
El profesor Julián Pérez Amarillo, figura señera de la microbiología y la infectología pediátrica en Cuba, falleció el viernes 2 de octubre a los 96 años de edad. El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) anunció la noticia en sus redes sociales con una esquela que recogía sus fechas de nacimiento y fallecimiento: 10 de enero de 1930 y 2 de octubre de 2026.
«Con profundo pesar despedimos hoy al Profesor Julián Pérez Amarillo, insigne médico microbiólogo cuyo legado deja una huella imborrable en la medicina, la infectología pediátrica y la bacteriología cubana», escribió el IPK, centro de referencia nacional en enfermedades infecciosas y medicina tropical.
Nacido en 1930, el profesor Amarillo —como lo llamaban colegas y discípulos— consagró su vida profesional al estudio, el diagnóstico y la prevención de las enfermedades infecciosas en la Isla.
Su labor docente y asistencial se desarrolló principalmente en los hospitales pediátricos docentes William Soler y Juan Manuel Márquez, ambos en La Habana, donde formó a varias generaciones de profesionales de la salud. El IPK destacó que «su rigurosidad científica, unida a un compromiso incansable con la salud de la infancia, lo consolidó como un referente indispensable de la bacteriología clínica en el país».
Más allá de las aulas y los laboratorios hospitalarios, el profesor Amarillo extendió su influencia al ámbito biotecnológico mediante una estrecha colaboración con el Centro Nacional de Biopreparados (BioCen). Inaugurado en 1992, el BioCen integra BioCubaFarma y cuenta con la única planta de Cuba dedicada a la producción de medios de cultivo y bases nutritivas para microbiología y otras aplicaciones. Su catálogo comprende una amplia variedad de medios de cultivo deshidratados, bases nutritivas, suplementos y reactivos utilizados en microbiología clínica, veterinaria, farmacéutica, alimentaria y otros campos.
Una exalumna lo recordó como «un gran innovador en el diagnóstico fenólico de las bacterias», y subrayó el privilegio que supuso aprender junto a él sobre esas innovaciones y el control de las infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS, antes denominadas IIH). Otra colega fue más escueta pero igualmente contundente: «Hoy la microbiología cubana está de luto».
La comunidad médica cubana reaccionó con una amplia ola de condolencias en redes sociales. Fue descrito reiteradamente como «profesor de profesores», y quienes lo conocieron coincidieron en destacar, junto a su rigor científico, una profunda modestia y sencillez que lo distinguían. La Dirección Nacional de Posgrado del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) también expresó su pesar de forma institucional: «Sensible pérdida. A sus familiares, amistades, colegas y discípulos, lleguen sentidas condolencias de la Dirección Nacional de Posgrado del MINSAP. Hasta siempre Profesor».
El fallecimiento ocurre en un momento en que Cuba enfrenta brotes activos de enfermedades infecciosas como chikungunya y dengue, lo que hace aún más sensible la pérdida de un especialista de su trayectoria en bacteriología e infectología pediátrica, en un sistema de salud que atraviesa una profunda crisis de recursos y personal.
El IPK despidió al profesor Amarillo con palabras que resumen el sentir de toda una comunidad científica: «Se despide un profesional de principios firmes, un educador apasionado y un pilar de la microbiología cubana, que se caracterizó además por su profunda modestia y sencillez».
La nota de la institución no ofrece más detalles sobre las honras fúnebres. Llegue a sus familiares, amigos, colegas y alumnos las profundas condolencias.
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