
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere nominar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como próximo secretario general de las Naciones Unidas, según reveló en exclusiva el New York Post el martes.
La propuesta surge días después de la final del Mundial 2026, celebrado en Estados Unidos, Canadá y México, y refleja la estrecha relación que Trump e Infantino han cultivado durante la organización del torneo.
Según fuentes cercanas al mandatario citadas por el diario neoyorquino, Trump considera que Infantino «es respetado por todos en el mundo, y reconoce que tiene una habilidad especial para unir a la gente».
Ni Trump ni Infantino han confirmado públicamente la candidatura. El dirigente suizo, de 56 años, no respondió a la solicitud de comentario del New York Post.
El cargo quedará vacante el 31 de diciembre de 2026, cuando concluya el segundo mandato del portugués António Guterres. Para acceder al puesto, cualquier candidato necesita primero la recomendación del Consejo de Seguridad —donde Washington tiene poder de veto— y luego la ratificación de la Asamblea General.
La candidatura de Infantino rompería la tradición no escrita de favorecer a representantes de América Latina o el Caribe, región que no ha tenido un secretario general desde Javier Pérez de Cuéllar de Perú, entre 1982 y 1991.
Los candidatos formales registrados ante la ONU incluyen a la expresidenta chilena Michelle Bachelet, al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica Rafael Grossi de Argentina, a la secretaria general de la UNCTAD Rebeca Grynspan y al expresidente senegalés Macky Sall.
El enviado especial de Trump para asociaciones globales, Paolo Zampolli, amigo personal de Infantino, respaldó la idea con entusiasmo ante el New York Post: «Solo el presidente Trump podría tener una idea tan genial».
Zampolli también argumentó que el cargo no es tan distinto al que ya ocupa el directivo suizo: «En las Naciones Unidas tienes que tratar con 193 estados miembros. En la FIFA hay más de 200 miembros, y el gran historial de Gianni demuestra que sabe cómo gestionar».
La relación entre ambos se construyó a lo largo de varios hitos durante el Mundial. En diciembre de 2025, Infantino entregó a Trump el primer FIFA Peace Prize de la historia durante el sorteo del torneo en Washington, gesto que generó una denuncia ante el comité de ética de la FIFA por presunta violación de la obligación de neutralidad política.
En julio de 2026, la FIFA anuló la tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun tras una llamada telefónica de Trump a Infantino, decisión que desató la protesta de Bélgica y otros países europeos.
El 18 de julio, Infantino elogió públicamente a Trump en un acto en Nueva York asegurando que el torneo «no habría sido un éxito increíble» sin él.
Instalar a Infantino al frente de la ONU podría mejorar la tensa relación de Trump con el organismo multilateral.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, el mandatario ha recortado contribuciones estadounidenses a la ONU y se ha retirado de la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de Derechos Humanos y la UNESCO.
El movimiento también implicaría un drástico recorte salarial para Infantino: el directivo percibe cerca de 6 millones de dólares anuales en la FIFA, frente a los aproximadamente 418,000 dólares que cobra el secretario general de la ONU.
Además, Infantino ya ha declarado su candidatura a la reelección como presidente de la FIFA, con votación prevista para el 18 de marzo de 2027 en Marruecos.
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