Crisis energética arruina más de 385 hectáreas de tabaco en Consolación del Sur

La falta de electricidad ha dejado una estela de pérdidas en zonas tabacaleras de Pinar del Río. Productores reportan afectaciones severas en la campaña actual, con una merma del 21% en la producción planificada. Mientras se habla de metas futuras, el presente se desploma entre hectáreas secas y contratos incumplidos.



La ausencia prolongada de electricidad impidió el riego oportuno Foto © Guerrillero/Marcelino Vázquez

Este artículo es de hace 1 año

Especialistas de la Empresa Integral y de Tabaco en el municipio de Consolación del Sur, en la provincia de Pinar de Río, informaron que se perdieron más de 385 hectáreas de tabaco en la reciente campaña debido a la crisis energética que atraviesa el país.

La ausencia prolongada de electricidad impidió el riego oportuno, lo cual afectó todas las variedades cultivadas, con un impacto mayor en las vegas de segunda de la variedad de Sol ensartado y en las áreas de la variedad Virginia, reportó el periódico provincial Guerrillero.

Según el director general de la entidad, Mario Luis Zamora Medina, se sembraron poco más de 1,500 hectáreas en el municipio, “cifra que mermó debido a la falta de electricidad para proceder al regadío de las hojas”.

De un plan inicial de 1,778 toneladas, solo se alcanzaron 1,301 toneladas. Esto equivale a una pérdida de 0,6 toneladas por hectárea, que afectó directamente la entrega pactada con los productores.

En términos concretos, se esperaban más de 2,5 millones de cujes recolectados, pero solo se obtuvieron 1,99 millones, un 79% del estimado. La afectación no solo es cuantitativa, sino que pone en jaque los contratos, los ingresos y la estabilidad de miles de trabajadores del tabaco.

Hasta ahora, la empresa ha acopiado más de 327 toneladas, con la variedad Virginia que destaca por una calidad del 98%. Las escogidas ya están en funcionamiento para beneficiar lo recolectado, y se aspira a que para el 26 de junio más del 80% de los productores hayan limpiado sus tierras y saldado cuentas pendientes. Pero las aspiraciones chocan con una realidad marcada por el déficit energético que no da tregua.

En medio de la crisis, se han construido 1,036 casas para la cura del tabaco y se trabaja en techar otros 85. Para la próxima campaña, se prevé sembrar 2,100 hectáreas y construir unos 1,800 aposentos, cifras que suenan ambiciosas frente a un panorama donde ni siquiera se pudo sostener la campaña actual.

Sin electricidad, sin agua y con pérdidas millonarias, el futuro del tabaco cubano -uno de los productos estrella de exportación- vuelve a depender más de promesas que de condiciones reales.

El presidente del grupo empresarial Tabacuba, Manuel Marino Murillo Jorge, aseguró en un reciente reportaje del Noticiero Nacional de Televisión (NTV) que su entidad “trata de mejorar las condiciones de vida de los productores y trabajadores del tabaco”.

Sin embargo, en ningún momento hizo referencia a la necesidad de garantizar salarios justos y suficientes en un sector que genera más de 100 millones de dólares anuales en exportaciones.

La campaña tabacalera actual abarca unas 15,000 hectáreas sembradas, con una estimación de más de 17,000 toneladas de hojas cosechadas, según datos divulgados por Murillo Jorge.

Las proyecciones apuntan a la producción de más de 80 millones de tabacos, de los cuales más de 70 millones están destinados a la exportación, particularmente desde la provincia de Pinar del Río, responsable de más del 65% del cultivo nacional.

Pese a estos impresionantes volúmenes y aportes en divisas, los trabajadores del sector siguen enfrentando una dura realidad, marcada por los altos precios que el Estado impone a sus insumos.

Según el directivo, muchos productores deben levantarse de madrugada para aprovechar las pocas horas de electricidad disponibles y regar sus vegas, mientras la empresa improvisa soluciones como la compra apresurada de grupos electrógenos, cuyo combustible debe adquirirse en divisas.

Cuba ha visto un agravamiento de su crisis energética crónica con apagones diarios debido a la obsolescencia tecnológica y falta de combustible. Las autoridades prometen mejoras, pero la situación sigue deteriorándose.

En Pinar del Río la crisis ha escalado a niveles alarmantes. Según funcionarios de la Empresa Eléctrica provincial, algunos circuitos han enfrentado apagones de más de 30 horas continuas, en medio de un panorama marcado por la falta de programación, el colapso del sistema y el creciente descontento popular.

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