
Miguel Díaz-Canel visitó este viernes el Consejo de Defensa de Zona (CDZ) de Los Sitios, en Centro Habana, en el marco del cuarto Día Nacional de la Defensa de octubre, y aprovechó la ocasión para lanzar una de esas frases que el régimen adora y el pueblo cubano ya no soporta: «No nos podemos cansar».
Ante ese «ánimo» del gobernante ante lo que la propaganda oficial llama «recrudecimiento del bloqueo y el cerco energético», la respuesta en redes sociales fue tan predecible como contundente: «Basta de represores», escribieron usuarios que llevan semanas sin luz, sin agua y sin que ningún consejo de defensa les resuelva absolutamente nada.
La visita, difundida por la página oficial de Presidencia Cuba en Facebook, fue presentada como una revisión de «la consolidación de las tareas de defensa y de atención a los problemas sociales desde las estructuras para tiempos de guerra en tiempo de paz». En el acto se destacaron las Brigadas de Producción y Defensa, el movimiento Mi Barrio por la Patria y proyectos comunitarios como Cabildo Quisicuaba y La Cobija.
También se expusieron, según la publicación oficial, «avances y retos» en electricidad, agua, desechos sólidos y atención a personas vulnerables. Retos, muchos. Avances, los que el régimen se inventa.
El barrio de Los Sitios alberga a más de 33.000 personas y tiene previsto el funcionamiento de 22 Brigadas de Producción y Defensa. Díaz-Canel, convencido de que la retórica militar puede sustituir al combustible y las turbinas, también declaró: «Estoy convencido de que en las actuales circunstancias vamos a salir adelante, con nuestro esfuerzo y nuestro talento», según recogió Radio Rebelde.
El problema es que ese «esfuerzo y talento» se ejerce en la oscuridad más literal. Este viernes, la disponibilidad eléctrica en Cuba era de apenas 1.030 MW frente a una demanda prevista de 2.850 MW, con una afectación máxima estimada de 1.850 MW. En Matanzas se han reportado cortes recientes de casi 70 horas continuas a mediados de mes, y en Pinar del Río las autoridades admitieron circuitos con más de 90 horas de apagón.
A la debacle energética debe sumarse la crítica situación con el abastecimiento de agua. Alrededor de 2,7 millones de personas no tienen agua potable o la reciben a medias por los apagones, según reconoció a inicios de mes el propio régimen.
El día en que Díaz-Canel pedía resistencia en Los Sitios era, además, una jornada agitada en el plano geopolítico. Trump bromeó en un mitin en Fort Myers, Florida, con detener un buque de guerra a unas 50 yardas de la costa cubana: «Levantarán las manos», dijo, antes de anunciar que enviaría a Marco Rubio «para cerrar el acuerdo». El propio Rubio publicó un llamado sin precedentes a los cubanos para que colaboraran «de forma discreta con la CIA».
Díaz-Canel respondió en Facebook acusando al gobierno de EE.UU. de mantener «ambiciones de dominación sobre Cuba». Aunque a juzgar por los más de 1300 presos políticos que mantiene el régimen, son ellos los únicos que dominan, con puño de hierro, al maltratado pueblo de la isla.
Mientras tanto, en un barrio de Camagüey, vecinos denunciaron que las autoridades recogieron la basura acumulada ante una supuesta visita del gobernante: «Recogieron la basura porque va a pasar el puesto a dedo», dijeron. Una metáfora perfecta de 67 años de revolución: limpiar la miseria justo antes de que la cámara llegue, y pedir al pueblo que no se canse de aguantarla.
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