La muerte de Aniari Barrientos Vázquez, una joven madre de 26 años que falleció tras dar a luz en Santiago de Cuba, ha dejado a cuatro niños sin su madre y a una familia sumida en el dolor y la precariedad.
Mientras sus familiares reclaman respuestas sobre las circunstancias de su deceso, su esposo debe afrontar solo el cuidado de sus hijos, incluida una recién nacida que continúa ingresada, sin recursos suficientes para cubrir las necesidades más básicas.
El activista Nairobis Sánchez ha difundido tres publicaciones en Facebook para visibilizar la situación del padre y recaudar ayuda para él. Además de enfrentar la muerte de su esposa tras diez años de matrimonio, tiene dificultades para alimentar a sus hijos y atender las necesidades de la bebé hospitalizada.
Un padre solo, cuatro hijos y sin dinero para cubrir sus necesidades
Tras la muerte de Aniari, su esposo quedó al cuidado de sus tres hijos mayores, de nueve, siete y cinco años, mientras la recién nacida permanece ingresada. La familia vive en la carretera de Punta Gorda, por la zona de Altamira, en Santiago de Cuba, según la información compartida por Nairobis.
El hombre trabaja pescando, pero actualmente atraviesa una situación económica especialmente difícil. Durante su visita a la vivienda, el activista pudo comprobar las condiciones de extrema humildad en las que vive la familia.
«Este hombre quedó al cuidado de sus tres hijos en casa, mientras su bebé continúa ingresada. Lleva cuatro días sin poder ir al hospital por falta de dinero, y la pérdida de su esposa le ha dejado un dolor enorme, lloraba de dolor y no sabe qué hacer», reveló en otro post.
«Necesita nuestra ayuda: leche para cuando la bebé reciba al alta, alimentos para sus hijos y una olla multipropósito», detalló.
La situación retrata una doble tragedia: el duelo por la muerte de una madre y la lucha cotidiana por sobrevivir en medio de la pobreza. Mientras el padre intenta sostener a sus cuatro hijos, la falta de recursos amenaza incluso su posibilidad de acompañar a la recién nacida durante su hospitalización.
La ayuda recibida no cubre todavía todas las necesidades
Ante la situación, Nairobis ha impulsado una campaña de solidaridad para conseguir comida, ayuda para los pasajes al hospital y otros recursos esenciales.
Agradeció a quienes ya han colaborado, pero advirtió que la familia continúa necesitando ayuda.
En su tercer reporte, informó que había conseguido varias libras de leche, arroz, frijoles, azúcar, confituras y productos de aseo, así como 26,000 pesos.
«Todavía necesitamos una olla multipropósito, porque viven en un edificio y cocinar con leña provoca humo que molesta a los vecinos, y una lavadora aunque sea de uso, porque tiene que lavar mucho También necesitamos ropa para los niños y un transporte económico para llevarles las donaciones recogidas», subrayó.
Las personas interesadas en colaborar pueden llamar al número +53 63687051.
«No quiero que esta familia se sienta sola. Quiero que su historia llegue lejos, que sus hijos reciban el apoyo que necesitan y que este padre encuentre fuerzas para seguir adelante», recalcó.
Una muerte rodeada de interrogantes
Según la información publicada anteriormente por CiberCuba, Aniari ingresó el 23 de septiembre pasado en el Hospital General Clínico Quirúrgico Dr. Juan Bruno Zayas Alfonso. Sus parientes relataron que al día siguiente fue trasladada a una sala donde le inducirían el parto. Allí empezaron a administrarle sueros, pero luego su estado de salud se agravó.
La familia denunció que durante casi dos días recibió información insuficiente y contradictoria sobre la evolución de la joven y no pudieron verla. El domingo 27 de septiembre, por la tarde, les informaron que había fallecido y les entregaron su cadáver.
Uno de los aspectos más estremecedores de la denuncia es que, al recibir el cuerpo, habrían encontrado gusanos entre su pelo. La directora del hospital, la doctora Tamara Hodelín, habría calificado de ingratos a los familiares por no reconocer los esfuerzos que, según ella, realizó el centro para salvar a la joven.
Nairobis Sánchez recoge el testimonio del esposo, quien asegura que su mujer no recibió la atención médica adecuada y que no le realizaron una transfusión de sangre. También sostiene que, cuando él conoció lo sucedido, el cuerpo presentaba un avanzado estado de descomposición.
La familia reclama conocer los tratamientos que recibió Aniari, las circunstancias exactas de su fallecimiento y las razones por las que no fue informada de manera clara y oportuna sobre la gravedad de su estado.
El caso se inscribe en un patrón de muertes asociadas al deterioro de la atención materno-infantil en Cuba. La tasa oficial de mortalidad materna en la Isla aumentó de 40,6 por cada 100,000 nacidos vivos en 2024 a 44,1 en 2025, según el propio Ministerio de Salud Pública.
Una tragedia que también expone la crisis del país
El caso de Aniari no puede reducirse a una campaña de donaciones.
La solidaridad puede aliviar necesidades urgentes, pero no debe recaer en ciudadanos y activistas la responsabilidad de conseguir alimentos, leche, ropa y medios básicos para que cuatro menores puedan salir adelante después de perder a su madre. La precariedad en la que vive esta familia refleja una realidad más amplia: hogares que apenas pueden cubrir la alimentación, trabajadores cuyos ingresos no alcanzan y padres que se ven obligados a elegir entre desplazarse a un hospital o atender otras necesidades esenciales.
El empobrecimiento de amplios sectores de la población agravan la vulnerabilidad de las familias cuando ocurre una tragedia. En este caso, la falta de dinero denunciada por Nairobis ha impedido al padre acudir al hospital durante varios días, mientras su hija recién nacida continúa ingresada.
La muerte de Aniari Barrientos Vázquez debe investigarse con rigor. La obligación de las instituciones es garantizar una atención sanitaria adecuada, informar a los familiares y rendir cuentas cuando se producen muertes rodeadas de denuncias graves. La familia merece conocer qué atención recibió, qué provocó su fallecimiento y por qué pasaron días sin información suficiente. Las autoridades sanitarias deben ofrecer explicaciones documentadas.
Mientras llegan esas respuestas, cuatro niños necesitan alimentos, ropa y cuidados, y un padre intenta reconstruir su vida después de perder a su esposa. La campaña de Nairobis Sánchez busca que no queden abandonados. Pero la solidaridad, por necesaria que sea, no puede servir de excusa para que el Estado eluda sus responsabilidades ante una crisis que golpea a toda la población.
El Hospital Juan Bruno Zayas, donde habría fallecido Aniari, acumula múltiples denuncias. La semana pasada, la familia de un vecino de la localidad de Nuevo Bamba, municipio Palma Soriano, denunció su muerte por demoras y falta de medicamentos.
Nairobis Sánchez es un activista santiaguero que usa las redes sociales para dar visibilidad a familias en crisis y conectarlas con personas solidarias dentro y fuera de Cuba.
En semanas recientes difundió el caso de un bebé de siete meses cuya madre había fallecido, el de una madre soltera con un bebé con síndrome de Down y soplo cardíaco, y el de una familia con un bebé afectado por escabiosis severa, para la que una cubana residente en Estados Unidos donó una cuna, alimentos y 17,000 pesos cubanos.
Archivado en:
