La cubana Elizabeth Ponte Zaldívar denunció haber sido víctima de xenofobia y discriminación por su nacionalidad durante una visita a una oficina de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en Cancún, Quintana Roo, donde acudió a tramitar su pasaporte mexicano después de obtener la naturalización.
En un video difundido en Instagram, la joven relató que una empleada de la institución cambió su actitud hacia ella cuando descubrió que había nacido en Cuba y, según su testimonio, le hizo comentarios despectivos sobre los cubanos y la facilidad para adquirir la nacionalidad mexicana.
«Acabo de sufrir xenofobia y discriminación en Relaciones Exteriores en Cancún, Quintana Roo», afirmó Ponte Zaldívar al comenzar su relato.
La joven explicó que recientemente había obtenido la nacionalidad mexicana por naturalización y que acudió a la dependencia federal para solicitar su primer pasaporte de ese país.
«Llevo más de tres años viviendo en este país y nunca me había pasado que nadie me maltratara ni me discriminara en ninguna parte», aseguró. Añadió que, hasta ese momento, su experiencia con la atención al público en México había sido positiva.
Sin embargo, sostuvo que la situación cambió cuando la funcionaria revisó sus documentos y conoció su país de nacimiento.
«La señora me trató muy normal hasta que me preguntó de dónde era y vio mis papeles, que yo era cubana. Al ver mi nacionalidad hizo una expresión de desprecio, me dijo que era otra cubana más y que los cubanos estábamos invadiendo este país», relató.
La declaración, según explicó, la tomó completamente por sorpresa. Su única respuesta inmediata fue: «No creo».
Pero, de acuerdo con su testimonio, los comentarios no terminaron ahí.
«Mientras hacía su trabajo, me dijo que antes era mucho más difícil conseguir la nacionalidad mexicana y que ahora nos la estaban regalando», contó.
«A mí nadie me ha regalado nada»
Ponte Zaldívar rechazó especialmente que se cuestionara la legitimidad de su naturalización, un procedimiento que exige cumplir requisitos establecidos por la legislación mexicana.
«La naturalización no es un regalo, es un procedimiento legal reconocido por la nación mexicana que, obviamente, establece requisitos para obtenerla», expresó.
También recordó que el artículo 1 de la Constitución mexicana prohíbe la discriminación por origen nacional, entre otros motivos, y cuestionó que una persona encargada de atender al público en una institución federal pudiera realizar comentarios de esa naturaleza.
«Considero inaceptable que una persona que trabaja en una institución pública desacredite mi nacionalidad y me haga sentir menos por el país de donde vengo», afirmó.
La joven insistió en que su residencia y posterior naturalización se desarrollaron por las vías legales.
«Yo vine a este país legalmente y soy ciudadana mexicana porque cumplí con los requisitos que me pide este país y también porque me esforcé para obtenerlo, así que no, señora, a mí nadie me ha regalado nada», declaró.
En el mensaje que acompañó su publicación de Instagram, describió lo ocurrido como una experiencia especialmente dolorosa.
«Fue una experiencia horrible. Se siente muy feo que te traten diferente y te hagan sentir menos por el simple hecho de tu país de origen», escribió.
También defendió que ninguna persona merece recibir un trato desigual por sus raíces y explicó que decidió hacer pública su experiencia para visibilizar situaciones de discriminación que, a su juicio, no deberían tener cabida en la sociedad.
«Ninguna persona, sin importar su nacionalidad, merece ser discriminada ni recibir un trato diferente por sus raíces», sostuvo.
Pese a lo sucedido, dejó claro que el incidente no modifica el cariño que siente por México ni su orgullo por haber adquirido una segunda nacionalidad.
«Amo este país y esta mala experiencia no me va a hacer cambiar la opinión que tengo sobre él», afirmó.
Y concluyó con una declaración sobre su identidad: «Estoy orgullosa de ser cubana y ahora estoy orgullosa de ser cubana mexicana».
Reacciones: apoyo, experiencias similares y llamados a denunciar
La publicación provocó numerosas reacciones de usuarios que expresaron solidaridad con la joven, cuestionaron la conducta atribuida a la funcionaria y compartieron sus propias experiencias como migrantes en México.
«No debería trabajar ahí si tiene esa opinión», comentó una persona, mientras otra consideró especialmente grave que ese tipo de expresiones procedan de alguien que presta un servicio público.
Una usuaria cubana recordó que obtener la naturalización exige tiempo, dinero y preparación, y rechazó la idea de que se trate de un beneficio entregado sin requisitos.
«Es muy curioso que digan que lo regalan cuando es un trámite que cuesta dinero y preparación además de que cumplimos con los requisitos», escribió.
Otra participante, que se identificó como mexicana, defendió la necesidad de evitar generalizaciones sobre los extranjeros.
«Así como hay cubanos buenos y malos también mexicanos. Somos seres humanos que buscan una mejor calidad de vida independientemente de la nacionalidad», expresó.
Varios comentarios describieron situaciones parecidas en centros de trabajo, instituciones y establecimientos de Cancún.
Una mujer aseguró haber recibido malos tratos en instituciones migratorias y hospitales, mientras otra afirmó que había encontrado dificultades para conseguir empleo después de revelar que era cubana.
«Hace poco me pasó lo mismo cuando fui a preguntar por un empleo; al principio todo bien y nada más que dije que era cubana me dijeron que no», relató una usuaria.
Otra residente en Cancún afirmó que los prejuicios también afectan el acceso a viviendas de alquiler y oportunidades laborales para algunos integrantes de la comunidad cubana.
Entre las respuestas también hubo quienes recomendaron a Ponte presentar una queja formal ante los mecanismos de control de la propia Secretaría de Relaciones Exteriores, para que los hechos puedan ser investigados.
No todos los participantes compartieron la misma interpretación del problema. Algunos rechazaron que la conducta denunciada pueda atribuirse a la sociedad mexicana en general, mientras otros discutieron sobre las tensiones migratorias y los prejuicios que enfrentan distintas nacionalidades.
La propia denunciante había pedido evitar esas generalizaciones al finalizar su video.
«Ya dejemos de generalizar, que hay personas de todos tipos en todos los países», expresó.
«El respeto no tiene nacionalidad», resumió la joven.
Antecedentes de discriminación contra cubanos en México
La denuncia de Ponte Zaldívar ocurre meses después de que integrantes de la comunidad cubana en Cancún alertaran sobre un ambiente de hostilidad que, según sus testimonios, había comenzado a afectar su vida cotidiana.
En mayo, cubanos residentes en México rechazaron que se generalizara sobre toda su comunidad después de un incidente violento entre un ciudadano cubano y un mexicano en Cancún que provocó protestas y daños contra una vivienda.
En aquel contexto, Marylín Torres Leal, presidenta de la organización de apoyo a migrantes CISVAC, advirtió sobre denuncias de rechazo laboral, dificultades para alquilar viviendas e insultos contra cubanos en la ciudad.
La situación llevó a que un grupo de cubanos solicitara públicamente una respuesta de las autoridades diplomáticas de Cuba ante las denuncias de discriminación en Quintana Roo.
En junio, el Gobierno de Quintana Roo llamó a evitar represalias y estigmatizaciones contra los ciudadanos cubanos tras los incidentes registrados en Cancún y Puerto Morelos.
La secretaria de Gobierno estatal, María Cristina Torres Gómez, rechazó entonces que se responsabilizara a toda una nacionalidad por las acciones individuales de algunas personas.
En mayo, otra joven cubana contó que había sido humillada mientras buscaba trabajo en México y aseguró que su nacionalidad influyó en el trato recibido.
Al mismo tiempo, la naturalización mexicana representa para numerosos emigrados cubanos una oportunidad de estabilidad y de acceso a nuevos derechos.
Recientemente, una cubana residente en Cancún mostró su nuevo pasaporte mexicano y explicó cómo el documento ampliaba sus posibilidades de viajar.
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