Luis Manuel Otero Alcántara, recién llegado a Miami este sábado tras cumplir cinco años de prisión en Cuba, fue categórico sobre lo que hace falta para acabar con el encarcelamiento político en la isla: la libertad de Cuba.
El artista y cofundador del Movimiento San Isidro ofreció declaraciones a periodistas y activistas que lo recibieron en Miami y explicó que en una Cuba libre dejará de existir automáticamente la prisión por motivos políticos, y los encarcelados serían puestos en libertad inmediatamente, sin condiciones, negociaciones o destierros pactados.
«Para los presos políticos lo que hay es libertad. Libertad de Cuba, y con eso, al otro día, sale todo el mundo para la calle y no hay, por supuesto, más presos políticos», resumió en declaraciones difundidas en Facebook por el activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Batista Falcón.
Otero Alcántara habló desde la experiencia propia para denunciar la naturaleza represora del régimen totalitario cubano: «Yo pasé cinco años, ni un día más, ni un día menos. Y era un preso político famoso. Y eso significa que la dictadura es dictadura».
Lejos de presentarse como víctima, reconoció que asumió conscientemente el costo de su resistencia y su voluntad de expresarse en libertad, aunque restó dramatismo a su caso al compararlo con otros: «Hay gente que han pasado 20 años en prisión... Hay gente que sufrió más que uno», sostuvo.
El artista cerró su mensaje con la frase que ha convertido en símbolo de unidad entre los cubanos dentro y fuera de la isla: «Estamos conectados».
El régimen mantuvo a Otero Alcántara en paradero desconocido durante más de 10 días después de que su condena venciera oficialmente el 9 de julio, cuando agentes de la Seguridad del Estado lo sacaron de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa, sin notificar a su familia ni a sus abogados.
Su liberación fue condicionada al exilio definitivo, una práctica habitual del régimen para deshacerse de opositores de alto perfil.
El parole humanitario individual fue aprobado por las autoridades estadounidenses el viernes 17 de julio, único mecanismo disponible para cubanos desde que la administración Trump canceló el parole colectivo en marzo de 2025.
Otero Alcántara aterrizó en Miami este sábado 18 de julio a bordo del vuelo American Airlines AA2706 procedente de La Habana, alrededor de las 5:10 p.m. Su primer destino fue la Ermita de la Caridad del Cobre, donde dejó una ofrenda y adelantó el tono de lo que viene: «Un minuto que pierda es un minuto más de dictadura».
El contexto en que llegan sus palabras es de máxima gravedad. Según datos de la organización Prisoners Defenders al 9 de julio, Cuba registra un récord histórico de 1,306 presos políticos, incluidos 40 menores de edad.
Entre los casos más emblemáticos que permanecen encarcelados está Maykel Osorbo Castillo, condenado a nueve años y que fue trasladado el viernes de la prisión de máxima seguridad Kilo 8, en Pinar del Río, a la de Guanajay, en Artemisa. El rapero ha rechazado la oferta del régimen de emigrar a cambio de su libertad.
Un indulto masivo de 2,010 presos anunciado por el régimen en abril de 2026 excluyó explícitamente a los condenados por «delitos contra la autoridad» —la figura usada para criminalizar a los manifestantes del 11J—, y organizaciones de derechos humanos solo verificaron dos presos políticos realmente liberados en ese proceso.
Este sábado, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, emitió una declaración oficial dando la bienvenida a Otero Alcántara, calificó al régimen cubano de «ilegítimo» y exigió la liberación inmediata de más de 700 presos políticos.
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