
El Mercado Caracol Sucursal Comodoro, tienda estatal que opera exclusivamente en dólares junto al Hotel Comodoro, en el habanero municipio de Playa, publicó esta semana en Facebook una promoción de su suculenta oferta de artículos para el hogar, alimentos, bebidas y productos frescos, inalcanzable para la mayoría del empobrecido pueblo cubano.
La respuesta de los internautas no se hizo esperar: una avalancha de comentarios irónicos y furiosos que retrataron, mejor que cualquier análisis, la brecha entre ciertas despensas del régimen y la realidad de la gente.
La publicación oficial de Tiendas Caracol invitaba con entusiasmo: «Mercado Caracol Comodoro te espera con una surtida y atractiva variedad de artículos para el hogar, alimentos, bebidas, productos frescos..!!!! Toda una variedad!! Visítenos». Las imágenes mostraban estantes repletos de papel higiénico, pastas, granos, infusiones, cremas, y utensilios. Un lujo visual que, para la mayoría de los cubanos, pertenece a otra dimensión.
Una usuaria resumió el sentir colectivo con una sola frase: «Espera: cuando me paguen en dólares la jubilación compraré [...]. Qué lindo panorama». El comentario se convirtió en el epitafio perfecto de una política económica que paga magros salarios y pensiones en pesos cubanos mientras vende los productos básicos en dólares.
Otro internauta preguntó sin rodeos: «Favor: ¿se puede pagar en CUP?». La respuesta implícita la conoce cualquier cubano: no. El establecimiento, que reabrió en julio de 2026 bajo la marca comercial Supermix, solo acepta dólares en efectivo o tarjetas magnéticas en esta divisa.
Las cifras explican la indignación. La pensión mínima oficial en Cuba es de 4,000 pesos cubanos mensuales desde septiembre de 2025, equivalente a menos de cinco dólares al tipo de cambio informal actual que supera los 800 CUP por un dólar. El costo de vida estimado para cubrir necesidades básicas supera los 96,000 CUP al mes, según cálculos independientes, unas 24 veces esa pensión mínima.
Los precios del Mercado Caracol Comodoro al momento de su reapertura terminaron de ilustrar el absurdo: chuleta de cerdo a casi 130 dólares por pieza, salmón noruego ahumado a más de 100 dólares y hasta las bolsas de compra a tres dólares la unidad.
La ironía sobre el embargo —el argumento favorito del régimen para justificar el desabastecimiento— tampoco faltó. «De todo, para vender en dólares sí que no hay bloqueo, ¿verdad?», escribió un usuario.
Otra internauta añadió: «Y el pueblo con tremenda hambre. Esto es un abuso y ¿dónde está el bloqueo que no lo veo?». Cuando se trata de surtir tiendas en divisas, el embargo parece no existir; cuando se trata de abastecer las bodegas en pesos, la culpa siempre recae sobre él.
Pero la indignación no se agotó en la dolarización. Varios comentaristas apuntaron a los apagones que impiden incluso llegar a comprar. «Niñaaaaa si nunca hay corriente», escribió una usuaria. Otra fue más explícita: «Para comprar algo hay que dar 5 o 6 viajes porque nunca hay corriente». Un tercer comentarista, que dijo haber visitado la tienda cinco veces, denunció que «el pago por tarjeta apenas existe», atribuyendo el problema a fallas de conectividad.
No es un fenómeno aislado: en junio de 2026, clientes de tiendas en divisas ya denunciaban que las fallas en los terminales los obligaban a llevar dólares en efectivo, una divisa que el propio Banco Popular de Ahorro reconoció no poder entregar por escasez de moneda libremente convertible.
El sistema de tiendas en divisas arrancó en julio de 2020 con 72 establecimientos, que operaban en Moneda Libremente Convertible (MLC) y para mediados de 2025 ya operaban al menos 80 tiendas estatales exclusivamente en dólares, mientras las tiendas en pesos cubanos sufrían desabastecimiento crónico. Se estima que amplios sectores de la población no puede adquirir productos básicos en esos establecimientos, debido a sus limitados ingresos en divisas.
La pregunta que nadie en el régimen responde es para quién trabajan realmente, cuando un jubilado cubano de 70 años con 4,000 pesos apenas puede comer al mes. Aunque el nivel de vida de las élites del poder en Cuba da pistas de por dónde fluye el dinero.
«Qué rico todo, el poder que tiene el dólar: viva el dólar», cerró otro comentarista, con una ironía que lo dice todo.
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