El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel visitó este jueves la fuente de abasto de Paso Seco, en Boyeros, en momentos en que la crisis del agua en La Habana afecta a cientos de miles de personas y ha obligado a familias a cargar cubos, comprar pipas a precios prohibitivos, recoger agua de lluvia e incluso recurrir a bombas manuales.
El mandatario recorrió la instalación para supervisar trabajos de emergencia destinados a garantizar el bombeo hacia la capital, según informó la Presidencia de Cuba.
La visita ocurre además apenas dos días después de que vecinos de La Habana Vieja salieran a protestar por la falta de agua y electricidad.
La emergencia se agravó el pasado 21 de agosto, cuando una rotura en el conducto de 78 pulgadas de la Cuenca Sur dejó sin agua a seis municipios capitalinos: Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Cerro, Centro Habana, Habana Vieja y parte de Boyeros.
Pero el problema viene de mucho antes.
Una red deteriorada y vulnerable a los apagones
Paso Seco constituye un punto estratégico para el abastecimiento del sur y el centro de La Habana. Las propias autoridades reconocieron este jueves las malas condiciones en las que se encontraba su infraestructura.
Rubén Campos Olmo, director general de la Unión Eléctrica (UNE), admitió ante la prensa oficial que «realmente se partió de una situación crítica».
La respuesta inmediata consiste en trasladar generadores eléctricos de respaldo a Paso Seco y otras fuentes de abasto, con el objetivo de mantener las bombas funcionando durante los apagones o ante averías prolongadas.
«Estos motores están previstos para traerlos en las próximas setenta y dos horas y conectarlos, y que ante una caída del sistema o una afectación prolongada o avería, entonces ponerlos a funcionar», explicó Campos Olmo.
La dependencia de la electricidad constituye uno de los principales puntos débiles del sistema: alrededor del 87% de la infraestructura de abasto de agua depende del Sistema Eléctrico Nacional, por lo que los apagones paralizan también el bombeo.
A ello se suma el deterioro de las conductoras. Algunas de las principales tuberías de La Habana acumulan entre 60 y 70 años de explotación, mientras entre el 40% y el 70% del agua bombeada puede perderse por fugas antes de llegar a los consumidores.
Solo este mes, una avería en el Sistema del Gato volvió a provocar afectaciones en Regla, Habana del Este, San Miguel del Padrón, Guanabacoa y Diez de Octubre.
Las autoridades plantean ahora instalar paneles solares en puntos de bombeo y rebombeo, aunque no ofrecieron una fecha concreta para completar ese proyecto.
Díaz-Canel pidió solucionar los problemas «en el menor tiempo posible».
De 200,000 a más de medio millón de habaneros afectados
Las cifras oficiales muestran la rapidez con que se ha agravado la crisis.
En abril, alrededor de 200,000 habaneros presentaban problemas con el suministro. En mayo, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos elevó la cifra a 376,055 personas.
Para julio, especialistas de Aguas de La Habana ya situaban el número de afectados por encima de 500,000, aproximadamente una cuarta parte de la población de la capital.
El problema rebasa ampliamente La Habana. Datos oficiales divulgados en mayo indicaban que unos 2.7 millones de cubanos carecían de acceso regular al agua potable, mientras buena parte del resto de la población recibía el servicio de manera intermitente.
Cubos, lluvia y bombas manuales: así enfrentan la crisis los habaneros
Detrás de las estadísticas están las dificultades cotidianas para conseguir algo tan básico como agua para beber, cocinar o asearse.
El pasado 19 de agosto, un cubano identificado como Jose Alberto mostró en redes sociales cómo salió con una carretilla para buscar agua y regresó sin conseguirla porque no había electricidad para hacer funcionar las bombas.
«Miren el trabajo que se pasa para cargar agua. Encima de eso no pude coger agua porque como no hay corriente no tiene presión el agua y se acabó. Me tuve que ir para la casa sin agua a inventar a ver qué hago ahora», relató.
El hombre resumió su situación con una frase: «El mayor bloqueo que sentimos es vivir sin agua, sin electricidad y sin condiciones básicas».
Otros testimonios recientes muestran hasta qué punto conseguir agua se ha convertido en una carga diaria para numerosas familias.
A comienzos de agosto, dos niñas de unos siete años fueron vistas cargando solas galones de agua desde la cisterna de una escuela primaria en La Habana.
Otra cubana denunció llevar nueve meses sin recibir agua en su barrio, mientras familias de otras zonas del país han llegado a recoger agua de lluvia para cubrir sus necesidades básicas.
En La Habana del Este, las autoridades anunciaron este mismo mes la instalación de 20 bombas manuales para beneficiar inicialmente a unas 3,000 personas. El gobierno municipal presentó el mecanismo como un «novedoso sistema de bombeo manual», provocando críticas e ironías entre cubanos que cuestionaron que una tecnología utilizada desde hace generaciones fuera exhibida como una señal de avance.
El deterioro del servicio también ha impulsado un mercado informal del agua, donde una pipa puede alcanzar precios de decenas de miles de pesos, fuera del alcance de muchas familias.
Generadores ahora y baterías para octubre
Además de Paso Seco, Díaz-Canel visitó el Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS) «Habana 220», en construcción junto a la Universidad Tecnológica de La Habana (CUJAE).
La instalación forma parte de cuatro sistemas de 50 MW previstos en diferentes puntos del país, para una capacidad conjunta de 200 MW.
Según el cronograma oficial, el montaje técnico de «Habana 220» debe concluir el 30 de septiembre y su entrada en funcionamiento está prevista para el 30 de octubre.
El recorrido terminó en la mipyme estatal Servivip, en Cotorro, empresa dedicada a trabajos en redes hidráulicas y que asume más del 80% del abastecimiento mediante pipas en La Habana.
Díaz-Canel estuvo acompañado, entre otros funcionarios, por el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera, y la viceprimera ministra Inés María Chapman Waugh.
Preguntas frecuentes sobre la crisis del agua y electricidad en La Habana
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la principal causa de la crisis del agua en La Habana?
La crisis del agua en La Habana se debe principalmente al deterioro de la infraestructura y la dependencia del sistema eléctrico. Aproximadamente el 87% del sistema de abastecimiento de agua depende de la electricidad, y los apagones frecuentes paralizan el bombeo, agravando la falta de agua para los residentes.
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¿Cuántas personas en La Habana están afectadas por la falta de agua?
Más de 500,000 habaneros están afectados por problemas en el suministro de agua. Esta cifra ha aumentado desde abril, cuando se reportaron 200,000 personas afectadas, reflejando el rápido agravamiento de la crisis en la capital cubana.
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¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para resolver la crisis del agua?
El gobierno cubano está implementando medidas de emergencia como el uso de generadores eléctricos de respaldo y la instalación de bombas manuales. Sin embargo, estas acciones son temporales y no abordan las causas estructurales del problema. También se planea instalar paneles solares en puntos de bombeo, aunque no se ha dado una fecha concreta para su implementación.
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¿Cómo están enfrentando los habaneros la crisis del agua y electricidad?
Los habaneros están recurriendo a soluciones como cargar cubos, comprar pipas a precios elevados y recoger agua de lluvia. La falta de electricidad complica aún más la situación, ya que impide el funcionamiento de las bombas de agua, obligando a muchos a buscar alternativas para acceder al agua potable.
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