
Un camión con contenedor derribó este domingo un poste eléctrico en la zona de Virgen del Camino, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, tras enredarse en cables de baja altura, según reportó el periodista Mario J. Pentón en su cuenta de Facebook.
El periodista describió el incidente con estas palabras: «Un camión con contenedor se enredó en cables eléctricos bajos y derribó un poste que ya estaba deteriorado. El impacto causó daños leves a vehículos estacionados y afectó el transformador y la luminaria. No hubo heridos, pero el circuito está apagado».
Las fotografías difundidas muestran el poste caído en diagonal sobre la calzada, con cables eléctricos desparramados por el pavimento y cinta de señalización amarilla con la leyenda «ATENCIÓN» delimitando la zona de peligro.
Entre los vehículos afectados se aprecia un automóvil negro antiguo sobre el que parece descansar el poste derribado, así como un transformador cilíndrico desprendido junto a los escombros. A pesar del riesgo eléctrico, el tráfico parece haber continuado fluyendo en la zona mientras vecinos se congregaban a observar la escena.
El detalle de que el poste «ya estaba deteriorado» antes del impacto no es un dato menor: apunta directamente al estado crítico de la red de distribución eléctrica en la capital cubana, donde décadas de falta de inversión y mantenimiento han dejado postes en mal estado y cables tendidos a baja altura en múltiples municipios.
San Miguel del Padrón ha sido uno de los municipios habaneros más golpeados por averías de infraestructura eléctrica en lo que va de 2026, con transformadores dañados y cortes de más de 30 horas registrados en distintos circuitos a lo largo del año.
Este tipo de accidente —vehículos de gran porte que derriban postes eléctricos— se ha repetido con preocupante frecuencia en Cuba. En octubre de 2025, una pipa derribó un poste en Alamar y provocó un apagón en esa zona. En febrero de 2026, un camión con contenedor tumbó dos postes en Matanzas y dejó cables de telefonía sobre la vía pública.
En julio, dos postes cayeron en Lawton, Diez de Octubre, uno de ellos por el estado de putrefacción de su base. Y apenas días atrás, una rastra cargada de azúcar volcó en Florida, Camagüey, derribó un poste y dejó a cientos de personas sin servicio eléctrico.
El patrón es claro: la combinación de cables tendidos a baja altura por falta de mantenimiento, calles deterioradas y el tránsito de vehículos de carga pesada convierte las vías cubanas en escenarios de riesgo recurrente.
El telón de fondo es una crisis energética sin precedentes. En 2026, Cuba ha sufrido ocho apagones nacionales, con déficits de generación que en varios momentos superaron los 2,000 MW. Según estimaciones citadas en marzo de 2026, sanear la generación eléctrica cubana requeriría aproximadamente 6,600 millones de dólares, una cifra que el régimen está muy lejos de poder movilizar.
(Noticia en construcción)
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