
Las exportaciones de productos petrolíferos de Estados Unidos hacia Cuba recorrieron en apenas siete meses una curva extraordinaria: pasaron de ser prácticamente inexistentes a alcanzar un récord histórico.
Según datos de la Administración de Información Energética (EIA) publicados este 30 de septiembre, el acumulado de enero a julio de 2026 sumó cerca de 4.9 millones de barriles, con un promedio que en julio alcanzó los 103,900 barriles diarios.
La magnitud del cambio se aprecia mejor al comparar los extremos: Estados Unidos pasó de exportar apenas unos 30 barriles diarios a Cuba en enero a casi 104,000 en julio.
El volumen de ese mes supera con creces los envíos que Venezuela realizaba a la isla en 2025.
Julio rompe todos los registros
El mes de julio supuso un quiebre de escala sin precedentes.
Las exportaciones estadounidenses a Cuba dispararon sus compras de combustible hasta los 103,900 barriles diarios, más de cuatro veces el nivel de junio.
Solo ese mes, el valor de las exportaciones ascendió a 61.1 millones de dólares, llevando el acumulado enero-julio a 156,8 millones de dólares, según el Consejo de Comercio y Economía EE.UU.-Cuba (UCTEC).
El corte del petróleo venezolano cambió el escenario
El punto de partida de este giro fue el corte abrupto del suministro venezolano. Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, Reuters confirmó que ese mes no hubo ninguna exportación venezolana a Cuba, poniendo fin a décadas de petróleo subsidiado.
En 2025, Venezuela enviaba entre 27,000 y 30,000 barriles diarios según estimaciones de Reuters con datos de PDVSA y del experto Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, quien precisó que ese flujo cubría el 50% del déficit energético cubano.
Enero y febrero: un goteo casi simbólico
En enero de 2026, las exportaciones estadounidenses a Cuba apenas rozaron los 30 barriles diarios —un volumen prácticamente testimonial—, frente al vacío que dejaba el corte venezolano.
En 2024 y 2025, esos envíos habían sido prácticamente nulos.
Febrero registró una ligera mejora, con unos 700 barriles diarios, pero la escala seguía siendo marginal.
Cuba necesita entre 100,000 y 110,000 barriles diarios para cubrir su demanda total y produce internamente alrededor del 40% de esa cifra.
Marzo: el cambio de reglas que aceleró el flujo
El salto real llegó en marzo, cuando los envíos alcanzaron unos 6,100 barriles diarios.
El detonante fue la publicación, el 25 de febrero, de la excepción de licencia «Support for the Cuban People» (SCP) por parte del Departamento de Comercio, que autorizó exportar productos refinados a entidades privadas cubanas sin necesidad de autorización específica de la OFAC.
El marco excluyó expresamente al gobierno cubano, las Fuerzas Armadas y las entidades estatales sancionadas.
En paralelo, el régimen autorizó a las mipymes a importar combustible, aunque con intermediación obligatoria de QUIMIMPORT o MAPRINTER y una tasa de CUPET que elevaba el costo final a más de 2,50 dólares por litro.
Abril se mantuvo en niveles similares, con unos 7,000 barriles diarios.
Mayo y junio: la curva se empina
Mayo marcó un nuevo escalón con 15,400 barriles diarios.
Junio casi duplicó esa cifra: 25,900 barriles diarios, acercándose ya al rango que Venezuela aportaba en 2025.
Fue también ese mes cuando Washington sancionó a CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo.
A finales de julio, las sanciones se extendieron a CEINPET, ENERSA y EINARBO, cerrando el cerco sobre toda la cadena energética del régimen.
De 30 a 103,900 barriles diarios en siete meses
La evolución muestra la velocidad del cambio: unos 30 barriles diarios en enero; 700 en febrero; 6,100 en marzo; alrededor de 7,000 en abril; 15,400 en mayo; 25,900 en junio y finalmente 103,900 en julio.
El salto resulta especialmente significativo porque el volumen registrado en julio no solo multiplicó por más de 3,000 el nivel de enero, sino que superó ampliamente los entre 27,000 y 30,000 barriles diarios que Venezuela suministraba a Cuba durante 2025.
¿Qué miden estos datos y qué no?
Conviene precisar el alcance de estas cifras.
La EIA registra productos refinados —gasolinas, diésel, queroseno, aceites lubricantes, propano—, no crudo. Son exportaciones declaradas en puertos estadounidenses, no llegadas confirmadas a Cuba.
Los embarques parten de Houston-Galveston, Miami, Nueva Orleans y Tampa, y llegan al puerto de Mariel en isotanques ISO transportados en buques portacontenedores.
El crecimiento se produce, además, en medio de una severa crisis energética en la isla.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió en mayo que Cuba no tenía «absolutamente nada de fuel, de diésel, solo gas acompañante».
El dato correspondiente a agosto de 2026 se publicará el 30 de octubre, lo que permitirá comprobar si el récord de julio fue un pico puntual o el inicio de una nueva tendencia.
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