han conseguido resolver los problemas estructurales de la agricultura cubana ni reducir de forma sostenida la dependencia de las importaciones de alimentos.
Aunque el reconocimiento del derecho a heredar representa un cambio potencialmente importante para miles de usufructuarios, habrá que esperar la publicación de las nuevas disposiciones en la Gaceta Oficial para conocer su alcance real.
Entre los aspectos que aún no han sido aclarados figuran quiénes podrán heredar el usufructo, qué requisitos deberán cumplir los sucesores y en qué circunstancias el Estado podrá extinguir ese derecho.
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