
El joven cubano que durante los últimos meses ha documentado en Instagram su presencia en las filas rusas respondió a la investigación publicada por CiberCuba y reveló su identidad y un dato que permite precisar la cronología de su historia.
Se trata de José Ramón Saroza Ruiz, conocido en redes sociales como El Sensei, un cienfueguero de 24 años que, según su perfil de Facebook, es natural de Arimao y reside actualmente en Moscú.
Saroza reaccionó directamente a la publicación del artículo en el Facebook de CiberCuba: «No hablen basura, yo estoy en Rusia desde el 2024. No relaciones lo que publico con mi vida, que una cosa son las redes sociales y otra la vida de uno. Y es ahí donde se confunden ustedes».
La declaración precisa un aspecto de la información anterior. Una publicación de Instagram del 24 de abril de 2026 lo mostraba aparentemente a bordo de un avión con el mensaje «Puedo salir pero siempre regresaré», pero ese contenido no permite establecer que entonces estuviera emigrando por primera vez a Rusia.
Saroza Ruiz asegura ahora que reside en ese país desde 2024.
El dato resulta compatible con otras publicaciones anteriores del joven. En abril compartió una ecografía aparentemente realizada en un entorno médico rusófono y fechada en noviembre de 2025.
Su respuesta, sin embargo, no se refiere a las publicaciones militares que motivaron la investigación de CiberCuba.
Desde junio, Saroza Ruiz se ha mostrado reiteradamente en Instagram con uniforme, armas, municiones y la bandera rusa. Sus publicaciones contienen además referencias a la denominada SVO —las siglas rusas utilizadas para la invasión de Ucrania— y mensajes relacionados con los riesgos de la guerra.
En septiembre explicó públicamente las razones con las que presenta su decisión: «A veces no hay muchas opciones y hay que lanzarse por la primera que hay, aunque sea la más arriesgada de todas».
Según dijo, lo hacía pensando «en el bienestar de mi familia».
Un dato todavía sin confirmar: su posible ciudadanía rusa
Las reacciones de otros usuarios de Facebook a la información publicada por CiberCuba aportaron otras pistas sobre la situación de Saroza Ruiz.
Un cubano identificado en Facebook como Esneidi Matos, cuyo perfil señala que vive en Moscú, aseguró que el joven ya poseía ciudadanía rusa antes de incorporarse militarmente.
«Está en las filas rusas por su propia voluntad; ciudadano ruso antes de tocar un arma», refirió Matos en los comentarios. CiberCuba no ha podido verificar de manera independiente esa afirmación. Al momento de publicar esta nota, Saroza Ruiz no ha contestado la solicitud de comentarios enviada por esta redacción.
De confirmarse, explicaría mejor su trayectoria previa en el país y obligaría también a precisar su situación jurídica dentro de las fuerzas rusas.
«Es mi decisión»
La publicación provocó además la reacción de varios cubanos residentes en Rusia que insistieron en un mismo argumento: no todos los extranjeros que terminan combatiendo lo hacen mediante engaños o coacción.
El testimonio más significativo fue el de Yudanis Ramírez, quien declara vivir en Riazán y aseguró encontrarse bajo su segundo contrato.
«Yo voy para cinco meses del segundo contrato, uno por la Federación Rusa y este por Русб [...] nadie es quien para juzgar por mis decisiones, es mi decisión». CiberCuba no ha podido comprobar los contratos mencionados por Ramírez.
En otro comentario, el cubano describió cómo, según su experiencia, puede producirse el proceso: «Los cubanos no tienen que tener visa para viajar a Rusia [...] cuando llegan aquí solo es buscar una oficina militar y ahí haces el proceso del contrato».
La declaración resulta relevante, pero constituye el testimonio del propio Ramírez y no permite determinar cuántos cubanos han utilizado esa vía.
Riazán, donde asegura residir, sí aparece desde 2023 en informaciones e investigaciones sobre la contratación de cubanos por las fuerzas rusas. Allí fueron documentados puntos de selección de extranjeros y la presencia de grupos de ciudadanos de la Isla antes de su incorporación militar.
Otro cubano cuyo perfil lo sitúa en Riazán, Carlos Javier Pérez Moreira, intervino en la discusión con una afirmación similar: «El que va a la guerra es por su voluntad».
No existen, sin embargo, elementos que permitan afirmar que Pérez Moreira haya pertenecido a las fuerzas rusas.
No todos cuentan la misma historia
Los comentarios contrastan con los testimonios de otros cubanos que durante los últimos tres años han denunciado engaños, falsas ofertas laborales, presiones o condiciones distintas de las prometidas antes de terminar en la guerra.
Ambas realidades no son necesariamente excluyentes.
Las investigaciones disponibles han mostrado perfiles muy diferentes entre los extranjeros incorporados por Rusia: personas que aseguran haber sido engañadas y otras que reconocen haber aceptado conscientemente contratos militares por dinero, residencia, ciudadanía u otras razones.
Incluso entre las reacciones a la publicación de CiberCuba apareció el costo humano de esas decisiones. Un usuario identificado como Jorje Dudefaye escribió: «Al final los matan como a mi hermano».
CiberCuba no ha podido identificar todavía al hermano mencionado ni corroborar las circunstancias de su presunta muerte.
La respuesta de Saroza Ruiz permite ahora precisar su historia: El Sensei no llegó necesariamente a Rusia semanas antes de aparecer uniformado, sino que asegura residir allí desde 2024.
Lo que permanece documentado en sus propias redes es que en 2026 comenzó a mostrarse armado y uniformado del lado ruso y que ha presentado públicamente su decisión como una apuesta arriesgada vinculada al bienestar de su familia.
Las reacciones posteriores añaden otra pieza al fenómeno: algunos cubanos residentes en Rusia sostienen abiertamente que su incorporación es voluntaria e incluso describen vías para tramitar contratos una vez en territorio ruso.
Hasta qué punto ese mecanismo explica la continuidad del flujo de cubanos hacia las fuerzas rusas requiere todavía verificación y más evidencias.
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