
Un profesor jubilado de Bayamo, provincia de Granma, denunció públicamente que fue censado en su domicilio como persona vulnerable, pero al presentarse en la bodega que le indicaron, su nombre no figuraba en ninguna lista de beneficiarios.
Enrique Barcaz Millán, anciano con enfermedad cardíaca que vive solo, explicó en Facebook que una trabajadora social lo visitó en su casa, lo registró como vulnerable y le comunicó que podía acudir al establecimiento La Isla —antigua Almiral— a recoger un módulo de alimentos compuesto por 10 libras de arroz, dos libras de chícharos y dos libras de azúcar turbinada. Sin embargo, al llegar al lugar, no aparecía en ningún listado.
«Es absolutamente increíble que después que la trabajadora social me censara en mi casa como 'vulnerable' por ser un anciano enfermo del corazón que hoy vive muy solo, y esta funcionaria me haya dicho que ya podía ir a esta tienda de víveres, La Isla, antigua Almiral, no aparezca yo en ninguna lista», escribió el jubilado.
«Pero señor, ni el mismísimo Franz Kafka con su Metamorfosis y su absurdo están a la altura de una cosa así. ¿Qué podemos esperar? Nada. Cada día todo es peor y hacen el trabajo al revés. Es indignante, además, que hayan quedado tantas personas fuera de este gran bombo, necesitando tanto o poco para vivir. La situación es insostenible, y no he podido encontrar un término adecuado para calificar. ¿Quién puede vivir aquí de los que somos de a pie? Nadie, con pensiones tan bajas y precios tan exorbitantes. ¿Vulnerables?», cuestionó.
«Se me pasó explicar que a los barrios San Juan y El Cristo los censaron para buscar 'los víveres bondades del estado' en esta única tienda de víveres, las otras serán mipyme», agregó en los comentarios.
Desde Ciego de Ávila, un cubano contó: «Aquí en mi municipio Primero de Enero, fue igual. Mi papá es vulnerable, es un anciano por Dios y vive solo con un nieto y tampoco le dieron nadita». Desde Pinar del Río, otro comentarista relató: «Estoy en la misma situación de usted, y no aparezco en ninguna lista. Fui al órgano del trabajo, me volvieron a coger los datos y es que espere a la trabajadora social que me visitara, y todavía la estoy esperando. A nadie le importa nada menos nuestro dolor».
El caso ilustra una contradicción que se repite en el nuevo esquema de asistencia social focalizada aprobado por la Asamblea Nacional en junio de 2026, que sustituyó los subsidios universales por módulos dirigidos a personas clasificadas como vulnerables. Según ese programa, la distribución en Bayamo comenzó entre el 23 y el 25 de octubre, y en toda la provincia de Granma se identificaron 66.510 personas en situación de mayor vulnerabilidad.
El problema radica en que el censo domiciliario no equivale a la inclusión definitiva en el listado: los trabajadores sociales deben verificar si existen familiares capaces de contribuir a la manutención, y los registros finales son conciliados por las Oficodas con las direcciones municipales de Trabajo. Esa segunda validación administrativa es la que, según múltiples testimonios, genera expectativas que luego no se cumplen.
Un caso similar fue documentado en Santiago de Cuba, donde le negaron el módulo a un adulto mayor porque su hija vive en Brasil, sin que exista una disposición publicada en la Gaceta Oficial que establezca ese criterio de exclusión.
El telón de fondo es una crisis severa de pensiones en Cuba: el país tiene aproximadamente 1.774.310 pensionados, y la pensión mínima de 4.000 pesos cubanos equivale a apenas entre siete y diez dólares en el mercado informal, mientras la canasta básica alimentaria ronda entre 12.000 y 30.000 pesos mensuales por persona. El propio gobierno provincial de Granma reconoció en junio de 2026 que no contaba con efectivo suficiente para pagar a sus más de 111.000 jubilados y necesitaba más de 400 millones de pesos para cubrir un solo mes de pensiones.
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