Crítico de arte se queja de los «precios inalcanzables» de los «Mercados de Barrio»

Productos en un comercio cubano © Facebook / Jorge Rivas
Productos en un comercio cubano Foto © Facebook / Jorge Rivas

El periodista y crítico de arte cubano Jorge Rivas Rodríguez publicó el sábado en su perfil de Facebook un texto titulado «Mercados de Barrio: precios inalcanzables», en el que denuncia que la nueva red comercial impulsada por el régimen para reemplazar las bodegas y la libreta de racionamiento no cumple su promesa de abaratar los alimentos básicos.

Rivas, vinculado desde la década de 1980 al periódico Trabajadores y galardonado en 2022 con el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, no es un crítico externo al sistema: su voz proviene del interior del propio entramado cultural oficial, lo que otorga un peso simbólico particular a su cuestionamiento.

Captura de Facebook / Jorge Rivas

El proyecto de Mercados de Barrio, regulado por la Resolución 16/2026 del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) —vigente desde agosto de 2026— forma parte del paquete de 176 medidas de transformación económica, llevado a cabo por el Gobierno. El régimen prometió que estos establecimientos ofrecerían alrededor de veinte productos básicos a precios entre un 10 % y un 15 % inferiores a los de otros comercios; en algunos comunicados llegó a anunciar rebajas superiores.

Pero Rivas advierte que esa promesa no se materializa. «En ninguna parte se aprecia de manera clara y generalizada esa rebaja. Por el contrario, algunos productos se encuentran incluso más baratos entre trabajadores por cuenta propia que en los llamados Mercados de Barrio», escribió, señalando como ejemplos la leche en polvo, el arroz y la harina de trigo.

Los precios registrados en distintos establecimientos cubanos durante septiembre y octubre de 2026 reflejan el deterioro del poder adquisitivo: se reportaron paquetes de arroz a 850 pesos cubanos (CUP), leche en polvo en torno a 3.800 CUP por kilogramo, huevos a 150 CUP por unidad y aceite vegetal entre 2.200 y 2.800 CUP, según la presentación y el punto de venta. La foto con la que ilustra Rivas su post muestra algunos precios incluso superiores.

En Media Luna, provincia de Granma, un usuario calculó que adquirir una unidad de cada uno de los 22 productos anunciados en un nuevo mercado de barrio costaría 12.740 CUP, equivalentes a casi cuatro salarios mínimos mensuales de 3.210 CUP. Este último ingreso representaba poco más de 4 dólares al tipo de cambio informal por dólar registrado a inicios de octubre.

El periodista apunta además a una paradoja estructural: «Mientras los operadores reciben beneficios fiscales y facilidades para ocupar locales estatales, los consumidores no encuentran productos efectivamente beneficiados por esas medidas. La supuesta reducción no llega al bolsillo de quienes más la necesitan».

La inflación oficial interanual alcanzó el 25,19 % en agosto de 2026; y estimaciones independientes la sitúan en cifras muy superiores al incorporar los precios del mercado informal. En ese escenario, Rivas describe la compra de alimentos como «una decisión angustiosa: comprar arroz o leche puede significar renunciar a medicamentos, transporte u otros gastos indispensables».

El periodista también cuestiona el fondo político de la transformación. La libreta de abastecimiento, instaurada en 1962, garantizaba al menos una cuota regulada de productos básicos; su desmantelamiento progresivo, argumenta, no ha traído abundancia sino una nueva forma de exclusión. «La paradoja resulta evidente: se desmonta un sistema estatal que, aunque insuficiente y marcado por la escasez, garantizaba al menos una cuota regulada de productos básicos, y se lo sustituye por una red comercial cuyos precios dependen de la capacidad de pago», escribió.

El régimen ha seleccionado 1,913 de las más de 12,000 bodegas existentes para atender a personas vulnerables, con una asignación mensual de cinco libras de arroz, una libra de azúcar y una libra de granos para 883,000 beneficiarios. El primer ministro Manuel Marrero ha planteado sustituir el subsidio generalizado por ese modelo focalizado, pero Rivas concluye que el cambio, sin controles transparentes ni precios realmente accesibles, no constituye una reforma: «es apenas el reemplazo de una escasez administrada por una desigualdad comercializada».

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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