El programa oficialista «Cuadrando la Caja» dedicó un episodio a defender las transformaciones del sistema empresarial estatal cubano bajo el Decreto-Ley 120, aprobado en julio pasado como parte del paquete de 176 medidas económicas del régimen. La respuesta de los cubanos en redes sociales fue demoledora: incredulidad, ironía y denuncia abierta de corrupción.
El espacio, producido por el medio estatal Cubadebate y conducido por la vocera del gobierno Marxlenin Pérez, reunió a funcionarios y economistas afines para explicar la nueva clasificación de las empresas estatales y su autonomía para fijar precios, salarios y vender activos.
La reforma del sistema empresarial estatal contempla la eliminación de subsidios, la transformación de empresas en sociedades mercantiles y la apertura gradual a la participación accionaria de actores privados y personas naturales, sean nacionales o extranjeros. Pese a ello, el régimen insiste en que los cambios no implican un cambio del modelo económico.
Los invitados insistieron en que la conversión de empresa estatal a sociedad mercantil no es obligatoria, sino una opción estratégica, y que el proceso será «gradual». Lo que no pudieron controlar fue la reacción del público.
Al publicarse el episodio en Facebook, los comentarios se convirtieron en un termómetro de la desconfianza acumulada tras décadas de promesas incumplidas. La primera reacción marcó el tono de todo lo que siguió.
«¿Y todavía queda alguna (empresa estatal)?», escribió una usuaria, cuestionando incluso la premisa del debate.
Otro internauta fue más explícito sobre el destino que, según prevé, tendrán esas empresas: «Se las repartirán entre nuestros dirigentes, sus familiares y los cuadros de dirección, como hicieron primero en la URSS y después en Nicaragua. Esto es solo el comienzo de una historia que se repite».
Desde Cienfuegos, una usuaria describió una realidad que el programa no mencionó: «No sé si quedan empresas estatales, ya todo está en mano del sector privado, hasta la recogida de basura. ¿Qué queda en este país estatal que suministre al pueblo? ¿Este país sigue siendo socialista, comunista o capitalista? Porque cuando un país lo lleva el sector privado particular, ya es un país capitalista. Cada año nuevas leyes para impulsar una economía que ya no existe en Cuba».
La credibilidad del propio programa también fue cuestionada: «'Cuadrando la Caja' es bobo o se hace el bobo... la empresa estatal socialista, ineficiente, como siempre», sentenció otra internauta.
El escepticismo ante las reformas del régimen quedó resumido en la comparación de un usuario: «Eso era como el cuento de que con lo recaudado en las tiendas en dólares se abastecerían las tiendas en moneda nacional. ¿Ustedes creen que estos cuentos a estas alturas alguien se los crea?».
La sombra de los intereses militares y de la élite política sobrevoló varios comentarios. «Hacer que los negocios de los Castro florezcan. ¿En cuál país se denuncian tanto las malversaciones dadas en la cúpula militar y no se hace nada al respecto?», escribió otro comentarista.
Algunos apuntaron directamente a la naturaleza del proceso: «Neoliberalismo made in PCC», resumió uno. «Tendrán nuevos dueños: los designados de siempre», añadió otro.
Un tercero fue aún más directo: «A la empresa estatal le queda poco. Esto se llama capitalismo. Lo que falta es implementar empresas extranjeras, fábricas. Ya el Estado se quitó todo de encima».
Y la conclusión más tajante apuntó al origen del problema: «No le den más vuelta al asunto. Hasta que el comunismo no abandone el poder, van a seguir siendo miserables».
Dentro del paquete de 176 transformaciones económicas y sociales del régimen para enfrentar la crisis, el primer bloque de medidas busca transformar radicalmente el funcionamiento de la empresa estatal, históricamente considerada la columna vertebral del modelo socialista cubano.
Por primera vez el gobierno ha tenido que admitir de manera explícita que muchas empresas estatales deberán competir en condiciones similares al sector privado, y que algunas podrían desaparecer si no son viables económicamente.
Además de poder fijar sus propios salarios y precios y crear empresas filiales de forma autónoma, podrán aprobar su plan económico anual, definir el destino de sus utilidades, trazar su estrategia a largo plazo y autorizar sus principales inversiones sin depender de instancias centrales.
El propio Díaz-Canel ha salido a defender públicamente la necesidad de otorgar más autonomía a las empresas estatales y ha instado a los directivos a prepararse para ejercer las nuevas facultades que el gobierno promete ampliar dentro de las nuevas transformaciones económicas.
El deterioro de la economía estatal cubana se aceleró durante los primeros cinco meses del año. Al cierre de mayo, 399 empresas registraban pérdidas, 120 más que en igual período del año anterior.
Un informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) mostró un deterioro generalizado de los principales indicadores del sistema empresarial estatal: caída de las ventas, disminución de la producción y reducción de las utilidades, la eficiencia y el empleo.
El debate se produce mientras Cuba enfrenta la proyección de la peor caída económica de América Latina en 2026 según el Fondo Monetario Internacional, con escasez de alimentos, combustible y electricidad.
Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué cambios introduce el Decreto-Ley 120 en el sistema empresarial estatal cubano?
El Decreto-Ley 120 establece la autonomía financiera, económica, administrativa y de gestión de la empresa estatal socialista en Cuba. Esta norma busca descentralizar la creación de entidades empresariales estatales y fortalecer la capacidad de la economía cubana para exportar e ingresar divisas. También clasifica las empresas en cuatro categorías y regula la responsabilidad social empresarial y los órganos de gobierno de cada empresa.
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¿Por qué los cubanos son escépticos ante las reformas económicas del régimen?
El escepticismo de los cubanos se debe a un historial de promesas incumplidas y reformas que no han generado resultados concretos. Las múltiples reformas anunciadas a lo largo de los años, como los Lineamientos de 2011 o la Tarea Ordenamiento de 2021, no han revertido el deterioro estructural ni han mejorado la calidad de vida. Este escepticismo se ve reflejado en las reacciones en redes sociales, donde se cuestiona la efectividad de las nuevas medidas y se teme que solo favorezcan a las élites conectadas políticamente.
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¿Cómo se justifican las reformas económicas del régimen cubano en el contexto actual?
Las reformas se justifican como una necesidad para evitar el colapso económico en medio de una crisis profunda. El régimen ha admitido que muchas empresas estatales deberán competir con el sector privado y que algunas podrían desaparecer. Las medidas buscan ampliar la autonomía de las empresas estatales y abrir espacios al capital extranjero y la iniciativa privada, aunque el gobierno insiste en que no implican un cambio del modelo socialista.
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¿Qué contradicciones presenta el mensaje oficial sobre las reformas en Cuba?
El mensaje oficial presenta contradicciones entre la apertura económica y la rigidez política. Mientras se promueven reformas económicas que expanden el papel del mercado y la inversión privada, el Partido Comunista mantiene el control político y no hay señales de apertura política. Esta dualidad genera desconfianza sobre la permanencia y efectividad de las reformas, dado que el discurso político asegura que no se renuncia al socialismo.
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