Talleres clandestinos, libros censurados y redes con el exilio: Así se organizan jóvenes dentro de Cuba

Autobús circula frente a la Universidad de La Habana © CiberCuba
Autobús circula frente a la Universidad de La Habana Foto © CiberCuba

Estudiantes que envían denuncias a periodistas en el exilio, jóvenes de Periodismo que preparan proyectos propios bajo anonimato, talleres clandestinos para analizar textos de medios independientes y redes destinadas a alertar desde el extranjero cuando un activista es detenido forman parte de las nuevas maneras de organización juvenil descritas en un reciente informe sobre Cuba.

Las experiencias aparecen en Juventud, poder y redes sociales en Cuba, el informe de Ciudadanía y Libertad que recientemente identificó 12 patrones de posibles vulneraciones de los derechos de asociación y reunión pacífica que afectan particularmente a los jóvenes.

A diferencia de esos patrones represivos, una sección del documento se concentra en lo que la organización denomina «formas emergentes de asociación juvenil»: mecanismos con los que algunos jóvenes continúan relacionándose, compartiendo información y desarrollando iniciativas dentro y fuera de la isla. 

Estudiantes conectados con periodistas en el exilio

Según los testimonios recopilados por Ciudadanía y Libertad, existen estudiantes universitarios dentro de Cuba que mantienen vínculos con periodistas exiliados y les hacen llegar denuncias y textos para su publicación.

El informe asegura además que grupos de estudiantes han firmado de manera anónima declaraciones conjuntas críticas con la propaganda oficial y proyectan la creación de plataformas propias dentro de Cuba.

La organización no identifica a los estudiantes ni las universidades involucradas. Las fuentes testimoniales utilizadas en la investigación fueron anonimizadas para proteger tanto a los participantes como a sus familiares, por lo que el alcance de estas redes no puede determinarse a partir del informe.

El estudio se basa en dos consultas realizadas en abril y junio de 2026 con jóvenes residentes en Cuba y en el exilio, complementadas posteriormente con entrevistas y documentación proporcionada por los participantes.

Sus autores advierten que se trata de una investigación cualitativa y no de una muestra estadísticamente representativa de la juventud cubana.

Talleres clandestinos y bibliografía académica

Uno de los hallazgos más llamativos se refiere a estudiantes de enseñanza preuniversitaria que, según la investigación, participan en talleres clandestinos dedicados al análisis de textos publicados por medios independientes

El informe también describe otra red menos visible: la circulación digital de literatura y bibliografía académica de difícil acceso dentro de Cuba.

Ciudadanía y Libertad afirma que algunos autores facilitan directamente sus trabajos para que sean distribuidos entre estudiantes cubanos y sostiene que ese material ha llegado a jóvenes de la mayoría de las universidades del país.

La organización interpreta esta práctica como una vía alternativa para acceder a contenidos fuera de los canales institucionales de la educación superior

Una alarma desde fuera cuando alguien desaparece

Las conexiones con el exilio cumplen también una función de protección.

Jóvenes con problemas de conectividad dentro de Cuba mantienen, según el documento, contacto con personas de confianza en otros países. Esos enlaces pueden dar la alarma ante una detención o un silencio prolongado y publicar materiales cuando la persona que permanece en la isla no puede hacerlo. 

El informe señala además que estos mecanismos tienen un componente emocional: quienes están fuera acompañan y apoyan a los jóvenes que continúan desarrollando actividades dentro del país.

A ello se suman prácticas de autoprotección digital. Entre las mencionadas aparecen la verificación en dos pasos y la utilización de cuentas vinculadas a direcciones de correo electrónico sin un número telefónico asociado, medidas destinadas a reducir los riesgos de pérdida de acceso a las cuentas o suplantación de identidad. 

Voluntarios de entre 15 y 20 años mantienen proyectos comunitarios

El estudio documenta asimismo una modalidad que no está directamente vinculada al activismo político: proyectos comunitarios creados por cubanos que posteriormente se exiliaron y que continúan funcionando dentro del país.

De acuerdo con Ciudadanía y Libertad, algunas de esas iniciativas son sostenidas por voluntarios de entre 15 y 20 años que brindan ayuda a poblaciones marginadas sin recibir remuneración.

La organización presenta estos casos como evidencia de que existen formas de participación y acción comunitaria entre los sectores más jóvenes.

De organizaciones tradicionales a redes transnacionales

El fenómeno es relevante para la tesis central del informe. Ciudadanía y Libertad sostiene que las limitaciones a la creación de organizaciones independientes y las presiones descritas por los participantes no necesariamente eliminan la asociación entre los jóvenes, sino que pueden hacer que esta adopte formas menos visibles y conectadas con personas que viven fuera del país.

La organización define ese fenómeno como una reconfiguración «en clave transnacional» del ejercicio asociativo. Entre sus recomendaciones a organismos internacionales está precisamente reconocer y proteger estas redes juveniles de información y apoyo mutuo. 

El informe plantea además que quienes emigran no necesariamente rompen sus vínculos con Cuba. Según sus autores, parte de esa generación mantiene «redes vivas de articulación con la isla», una dinámica que la organización considera relevante para analizar tanto la sociedad civil actual como eventuales procesos políticos futuros. 

Ciudadanía y Libertad ha desarrollado en los últimos años investigaciones centradas en la libertad de asociación y el espacio cívico cubano, además de acciones de incidencia ante organismos internacionales. La propia organización define entre sus objetivos documentar las restricciones a esos derechos y fortalecer las capacidades de la sociedad civil cubana. 

Juventud, poder y redes sociales en Cuba será presentado este miércoles 23 de septiembre en Nueva York, en un encuentro en el que participarán Gina Romero, relatora especial de Naciones Unidas sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación; el artista Luis Manuel Otero Alcántara; y Carolina Barrero, presidenta de Ciudadanía y Libertad.

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