El primer ministro Manuel Marrero Cruz clausuró esta semana un entrenamiento de tres días para presidentes de Grupos Empresariales y Juntas de Gobierno, celebrado en la Escuela Superior de Cuadros del Estado y el Gobierno, y aprovechó la ocasión para destacar ante la prensa «la capacidad de integrar, de motivar a todos, incluso a la propia población» que debe tener el gobierno para que los cubanos empiecen a apreciar «los resultados» de las 176 transformaciones económicas aprobadas en junio.
La frase, pronunciada con el aplomo de quien no parece advertir su propia ironía, resume bien el estado de las cosas en Cuba: un gobierno que lleva décadas administrando la escasez ahora necesita «motivar» a la población para que note las mejoras.
El entrenamiento fue auspiciado por el Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales y reivindicó a la empresa estatal socialista como «el sujeto principal de la economía nacional», según reportó Canal Caribe. La acción se enmarca en una cadena de capacitaciones que el régimen ha venido realizando desde que la Asamblea Nacional aprobó el paquete de medidas en junio último.
Marrero se refirió con esfuerzo «didáctico», a las medidas que ya se han implementado, las normas que las respaldan y las perspectivas que ve al respecto: «Las transformaciones son el qué, qué es lo que queremos. [...] Hasta ahora hay 158 implementadas con las 194 normas; la norma es el cómo vamos a convertir ese qué en resultado», explicó con una claridad que, paradójicamente, no aclara gran cosa para quien lleva meses sin poder comprar pollo.
El jefe de gobierno se mostró «optimista» —como suele— y prometió que la mayor oferta productiva permitirá «ir poco a poco bajando los precios y detener un tanto esta inflación que tantos daños nos hace a la economía». El detalle que Marrero omitió es que la inflación oficial interanual alcanzó el 25,19% en agosto de 2026.
Economistas estiman incluso que la inflación real, incorporando el mercado informal, podría estar muy por encima. El dólar informal cotizaba al cierre de este sábado en 738 pesos, y el euro en 840.
El contraste con el salario mínimo resulta demoledor: 3.210 pesos cubanos mensuales —equivalentes a menos de cinco dólares al cambio informal— desde julio de 2026, frente a una estimación de 96.000 pesos necesarios para cubrir necesidades básicas. Ante ese telón de fondo, la promesa de «motivar a la población» adquiere un tono peculiar.
Marrero sí reconoció, al menos, que en el pueblo «hay mucha incertidumbre», aunque se apresuró a añadir que el proceso es «complejo» y «muy integrador» y que él y su equipo son «optimistas porque estamos viendo precisamente que ya empiezan a desatarse esas fuerzas [productivas]». Las mismas fuerzas que el régimen lleva amarrando (y prometiendo desamarrar) casi siete décadas.
También celebró que los empresarios «se están abriendo» y «buscando soluciones propias», aunque en julio pasado, cuando pidió «empresarios audaces», la respuesta pública en redes fue calificar de «suicidio económico» cualquier inversión en la isla.
No es la primera vez que el primer ministro reconoce que el mayor obstáculo está dentro del propio aparato. En junio admitió que «la mayor transformación tiene que estar en nuestra manera de pensar», señalando directamente a los cuadros del Estado.
Luego de tres días de entrenamiento intensivo para directivos empresariales, el diagnóstico parece haberse ampliado: ya no solo hay que cambiar la mentalidad de los funcionarios, sino también «motivar» a los millones de cubanos que, mientras esperan que bajen los precios, siguen haciendo colas, padeciendo apagones y emigrando en cifras récord.
«Ahora falta lo más importante, que ya es poder palpar esos resultados», admitió Marrero Cruz al cierre del encuentro. Una frase que bien podría haber sido dicha por cualquier cubano de a pie frente a un estante vacío.
Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué busca el gobierno cubano con las 176 transformaciones económicas?
El gobierno cubano busca recuperar la economía y preservar las llamadas conquistas de la Revolución mediante la implementación de un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales. Estas medidas incluyen la autorización de banca privada, la eliminación de límites para las mipymes, y la apertura al sector privado para importar y comercializar combustibles. Sin embargo, estas reformas se presentan en un contexto de escepticismo debido a las repetidas promesas no cumplidas en el pasado.
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¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el gobierno cubano para implementar estas reformas?
El principal reto es cambiar la mentalidad dentro del propio aparato estatal, según el primer ministro Manuel Marrero Cruz. A pesar de la aprobación de las medidas, el desafío radica en lograr una implementación efectiva y superar las barreras culturales y burocráticas que han impedido cambios estructurales en el pasado. Además, la situación económica actual, caracterizada por altos niveles de inflación y escasez, complica aún más la aplicación de estas reformas.
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¿Qué impacto tienen las reformas en la vida diaria de los cubanos?
Hasta ahora, el impacto tangible de las reformas es limitado. Aunque el gobierno promete mejoras económicas y una mayor oferta productiva, los cubanos continúan enfrentando altos niveles de inflación, escasez de bienes básicos, y un poder adquisitivo reducido. La promesa de "motivar" a la población para que note las mejoras contrasta con la realidad de las dificultades económicas diarias.
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¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante las declaraciones de Manuel Marrero sobre las reformas?
La reacción de la población ha sido mayoritariamente escéptica y crítica. Los cubanos han expresado su desconfianza en redes sociales, manifestando que las promesas del gobierno carecen de credibilidad debido a la falta de resultados concretos. Esta desconfianza está arraigada en experiencias pasadas de reformas que no lograron aliviar las condiciones económicas adversas en la isla.
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