La campaña tabacalera cubana 2026-2027 arrancó oficialmente el sábado 10 de octubre con un acto nacional celebrado en la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco del municipio pinareño de La Palma, según informó la empresa estatal Tabacuba.
La meta fijada por Tabacuba para toda la campaña es la siembra de alrededor de 20.000 hectáreas a nivel nacional, cifra que representa un objetivo planificado, no superficie ya cultivada al momento del inicio oficial.
De ese total, unas 12.000 hectáreas —el 60 %— corresponden a Pinar del Río, la provincia que históricamente concentra la mayor cosecha del país y aporta más del 70 % del tabaco cubano.
La designación de La Palma como sede del acto fue presentada por las autoridades como un reconocimiento a la labor de sus campesinos, trabajadores y directivos, considerados entre los más destacados del sector en la región vueltabajera.
Al momento del inicio oficial, la contratación en Pinar del Río permanecía abierta para incorporar nuevos productores, incluidos solicitantes de tierras en usufructo destinadas al cultivo del tabaco, según explicó el director agrícola de Tabacuba, Osvaldo Santana.
El propio Santana precisó que el acto del sábado no marcó el comienzo real de las labores en toda la provincia: siete de los 11 municipios que conforman Pinar del Río ya sembraban tabaco antes de esa fecha.
El calendario previsto por Tabacuba distribuye la siembra de la siguiente manera: el 10 % de las áreas se planta en octubre, el 55 % en noviembre, el 30 % en diciembre y el 5 % restante en los primeros días de enero de 2027, con un rendimiento promedio estimado de 1,10 toneladas por hectárea.
La campaña moviliza anualmente a más de 10.000 productores en toda la isla.
Santana calificó la temporada como «difícil» y señaló la crisis energética entre los principales factores que complican las perspectivas del sector.
Esa dificultad tiene antecedentes concretos: durante la campaña anterior, la falta de electricidad para el riego arruinó más de 385 hectáreas de tabaco solo en Consolación del Sur, donde la cosecha alcanzó 1.301 toneladas frente a un plan de 1.778.
Para reducir esa dependencia, Tabacuba fijó como objetivo que el 50 % de las áreas con riego eléctrico de Pinar del Río funcione con fuentes renovables durante esta campaña, principalmente mediante sistemas fotovoltaicos.
La campaña anterior (2024-2025) comprendió unas 15.000 hectáreas sembradas a nivel nacional, de las cuales 10.378 correspondieron a Pinar del Río, lo que sitúa la meta actual en un nivel significativamente más ambicioso.
El tabaco es uno de los principales renglones exportables de Cuba y el cuarto sector que más ingresos aporta al producto interno bruto del país, aunque el sector atraviesa un momento de presión creciente: el Festival del Habano 2026 fue cancelado definitivamente en julio por la crisis energética y económica, privando al sector de un escaparate internacional que en su edición de 2025 había recaudado unos 18,72 millones de dólares en subasta de humidores.
Pese al panorama adverso, Santana subrayó que el sector asumirá los nuevos retos: «La campaña volverá a ser difícil y a ella se impondrá el empeño de los vegueros pinareños conscientes de su papel en la economía nacional».
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