Un poeta y trovador de la provincia de Granma convirtió la crisis del pan en Cuba en una décima que mezcla humor negro, desesperación genuina e ironía política. Jorge Adrián Betancourt Quintana, conocido en redes como Sonny Carrazana Espinosa, publicó en Facebook un reel de poco más de un minuto en el que recita una composición sobre la desaparición del pan de la vida cotidiana cubana.
El poema arranca con una declaración que resume el drama de millones: «Se ha perdido el pan y lloro / como un niño, mi alma gime / al saber que en la Mipyme / hay pan, pero a precio de oro». La «Mipyme» —tienda particular— aparece como el único lugar donde el pan existe, aunque a un precio inalcanzable para la mayoría.
La ironía alcanza su punto más afilado cuando el poeta culpa al embargo hasta de haber cancelado el plan de emergencia: «El bloqueo es tan nocivo / que nos anuló el contrato / de la harina de boniato / para un pan alternativo». La exageración burlesca es deliberada: en la tradición de la décima espinela cubana, el humor es el bisturí con el que se disecciona la realidad.
Lo que sigue es una declaración de dependencia casi existencial. «...Yo sin el pan no vivo, / me hallo lerdo sin salida, / ese pancito es mi vida, / se ha vuelto mi tres en uno: / porque él es mi desayuno, / es mi almuerzo, es mi comida», recita el poeta, describiendo con precisión brutal lo que el pan normado representa para quienes no tienen acceso a otra cosa.
El cierre del poema es una imagen onírica que mezcla ternura y resignación: «Sueño que una madrugada, / mientras duermo en mi desván, / envuelto en su celofán, / un pan de corteza dura, / se desprende de la altura / y me hace en la boca: ¡pan!».
Cuba necesita alrededor de 20.000 toneladas mensuales de harina de trigo para garantizar el pan de la canasta familiar normada, según cifras oficiales. En junio de 2026, el ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, reconoció graves dificultades para recibir los cargamentos contratados y denunció que un envío de 5.000 toneladas de harina fue retirado de un buque antes de zarpar.
La crisis arrastra problemas estructurales: ya en febrero de 2024, las autoridades informaban que el molino de Cienfuegos, entonces el único operativo del país, producía unas 250 toneladas diarias de harina, frente a una demanda de 700 toneladas para el pan normado y otros consumos sociales.
El gramaje oficial del pan de la canasta familiar normada en Cuba se redujo de 80 a 60 gramos el 13 de septiembre de 2024, una medida adoptada por las autoridades ante la escasez de harina de trigo. Durante 2026, reportes periodísticos señalaron que en algunas provincias las porciones llegaron a reducirse hasta los 40 gramos, y en pésima calidad.
La crisis alimentaria también se refleja en las investigaciones del Food Monitor Program: su Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025 reveló que el 94,9% de los encuestados había perdido algún grado de acceso a la compra de alimentos durante el último año,
En ese escenario, los comentarios al reel reflejan que la risa y el llanto van de la mano. Varios cibernautas agradecieron que alguien pusiera en décimas lo que sienten cada mañana frente a una panadería vacía, mientras otros denunciaron que los revendedores se llevan el pan mientras madres y ancianos esperan bajo el sol, una realidad que el poema no nombra pero que late debajo de cada verso.
Betancourt Quintana no es un improvisado ocasional: es un poeta premiado dentro de la tradición de la décima escrita cubana, con galardones como el Premio Célida Cortina del Concurso Nacional Ala Décima y el Premio Iberoamericano Cucalambé, máximo galardón de la modalidad estrófica en la isla. Su obra combina la estructura clásica de la décima espinela con asuntos sociales y existenciales, y el reel viral es la extensión más natural de esa trayectoria.
Como él mismo lo resume, con la resignación de quien ya no espera milagros pero tampoco deja de soñar: «Yo sueño con su llegada / por mar, por tierra o volando, / sueño y seguiré soñando, / pues soñar no cuesta nada».
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