«Cuando el trabajo deja de garantizar una vida digna, se pierde la esperanza»: alerta activista cubano

Crisis económica en Cuba (Ilustración no real creada con IA) © CiberCuba/Sora
Crisis económica en Cuba (Ilustración no real creada con IA) Foto © CiberCuba/Sora

El activista cubano José E. González Marín lanzó una dura reflexión sobre la devaluación del peso cubano y sus consecuencias para millones de personas que dependen de salarios y pensiones estatales, al advertir que el deterioro económico no solo está destruyendo el poder adquisitivo de la población, sino también sus posibilidades de construir un futuro.

En una publicación en Facebook, González Marín cuestionó hasta dónde puede continuar la depreciación de la moneda nacional antes de hacer completamente insostenible la vida cotidiana de los cubanos.

Captura Facebook/José E. González Marín

«¿Y cuánto más puede devaluarse el peso cubano antes de que nuestra vida termine siendo insostenible?», preguntó.

Su reflexión llega cuando el dólar estadounidense continúa marcando máximos en el mercado informal. Este jueves, la divisa alcanzó los 920 pesos cubanos (CUP), mientras el euro llegó a los 1,000 CUP, según las cotizaciones de referencia de la jornada.

«Hoy el dólar amaneció a 920 pesos en el mercado informal cubano. Mañana podría ser más caro. Y pasado mañana, quién sabe», escribió el activista, al describir una escalada que parece no encontrar freno.

Sin embargo, González insistió en que el verdadero problema no es únicamente cuánto cuesta el dólar, sino cuánto ha dejado de valer el dinero con el que cobran los trabajadores cubanos.

El activista describió una realidad en la que los ingresos se mantienen en moneda nacional, mientras una parte creciente de los precios y las operaciones comerciales depende directa o indirectamente de las divisas extranjeras.

«Cobramos en una moneda, pero compramos en una economía que cada vez mira más hacia otra. Trabajamos durante todo un mes y, cuando llega el momento de hacer las compras, descubrimos que nuestro salario alcanza para menos que ayer», lamentó.

La pérdida de poder adquisitivo que denuncia tiene un reflejo en las propias estadísticas oficiales. En octubre se conoció que el salario medio mensual en Cuba había aumentado hasta los 7,354 CUP, una cifra que, pese al incremento nominal, continúa siendo insuficiente para cubrir muchas necesidades básicas.

En julio, funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social reconocieron que el salario mínimo de 3,210 CUP no alcanzaba para cubrir la canasta básica de bienes y servicios.

La situación también se refleja en los gastos cotidianos. En octubre, una cubana mostró una compra de alimentos de 5,160 pesos que, según explicó, no incluía grandes cantidades de productos y consumía una parte considerable del salario mensual de un profesional de la salud.

Justamente sobre este tema, González llamó la atención sobre la desigualdad entre quienes reciben remesas o tienen acceso a monedas extranjeras y quienes deben sobrevivir exclusivamente con ingresos en CUP.

«¿Qué ocurre con el jubilado, el trabajador, el maestro, el médico, el padre o la madre que dependen exclusivamente de un salario en pesos cubanos?», cuestionó.

También se preguntó cómo una familia puede organizar sus gastos cuando desconoce cuánto costarán al día siguiente los alimentos y otros productos que apenas consigue comprar.

«Los ahorros se desvanecen, los precios se disparan, los proyectos se aplazan y las necesidades más elementales se convierten en cuentas imposibles», escribió.

Para González, el problema se extiende más allá de las dificultades actuales, porque tampoco encuentra señales claras de recuperación de cara al próximo año.

«Si esta espiral continúa, no será únicamente el valor del dinero lo que perderemos. También se seguirán perdiendo oportunidades, tranquilidad, capacidad de ahorro y esperanzas de construir una vida mejor», advirtió.

El activista rechazó que los cubanos deban acostumbrarse a que un mes completo de trabajo no permita satisfacer las necesidades de sus familias.

«Un país no puede acostumbrarse a que trabajar ya no alcance para vivir, ni puede condenar a sus ciudadanos a despertarse cada mañana preguntándose cuánto más se habrá empobrecido su salario», expresó.

González cerró su reflexión con una advertencia sobre las consecuencias humanas de la crisis económica, más allá de las cifras del mercado cambiario.

«Porque cuando una moneda pierde su valor, se empobrece una economía; pero cuando el trabajo deja de garantizar una vida digna, lo que se está perdiendo es mucho más que dinero: es la esperanza de todo un pueblo», concluyó.

Más allá de la apreciación, el deterioro de los ingresos ha sido documentado por distintos estudios. En junio, una estimación del economista cubano José Luis Pérez Capdevila situó en unos 96,000 CUP mensuales el costo de una canasta de necesidades básicas, muy por encima del salario medio nacional.

Por su parte, un estudio del Observatorio Cubano de Derechos Humanos difundido en agosto estimó que el 94% de los cubanos vivía en condiciones de pobreza extrema.

La investigación también encontró que ocho de cada diez encuestados habían dejado de realizar alguna comida durante los seis meses anteriores por falta de dinero o alimentos.

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