
José Miguel Solís, corresponsal de Radio Rebelde en Matanzas durante 28 años y voz habitual de las noticias sobre el sistema eléctrico cubano, publicó en Facebook un mensaje que resume en una sola pregunta el colapso del sistema de seguridad social en Cuba: «¿Y si les digo que al final, no pude cobrar mi pensión?».
La publicación, hecha el viernes en su perfil público, mezcló ironía y frustración, y contrastó con el tono triunfalista del vocero durante años de cobertura oficialista sobre los supuestos avances del sector energético y las instituciones del Estado.
Solís es una figura conocida en el periodismo estatal cubano. Especializado en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras y la Unión Eléctrica (UNE), pasó años narrando los logros del sistema. Sin embargo, a medida que la crisis se profundizó, sus publicaciones en redes sociales se volvieron cada vez más críticas.
En agosto de 2025, exigió equidad en la distribución de apagones tras permanecer 22 horas y 15 minutos sin electricidad, calificando la situación de «inequidad en grado supremo».
En mayo de ese mismo año, criticó la «gran paradoja» de dejar 130 circuitos sin servicio por hasta 23 horas justo después de sincronizar la Guiteras. Y en mayo de 2024, denunció el tenso panorama de los apagones y criticó a la UNE por incumplir promesas durante el Día de las Madres.
En 2026, la Unión de Periodistas de Cuba en Matanzas le otorgó el Premio Provincial de Periodismo Bonifacio Byrne «Por la Obra de la Vida», reconocimiento que se entrega al final de una trayectoria y que indica que Solís se encuentra en proceso de jubilación o ya retirado.
Su caso no es una excepción. Más de 1,7 millones de jubilados cubanos enfrentan cada mes el mismo calvario para cobrar una pensión mínima de 4,000 pesos, equivalente a menos de ocho dólares al cambio informal actual. Esa cifra no alcanza ni para un kilo de pollo, que ronda los 4,600 pesos en el mercado, mientras que la canasta básica alimentaria en La Habana supera los 30,000 pesos.
El sistema bancario no tiene efectivo suficiente para atender a todos los pensionados. Los apagones inutilizan los cajeros automáticos, y la bancarización digital impulsada desde 2023 excluye a los ancianos que no tienen teléfonos inteligentes ni acceso a internet.
El gobierno de Granma admitió en junio de 2026 que no contaba con fondos para pagar a más de 111,000 jubilados de esa provincia, recurriendo a pagos escalonados.
Este mismo sábado, una periodista retrató el calvario de jubilados que pasan hasta ocho horas tirados en el contén esperando cobrar su pensión, una imagen que se repite en toda la isla.
El caso de Solís ilustra hasta qué punto la crisis golpea sin distinción: quien durante décadas sirvió al sistema con su micrófono no pudo, al final, cobrar lo que ese mismo sistema le debe.
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