
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) aprobó este sábado una resolución en la que exige la liberación inmediata del periodista independiente cubano Henry Constantín Ferreiro, director de La Hora de Cuba, quien permanece recluido en la prisión de máxima seguridad Kilo 7, en Camagüey, acusado de «desobediencia».
El documento, adoptado durante la 82ª Asamblea General de la SIP celebrada en Bogotá, advierte que «reviste especial gravedad el encarcelamiento preventivo del periodista Henry Constantín, director de La Hora de Cuba y vicepresidente regional para Cuba de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, quien permanece recluido en la prisión Kilo 7, acusado de desobediencia, después de que un tribunal rechazara un recurso de habeas corpus presentado en su favor».
La resolución también condena que «se ha intensificado el uso de mecanismos policiales y judiciales contra periodistas independientes, creadores de contenido y activistas que informan sobre asuntos de interés público, mediante detenciones, citaciones, vigilancia, restricciones de movimiento y procesos penales».
Constantín fue detenido el 16 de septiembre, cuando acudió a una citación verbal en una unidad policial de Camagüey. Las autoridades lo acusan de no haberse presentado a una citación migratoria el 9 de septiembre; él sostiene que sí asistió, pero los funcionarios ya se habían retirado.
Días después fue trasladado sin previo aviso a su familia a Kilo 7, donde su situación se agravó a mediados de octubre cuando, durante una requisa, funcionarios penitenciarios aseguraron haber encontrado un cuchillo artesanal entre sus pertenencias; el periodista sospecha que el arma fue colocada deliberadamente para incriminarlo.
Como consecuencia, fue enviado a una celda de castigo por al menos 15 días y perdió las visitas familiares y las llamadas telefónicas diarias. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) presentó una queja formal ante la Fiscalía Provincial de Camagüey por las irregularidades del proceso, exigiendo garantías para la integridad física y psicológica de Henry Constantín, el esclarecimiento del supuesto hallazgo y la localización de su expediente.
La SIP también señaló en su resolución que el Decreto 160/2026 —vigente desde inicios de agosto— «refuerza ese control al limitar la posibilidad de formalizar medios independientes y mantener bajo control estatal actividades relacionadas con el periodismo, la publicación de medios, las agencias de noticias y la radiodifusión, en un contexto agravado por los apagones y las deficiencias de conectividad».
El organismo instó a las autoridades cubanas a garantizar el reconocimiento legal de los medios independientes y a eliminar las normas que restringen la libertad de prensa.
El caso de Constantín ha acumulado una cadena de condenas internacionales. Reporteros Sin Fronteras (RSF) documentó que esta es al menos la decimonovena detención del periodista vinculada a su trabajo. La administración Trump exigió su liberación el 30 de septiembre a través del subsecretario de Estado Juan Pablo Segura, quien lo calificó de «detenido injustamente» y afirmó que el régimen cubano lo había encarcelado «simplemente por reportar la verdad y revelar los abusos del régimen». Posteriormente, escritores, periodistas y artistas cubanos lanzaron la campaña «Informar no es delito» para reclamar su excarcelación.
Constantín no es el único periodista preso en Cuba. Según datos recogidos por el periodista José Raúl Gallego, al menos otros tres cumplen prisión política: Jorge Bello, Ángel Cuza y José Gabriel Barrenechea. Este último fue condenado a seis años de prisión en enero de 2026 por el Tribunal Provincial de Villa Clara, sentencia que el Tribunal Supremo Popular ratificó en julio.
El contexto represivo es sistémico: las violaciones a la libertad de prensa en Cuba aumentaron un 129,4% en septiembre respecto a agosto, al pasar de 17 a 39 registros, según el Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE).
La SIP invocó en su resolución la Declaración de Chapultepec, que establece que «no hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa» y que su ejercicio «no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del pueblo». Cuba ocupa el puesto 160 de 180 países en el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026 de RSF, con una puntuación de 29,22.
Vídeos relacionados:
Archivado en: