
El régimen cubano anunció una feria expositiva comercial para conmemorar el decimotercer aniversario de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZED Mariel), en un momento en que la salida masiva de empresas extranjeras contradice de lleno la retórica oficial sobre inversión y apertura.
El evento, previsto para los días 2 y 3 de noviembre en el Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña de La Habana, reunirá a más de 55 usuarios de la zona y unos 200 expositores.
El objetivo es «propiciar una articulación entre los usuarios de la zona y el resto de los nuevos actores económicos del país, así como la promoción de los productos, servicios y los nuevos incentivos para promover el comercio exterior y la inversión extranjera», según dijo el comité organizador a EFE.
El contraste entre esa aspiración y la realidad no podría ser más marcado.
Desde mayo, cuando entró en vigor la Orden Ejecutiva 14404 firmada por Donald Trump, varias empresas extranjeras ha abandonado la Isla a un ritmo sin precedentes en décadas.
Sherritt International, minera canadiense con más de tres décadas de presencia en Cuba, suspendió su participación directa en sus empresas mixtas cubanas —Moa Nickel y Energas— y comenzó la repatriación inmediata de sus empleados.
El banco que gestionaba las operaciones con Visa y Mastercard a través de FINCIMEX, entidad del conglomerado militar GAESA, puso fin a 32 años de operaciones de esas tarjetas en la isla.
Las dos mayores navieras que servían los puertos cubanos, Hapag-Lloyd y CMA CGM, paralizaron nuevas reservas hacia Cuba, dejando unos 7,000 contenedores bloqueados en Jamaica, Panamá y Colombia.
El golpe más directo a la ZED Mariel llegó en julio, cuando el Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó a la Terminal de Contenedores de Mariel S.A. y a Coral Marítima S.A. por una supuesta maniobra para eludir restricciones.
A esas bajas se sumó la salida de Meliá Hotels, que cerró sus 34 hoteles en la isla tras 36 años de presencia, junto con Iberostar, Barceló y Blue Diamond Resorts, y British American Tobacco, que vendió su participación en Brascuba Cigarrillos con pérdidas de unos 12 millones de libras esterlinas.
El fracaso de la ZED Mariel, sin embargo, no es un fenómeno reciente ni atribuible únicamente a las sanciones externas.
Creada en noviembre de 2013 con un préstamo del banco brasileño BNDES de unos 862 millones de dólares, la Zona del Mariel lleva 13 años operando a solo el 40 % de su capacidad y apenas logró atraer algo más de 60 empresas en toda una década.
Su Terminal de Contenedores, diseñada para mover 800,000 TEU anuales, procesó apenas 300,000 TEU en 2023, menos de la mitad de su potencial.
La zona está controlada por GAESA, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas que domina entre el 40 % y el 70 % de la economía formal cubana, lo que convierte cualquier inversión en un riesgo de cumplimiento normativo para empresas y bancos extranjeros.
El propio primer ministro Manuel Marrero Cruz reconoció ante la Asamblea Nacional en diciembre de 2024 que la ZED Mariel «no cumplía los objetivos» fijados, citando pérdida de competitividad, burocracia excesiva y falta de garantías legales.
A pesar de ese diagnóstico, el régimen ha repetido la promesa del «hub logístico» en foros internacionales a lo largo de 2025 y 2026, desde Minsk hasta Moscú y Shymkent, sin producir acuerdos concretos.
El telón de fondo de la feria es una economía en caída libre: Cuba acumula una contracción superior al 15 % entre 2020 y 2025, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta para este año una caída del PIB del 10,3 %, la peor de toda la región.
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