
Un historiador de la Universidad de La Habana que trabaja dentro del propio sistema oficial cubano publicó este viernes en Facebook un texto que retrata la vida cotidiana en la isla como un catálogo de fracasos y privaciones, y que concluye con una sentencia demoledora: «La normalidad no supera la condición de reverenda porquería».
Fabio Fernández Batista, profesor del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana y miembro del Comité Nacional de la Unión de Historiadores de Cuba, escribió el texto —titulado "Bajo la luz de la luna y con la complicidad de una inesperada brisa"— sin el amparo del anonimato ni la distancia del exilio, sino desde adentro del aparato cultural del Estado cubano.
El académico traza en su publicación una tipología de los cubanos de hoy: los que emigraron convencidos de que el futuro estaba afuera, los que permanecen a la espera de la primera oportunidad para marcharse, y los que —como él— han optado por quedarse. Sobre estos últimos escribe sin romanticismo: «El país que ahora mismo existe es insufrible, un almacén de calvarios».
La descripción que hace de esa cotidianidad es minuciosa y sin concesiones. «Toca vivir sin electricidad, sin agua, sin gas [...] toca hacer cien mil malabares para que estos servicios básicos aparezcan en la vida y muchas veces el resultado no es otro que el fracaso», escribe. La precariedad, añade, solo puede atenuarse si uno logra algún plan recreativo o proyecto laboral que permita olvidar —«aunque sea por un ratico»— al basurero de la esquina, al transporte «exiguo e incómodo», a la inflación galopante, al anciano tirado en un portal sucio y a los niños descamisados y descalzos que piden limosnas.
Esos detalles responden a una realidad verificable. La flota de recolección de basura de La Habana opera con menos de la mitad de sus camiones disponibles, lo que deja sin recoger miles de metros cúbicos de residuos al día. Los apagones en Cuba se extienden en la mayoría de las provincias más de 20 horas consecutivas y el Sistema Eléctrico Nacional acumula hasta inicios de agosto siete desconexiones nacionales.
A esa crisis energética se suma una brecha salarial que hace casi imposible la subsistencia. El salario mínimo quedó fijado en 3,210 pesos desde el 1 de julio, mientras que cubrir las necesidades básicas de una persona requiere estimativamente 96,060 pesos mensuales —unas treinta veces más—, de los cuales más de 70,000 corresponden solo a alimentos.
Fernández Batista no elude la dimensión política de lo que describe: «La lista de los culpables ya está hecha. El escarnio vale repartirlo aquí y allá, aunque nadie serio puede negar que los apóstoles de la libertad prometida llevan unos cuantos meses en el esfuerzo por que todo lo que ya estaba malo —malísimo— se ponga peor».
No es la primera vez que el historiador usa las redes sociales para retratar la crisis. A finales de julio publicó el texto Apocalipsis zombi, que tuvo amplia repercusión, en el que describió La Habana con calles de polvo y aguas negras, basura ardiendo en las esquinas y colas para el pan. En ese texto apuntó un dato revelador sobre el estado de ánimo popular: «Nadie comenta de Trump, de Rubio, del bloqueo».
El texto de este viernes cierra con una ironía amarga que resume el agotamiento de quienes han decidido no irse: «Si no nos extinguimos, a los sobrevivientes de estos años duros habrá que ponernos una medalla o más bien garantizarnos un pedacito de cielo —con agua, corriente y gas, por supuesto— porque este curso de estoicismo no hay dudas de que está muy fuerte».
Preguntas frecuentes sobre la situación actual en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de los servicios básicos en Cuba?
La situación de los servicios básicos en Cuba es extremadamente precaria. Los cubanos enfrentan apagones prolongados, escasez de agua y gas, y una recolección de basura deficiente. La flota de recolección de basura de La Habana opera con menos de la mitad de sus camiones, lo que agrava el problema sanitario. Los apagones en Cuba se extienden más de 20 horas consecutivas en la mayoría de las provincias, y el salario mínimo no cubre las necesidades básicas, lo cual acentúa la crisis.
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¿Cómo afectan los apagones y la crisis energética la vida diaria de los cubanos?
Los apagones y la crisis energética afectan gravemente la vida diaria de los cubanos. Las familias enfrentan dificultades para cocinar, conservar alimentos y acceder al agua. Muchos deben reorganizar sus rutinas para adaptarse a los cortes de electricidad. Esta situación genera un agotamiento psicológico significativo y limita la capacidad de planificación de la población.
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¿Qué impacto tiene la crisis económica en el poder adquisitivo de los cubanos?
La crisis económica ha reducido drásticamente el poder adquisitivo de los cubanos. El salario mínimo es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, que se estiman en cerca de 96,060 pesos mensuales, mientras el salario mínimo es de solo 3,210 pesos. La inflación y la escasez de productos básicos complican aún más la situación, obligando a muchas familias a depender de remesas del extranjero para sobrevivir.
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¿Cómo se ha manifestado el descontento social en Cuba debido a la crisis?
El descontento social en Cuba se ha manifestado a través de denuncias y protestas. A pesar de la represión gubernamental, los cubanos han utilizado las redes sociales para expresar su frustración y organizar protestas locales. La población está cansada de la desigualdad en la distribución de recursos y del deterioro de las condiciones de vida, lo que ha llevado a un creciente cuestionamiento del régimen socialista.
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