
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum respaldó públicamente la campaña «Un litro de gasolina para Cuba», impulsada por la Liga Cultural Antifascista (LCA), un colectivo de más de 200 artistas, escritores y periodistas que busca reunir 40,000 litros de combustible para enviarlos a la isla mediante un buque tanque gestionado por la sociedad civil.
La adhesión de Sheinbaum fue difundida por la propia LCA y replicada por la embajada cubana en México, así como por medios oficialistas de la isla, que la presentaron como un gesto de «solidaridad».
Una fotografía difundida de la iniciativa muestra a la mandataria sosteniendo la estampa de la campaña junto a Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE) y uno de sus principales promotores, y un bidón rojo con el emblema de la LCA.
La colecta y sus organizadores
La campaña fue lanzada el 19 de octubre durante la Feria Internacional del Libro del Zócalo de Ciudad de México.
La iniciativa funciona mediante la venta de estampas coleccionables a 25 pesos mexicanos cada una, cantidad que los organizadores presentan como equivalente al costo de un litro de gasolina.
Las estampas están disponibles en librerías del FCE y Educal en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Entre los convocantes figuran el cineasta Sergio Arau, los actores Damián Alcázar y Jesús Ochoa, y la escritora Elena Poniatowska.
Los organizadores pretenden reunir fondos para enviar 40,000 litros de gasolina a Cuba mediante un buque tanque. Sin embargo, no han precisado públicamente la fecha del traslado, la embarcación que se utilizaría ni los permisos necesarios para realizar la operación.
De los envíos de Pemex a una colecta ciudadana
La iniciativa llega después de que México eliminara sus suministros petroleros a Cuba, que durante 2025 habían representado una parte importante del abastecimiento energético de la isla.
Ese año, bajo el gobierno de Sheinbaum, Pemex cubrió cerca del 17% del combustible consumido en Cuba, con exportaciones valoradas entre 500 y 560 millones de dólares anuales, según las estimaciones publicadas.
A finales de enero de 2026, Pemex canceló el cargamento del buque Swift Galaxy, previsto para llegar a Cuba a finales de ese mes.
La suspensión ocurrió en medio de las presiones de Washington sobre los suministros energéticos a la isla y antes de que Donald Trump firmara, el 29 de enero, una orden ejecutiva que abrió la posibilidad de imponer aranceles a países que proporcionaran petróleo a Cuba.
La suspensión del envío no estuvo acompañada de una explicación pública que permitiera establecer sus motivos. Sheinbaum defendió entonces que las decisiones de México sobre el suministro de petróleo eran soberanas.
En mayo, Pemex disolvió Gasolinas del Bienestar, la filial creada para gestionar esos envíos, y Sheinbaum confirmó que México estaba orientando su ayuda a Cuba hacia otras modalidades.
«Sí, ellos están recibiendo petróleo de Rusia, entonces nosotros nos estamos orientando a otros apoyos humanitarios», declaró entonces la mandataria.
El respaldo actual de Sheinbaum a la colecta representa así una nueva forma de apoyo al suministro de combustible a Cuba, esta vez mediante una campaña promovida por organizaciones y personalidades mexicanas, en lugar de una operación directa de Pemex.
¿A quién llegaría el combustible?
Una de las principales incógnitas de la campaña es el destino final de la gasolina una vez que llegue a Cuba.
GAESA, el conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas, mantiene una presencia importante en sectores estratégicos de la economía, incluida la comercialización de combustibles a través de estructuras empresariales como CIMEX.
Un reciente análisis sobre el uso de intermediarios para acceder al combustible importado ha puesto el foco en los mecanismos de comercialización y distribución vinculados al conglomerado militar.
Sin embargo, los organizadores de la colecta no han precisado públicamente qué entidad recibiría la gasolina ni cómo se garantizaría su distribución.
Esa falta de información impide determinar si la donación beneficiaría directamente a la población o si su entrega se realizaría mediante estructuras estatales.
La cantidad que pretende reunir la campaña también es limitada frente a las necesidades energéticas del país.
Si se toma como referencia un consumo nacional estimado de entre 15 y 18 millones de litros diarios de hidrocarburos, los 40,000 litros representarían aproximadamente entre 3,2 y 3,8 minutos de ese volumen.
La comparación es orientativa, pues el consumo total de hidrocarburos incluye distintos productos petrolíferos y no exclusivamente gasolina.
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