
Una publicación en Facebook de la cubana Yordanka Battle Moré desató una oleada de identificación colectiva al describir cómo los alimentos que definían la mesa de los más pobres —pan con guayaba, huevo frito, yogur de soya, refresco Toki— se han convertido en alimentos cada vez más difíciles de costear para muchos cubanos.
«Lo que antes era la comida del pobre, hoy es un lujo», escribió Battle Moré, quien recuerda que hace menos de siete años desayunaba pan con tortilla y yogur de soya que se vendían de forma liberada.
En el año 2000, siendo becada en décimo grado, su madre le guardaba el pan de toda la semana para hacerle tostadas, y completaba la merienda con una barra de guayaba y dos refrescos Toki.
Hoy, ese mismo menú es casi imposible de costear. Un coffee cake o un pan de caracol —que la autora describe como «el dulce del pobre de toda la vida»— cuesta 450 pesos en las dulcerías más económicas. «Hasta comerse un pan con guayaba es casi una experiencia religiosa», escribió.
Los comentarios al post construyeron un mapa de precios que estremece: la pasta de guayaba Conchita se vende a 1,200 pesos; los espaguetis, a 650 pesos en zonas fuera de Playa y el Vedado; el refresco Zuko —sustituto del Toki, que «casi no existe»— cuesta 350 pesos.
La libra de pollo llegó a 800 pesos en La Habana en septiembre, el cartón de 30 huevos alcanzó los 5,000 pesos en algunas zonas, y una cebolla pequeña se vendió a 610 pesos recientemente en La Habana.
Un comentarista resumió el retroceso histórico al recordar que en los años 1970 la bodega ofrecía leche en polvo, galletas, 12 latas de leche evaporada y condensada, huevos, carne cada nueve días, tocinos, morcillas, pescado, helados y pan de todo tipo, y que era posible visitar restaurantes con el salario mensual.
«Éramos ricos y no lo sabíamos, según pasamos las décadas tenemos menos y mientras le echemos las culpas a los vecinos seguiremos peor», escribió otro.
La pregunta que más resonó en el hilo fue: «¿Cómo estará sobreviviendo el que no tiene familia en el exterior que lo apoye y vive de un salario o de una chequera?»
La inflación deja a muchos cubanos sin el plato de comida
Los datos oficiales confirman el fuerte encarecimiento de los precios denunciado en redes sociales. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la inflación interanual en el mercado formal alcanzó el 20,70% en julio de 2026.
El principal motor de la subida fueron los alimentos y las bebidas no alcohólicas, que crecieron un 3,51% en julio y concentraron el 63,18% del incremento total del IPC.
Frente a esa espiral, el salario mínimo vigente desde julio es de apenas 3,210 pesos mensuales, mientras que un cálculo compartido recientemente por una habanera situó en unos 205,000 pesos mensuales los gastos de una familia pequeña en La Habana.
La alimentación básica de dos adultos en la capital se calcula en unos 41,735 pesos mensuales. El CEEC ha advertido que la inflación oficial podría rondar el 25% al cierre del año.
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