Patria, revolución y socialismo: la demagógica «santísima trinidad» de Fidel Castro, opina historiador cubano

Fidel Castro © Cubadebate
Fidel Castro Foto © Cubadebate

El historiador cubano Mario Juan Valdés Navia, Investigador Asociado en el National Humanities Center y Duke University, publicó este viernes un ensayo en el que desmonta el andamiaje ideológico del castrismo y sostiene que el liderazgo de Fidel Castro se sostuvo sobre un axioma nunca enunciado públicamente, pero «conocido por todos»: «La Revolución soy yo».

El texto argumenta que Castro construyó un discurso demagógico basado en la fusión de tres conceptos —«Patria», «Revolución» y «Socialismo»— a los que el autor califica de «nueva Santísima Trinidad en la que el pueblo debía depositar su fe y esperanza». En ese entorno, según Valdés Navia, Castro «reinaría como especie de mediador, un sumo sacerdote que en cada momento explicaría a la gente qué hacer para mantenerla».

El ensayo recorre cronológicamente casi seis décadas de poder, desde 1956 hasta la muerte del dictador el 25 de noviembre de 2016, documentando cómo su voluntad «se impuso a la nación para fracturarla y rehacerla, como a un Frankenstein colectivo, mediante campañas, batallas, ofensivas, tareas, estrategias, planes, misiones, programas, y cuanto proyecto de ingeniería social voluntarista se le ocurriera».

Como evidencia temprana de esa lógica de control absoluto, Valdés Navia cita una carta que Castro dirigió a la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en septiembre de 1955: «no habrá que hablar de coordinación de esfuerzos sino de aceptación llana y simple de que la dirección revolucionaria ha cambiado de manos y a su nueva estrategia, disciplina y programa tendrán que subordinarse todos los demás factores».

Ya en el poder, la concentración fue inmediata. La Ley Fundamental del 7 de febrero de 1959 otorgó al primer ministro facultades ejecutivas y legislativas simultáneamente, relegando al presidente a un papel secundario. Ese mismo año, el Consejo de Ministros aprobó una disposición que establecía que, en ausencia del Comandante en Jefe, Raúl Castro lo sustituiría al frente de las Fuerzas Armadas. «Nunca más se habló de elecciones libres», señala el historiador.

En el plano ideológico, las «Palabras a los Intelectuales» del 30 de junio de 1961 fijaron la censura cultural con una fórmula que el régimen repite hasta hoy: «Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución: ningún derecho». Ese mismo año, Castro reconoció su marxismo-leninismo y admitió haberlo ocultado por conveniencia: «si nosotros nos paramos en el pico Turquino cuando éramos "cuatro gatos" y decimos: somos marxistas-leninistas, posiblemente no hubiéramos podido bajar al llano. Así que nosotros nos denominábamos de otra manera».

El ensayo también documenta cómo Castro utilizó la emigración como arma de negociación. Los Vuelos de la Libertad, entre 1965 y 1973, transportaron a 260,561 cubanos a Estados Unidos. Tres décadas después, tras el estallido popular conocido como el «maleconazo» en agosto de 1994, Castro promovió deliberadamente la Crisis de los Balseros: 47,844 personas llegaron a costas estadounidenses, 32,362 fueron interceptadas en alta mar y confinadas en Guantánamo, y se estima que unos 8,000 murieron en la travesía.

En sus últimos años activos, Castro llegó a reconocer ante el periodista Jeffrey Goldberg y la investigadora Julia Sweig que «el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros», aunque luego intentó desmentirse. También confesó a Carmen Lira, directora del diario mexicano La Jornada, su responsabilidad en las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP): «fueron momentos de gran injusticia, ¡una gran injusticia! […] Si alguien es responsable, soy yo».

Valdés Navia, nacido en Sancti Spíritus en 1961 y separado de las universidades cubanas en 2011 por escribir críticamente sobre políticas del régimen, es acogido desde 2023 como Scholar at Risk en Duke University. Su análisis conecta el legado de Castro con la crisis actual: el partido único que él fundó sigue siendo el único legal, el grupo de poder castrista controla la economía a través del holding GAESA, y las Brigadas de Respuesta Rápida que él institucionalizó continúan operando contra cualquier disidencia.

La triada «Patria-Revolución-Socialismo» que el ensayo analiza como instrumento de dominación simbólica sigue siendo invocada por el régimen en medio del colapso energético, la escasez de alimentos y el éxodo masivo. El país se cae a pedazos; pero el gobierno despliega todos sus recursos para celebrar los 100 años de nacimiento del dictador.

En 1987, Castro había afirmado que «la prueba suprema de la identificación del ciudadano con el Estado […] es su entrega total a ese proceso, su disposición a defenderlo con la vida». Para Valdés Navia, esa frase no describe identificación alguna, sino la abducción de la voluntad individual por parte de quien controla el aparato del Estado.

Preguntas frecuentes sobre la influencia y legado de Fidel Castro en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Qué plantea Mario Juan Valdés Navia sobre la ideología de Fidel Castro?

Mario Juan Valdés Navia sostiene que Fidel Castro utilizó un discurso demagógico basado en la fusión de los conceptos de "Patria", "Revolución" y "Socialismo" para consolidar su control sobre Cuba, convirtiéndose en el mediador y guía del pueblo cubano en un entorno de dominación simbólica.

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¿Cómo influyó Fidel Castro en la estructura política de Cuba?

Desde que asumió el poder, Fidel Castro instauró un modelo político centralizado que eliminó la división de poderes y estableció un sistema de partido único, suprimiendo las elecciones libres y cualquier forma de oposición política. Esta estructura se ha mantenido inalterada por más de seis décadas.

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¿Cómo utilizó Fidel Castro la emigración como herramienta política?

Fidel Castro usó la emigración como un arma de negociación, especialmente evidente durante los Vuelos de la Libertad y la Crisis de los Balseros, aprovechando estos movimientos para influir en las relaciones internacionales y manipular las tensiones internas en Cuba.

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¿Cuál es el impacto del legado de Fidel Castro en la crisis actual de Cuba?

El legado de Castro ha contribuido significativamente a la crisis actual en Cuba, marcada por la pobreza extrema, el control económico por parte del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) y la represión de cualquier disidencia, perpetuando un sistema que limita el desarrollo y bienestar del país.

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