El cofundador del Movimiento Constitucionalista Cubano (C40), Eduardo Garaicoa, expuso en una entrevista con Tania Costa el argumento jurídico central por el que considera imprescindible poner en uso la Constitución cubana de 1940 en lugar de redactar una nueva Carta Magna: sin ese paso, los responsables de más de siete décadas de crímenes no podrían ser juzgados.
El razonamiento parte de un principio básico del derecho penal: las leyes no tienen carácter retroactivo.
«Si no restituyes la Constitución del 40 y te haces una constitución nueva, las leyes no tienen carácter retroactivo. Entonces quiere decir que con la ley nueva que tú vas a hacer, esas personas a las que tú quieres juzgar, todavía no han cometido delitos», advirtió Garaicoa.
La solución que propone descansa en una tesis jurídica precisa: la Constitución del 40 nunca fue legalmente derogada, solo suspendida por la fuerza, por lo que técnicamente sigue en vigor.
«En este caso con la Constitución del 40 está vigente. Lo único que hay que hacer es ponerla en uso», señaló el experto.
Garaicoa incluso cuestiona el término «restituir», que se usa habitualmente para referirse a este proceso. «Cuando decimos restituir estamos haciendo un mal uso de la palabra. Lo que hay que poner en uso la constitución, empezar a utilizarla», precisó, subrayando que restituir implicaría reconocer que la Carta Magna estuvo derogada, cuando en su criterio nunca lo estuvo.
Bajo ese marco, todos los crímenes cometidos desde 1959 podrían ser juzgados con las leyes ya contenidas en esa constitución: el Código de Defensa Social, el Código Criminal y normas militares aplicables a quienes ejercieron cargos castrenses.
«Todos los crímenes que se han cometido, pueden ser todos juzgados con la Constitución del 40. Todos los crímenes o todos los problemas de tipo histórico de esa llamada justicia histórica», afirmó Garaicoa.
El experto amplió el alcance de esa justicia histórica para incluir víctimas de distintas épocas y regímenes.
«Niños que el mismo Batista mató, niños que los mismos Castro han matado, todos esos fusilamientos ad hoc que no tenían ni incluso sentencias dignas o fidedignas... todo eso tiene que ser debidamente puesto en su lugar», declaró.
Respecto a las víctimas, Garaicoa fue enfático: «A las víctimas de alguna manera se le debe al menos el respeto de indemnizarlas históricamente y ponerlas en el sitio al que les corresponde».
El debate sobre la Constitución del 40 ha ganado intensidad en el exilio cubano durante 2026. En junio, figuras como Armando Valladares y Julio Shiling defendieron públicamente su restauración como base jurídica de una transición democrática, mientras que Carlos Saladrigas se opuso y abogó por redactar un texto nuevo.
El abogado Reimel Ariosa argumentó en julio que la restitución de la C40 implicaría la liberación automática de los presos políticos en la parte penal, aunque con revisión individual caso por caso.
El Movimiento C40, fundado formalmente el 9 de febrero de 2019 por Widney Lores, Humberto Mondejar y el propio Garaicoa, surgió precisamente como respuesta a la nueva constitución castrista aprobada ese mismo año. Sus promotores sostienen que, para derogar la Constitución del 40, habría que repetir lo que hizo Batista en 1952: un golpe de Estado, lo que convierte en nula cualquier Constitución posterior.
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