Un cubano residente en Miami que hace cuatro años construyó una casa en Cuba encendió el debate en redes sociales al publicar un video donde concluye que ninguna de las dos opciones le parece un negocio rentable, aunque por razones muy distintas.
El creador, identificado como @candysantos_01, arrancó el video mostrando la propiedad que inauguró en 2022 en Cuba y aclaró desde el principio que su intención no era presumir de ella, sino advertir a su audiencia sobre lo que él llama «el mayor engaño» del mercado inmobiliario.
Su argumento principal apunta directamente a Miami: «comprar casa en Estados Unidos yo no lo veo como un negocio rentable», afirmó, y explicó que, según sus cálculos, una propiedad en esa ciudad apenas puede generarle al propietario entre 300 y 400 dólares de ganancia mensual neta.
«Una casa que te deje trescientos dólares de ganancias o cuatrocientos, eso no es un negocio rentable», insistió, y añadió que, en su opinión, recuperar realmente la inversión exige esperar al menos veinte años, con toda la incertidumbre que eso implica: «de aquí a veinte años tú y yo no sabemos dónde estamos, si estamos aquí en Jamaica o estamos abajo de la tierra».
Según el creador, para que las propiedades en Miami funcionen como un negocio capaz de generar ingresos importantes habría que contar con una cartera muy amplia de viviendas o disponer de suficiente capital propio para reducir el peso de la financiación: «las propiedades tienes que echarle dinero cantidad o tienes que hacerlo de fiche para que esa propiedad te pueda dejar algo».
Reconoció que conoce personas que compraron hace años y sí obtienen ganancias, pero considera que las condiciones actuales son mucho menos favorables para quienes entran ahora al mercado.
Los datos inmobiliarios confirman que comprar una vivienda en Miami exige hoy una inversión considerable, aunque no permiten generalizar que una propiedad deje únicamente 300 o 400 dólares mensuales de beneficio. Según Redfin, el precio mediano de venta de las viviendas en Miami fue de 649,570 dólares en agosto de 2026, un 2.3 % más que un año antes.
Las cifras varían considerablemente según el área. En Brickell, uno de los mercados inmobiliarios más conocidos de Miami, Realtor.com situó en agosto de 2026 el precio mediano de las propiedades vendidas en 615,000 dólares, mientras el alquiler mediano rondaba los 3,986 dólares mensuales. El precio mediano anunciado era todavía mayor: 737,450 dólares.
Tomando únicamente como referencia los 615,000 dólares de precio vendido y los 3,986 dólares mensuales de alquiler, el ingreso anual bruto por alquiler equivaldría aproximadamente al 7.8 % del valor de la propiedad. Sin embargo, esa cifra no representa la rentabilidad neta del propietario: todavía habría que descontar impuestos inmobiliarios, seguros, cuotas de asociaciones de propietarios, mantenimiento, reparaciones, periodos sin inquilinos, administración y, cuando corresponda, los intereses de la hipoteca.
La situación es radicalmente diferente en Cuba, donde los precios de entrada pueden ser mucho más bajos, pero no existe un sistema público de estadísticas inmobiliarias comparable con las bases de datos estadounidenses, por lo que resulta arriesgado hablar de una mediana oficial para La Habana.
Como referencia del mercado de anuncios, el portal inmobiliario privado El Caimán reporta actualmente 238 propiedades activas en La Habana y sitúa la mediana de ese inventario en unos 18,500 dólares. La propia plataforma advierte de una enorme dispersión: apartamentos pequeños en Centro Habana y La Habana Vieja pueden anunciarse entre 5,000 y 25,000 dólares, mientras las propiedades de zonas como Miramar y Playa pueden superar los 200,000 dólares.
Otro análisis de la misma plataforma, elaborado a partir de inventario activo y operaciones que asegura haber moderado, calcula una mediana de alrededor de 48,000 dólares para La Habana en 2026. La diferencia entre ambas mediciones evidencia precisamente las limitaciones de un mercado sin estadísticas públicas estandarizadas sobre precios efectivos de compraventa.
A esos riesgos se añaden el estado físico de numerosos inmuebles, posibles problemas documentales o sucesorios y un marco jurídico muy diferente al estadounidense, factores que obligan a revisar cuidadosamente la titularidad antes de cualquier operación.
El régimen cubano dio además un paso en 2026 para facilitar la participación económica de los emigrados. El Decreto-Ley 117/2026, aprobado el 15 de abril y publicado en la Gaceta Oficial el 5 de mayo de 2026, instituyó la condición migratoria de «Inversores y de Negocios» para ciudadanos cubanos residentes en el exterior que quieran participar en el modelo económico de la isla.
La norma formó parte de un paquete que incluyó también el Decreto 150/2026, que estableció el procedimiento para otorgar esa condición migratoria. CiberCuba informó entonces sobre la entrada en vigor de estas disposiciones para inversores cubanos residentes en el exterior.
En Florida existe, además, otro elemento legal que puede afectar a determinados compradores vinculados a Cuba. La legislación aprobada originalmente mediante la SB 264 considera a Cuba uno de los «países extranjeros de preocupación» y restringe a determinados «principales extranjeros» la adquisición de inmuebles situados en un radio de hasta 10 millas de instalaciones militares o infraestructuras críticas.
De acuerdo con los Estatutos de Florida de 2026, la definición aplicable a personas naturales incluye a quienes estén domiciliados en uno de esos países y no sean ciudadanos estadounidenses ni residentes permanentes legales. La ley contempla determinadas excepciones, entre ellas la posibilidad de adquirir una propiedad residencial de hasta dos acres bajo ciertos requisitos migratorios y de ubicación. Una decisión del Undécimo Circuito permitió mantener la aplicación de las restricciones, como informó CiberCuba en noviembre de 2025.
El debate sobre comprar vivienda en Miami no es nuevo entre los cubanos. Otros residentes han compartido experiencias que van desde daños estructurales ocultos y una hipoteca de 5,000 dólares mensuales hasta casos de viviendas adquiridas a precios mucho menores en Cuba.
También existen ejemplos en el extremo opuesto. La creadora Flor de Cuba cerró en marzo de 2026 la compra de una casa valorada en alrededor de un millón de dólares en Miami, financiada con los ingresos generados por su actividad en redes sociales.
El testimonio de @candysantos_01 vuelve a poner sobre la mesa una pregunta frecuente entre los cubanos de la diáspora: si resulta más conveniente destinar grandes cantidades de capital a una vivienda en Estados Unidos o aprovechar los precios mucho menores que pueden encontrarse en Cuba, asumiendo a cambio riesgos jurídicos, económicos y de liquidez muy distintos.
Preguntas frecuentes sobre la inversión en propiedades en Cuba y Miami
CiberCuba te lo explica:
¿Es rentable comprar una casa en Miami en 2026?
Comprar una casa en Miami no se considera una inversión rentable según el cubano @candysantos_01, quien argumenta que las ganancias mensuales netas son bajas en relación con el alto costo de adquisición. Además, se necesita un largo período de tiempo para obtener un retorno significativo, lo cual incrementa la incertidumbre de la inversión.
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¿Cuáles son los desafíos de invertir en propiedades en Cuba?
Los principales desafíos de invertir en propiedades en Cuba incluyen problemas de titularidad, falta de transparencia y un marco legal inestable. Aunque el Decreto-Ley 117/2026 ha permitido las inversiones de emigrados, la desconfianza en el sistema legal cubano sigue siendo un obstáculo importante para muchos inversores potenciales.
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¿Por qué algunos cubanos prefieren invertir en propiedades en Cuba a pesar de los riesgos?
Algunos cubanos prefieren invertir en Cuba debido a los bajos costos iniciales y la ausencia de hipotecas o cuotas mensuales. Además, para muchos, invertir en su país de origen representa una forma de mantener un vínculo con su patria y prepararse para un posible cambio político que valorice sus propiedades en el futuro.
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¿Cómo afecta la ley SB 264 a los cubanos que desean comprar propiedades en Florida?
La ley SB 264 restringe la compra de propiedades en Florida a ciudadanos de países considerados adversarios extranjeros, incluyendo Cuba, a menos que tengan residencia permanente o ciudadanía estadounidense. Esta restricción ha sido avalada por los tribunales y limita las oportunidades de inversión para muchos cubanos en la diáspora.
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