
El cubano Cesáreo Navas y Morlanes publicó este domingo en Facebook una denuncia abierta dirigida a los dirigentes del régimen en la que califica de «falacia oportunista, demagógica» el eslogan oficial «No dejar a nadie atrás», y concluye con un rotundo: «¡Basta, basta, basta!».
El texto surge como reacción directa al episodio 35 del podcast oficial «Desde la Presidencia», emitido el 2 de octubre, en el que el presidente designado Miguel Díaz-Canel, el primer ministro Manuel Marrero Cruz y la ministra de Justicia Rosabel Gamón Verde debatieron el supuesto avance de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas en junio de 2026.
Navas y Morlanes describe el programa como «diseñado para engatusar, engañar y distraer» a la población, y señala que el momento más revelador llegó cuando Díaz-Canel le preguntó a Marrero cuándo se verán resultados: el primer ministro, según el autor, «se removió en el asiento, se sonrió» y respondió que «el año que viene se podrán apreciar avances, resultados».
«Desde que asumió la presidencia el 10 de octubre de 2019, su mandato se ha caracterizado por promesas incumplidas, por vaticinar en cada final de año que el próximo año será mejor», escribe el cubano, recordando también las promesas fallidas de Díaz-Canel sobre los apagones y la escasez de agua.
Sobre este último punto, el autor es contundente: el régimen prometió que para finales de octubre que la escasez de agua mejoraría, pero la situación empeoró. Según datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, más de 2,7 millones de cubanos tenían afectado el suministro de agua en octubre de 2026, con el 66% de las afectaciones atribuidas a la falta de electricidad para operar las bombas.
«La cifra de los 883.000 vulnerables del país que, dice usted, no, no es la verdadera, ya que somos millones los cubanos indefensos», escribe, y enumera a quienes considera excluidos del sistema: jubilados con pensiones miserables, asalariados con sueldos ridículos, y todos los que no tienen acceso a los privilegios de la élite militar, partidista o empresarial.
«Por culpa de ellos, con el constante mal quehacer en la administración del feudo, me han convertido en una persona pesimista, escéptica y, por lo tanto, no creo en ninguno. Nuestra vida y, sobre todo, la de los jubilados es indigente, dolorosa. Somos personas descartadas, abandonadas. No usaron al máximo, nos esprimieron y ahora nos quieren poner a barrer el piso con la lengua», denuncia el autor.
El texto también apunta a la desigualdad estructural que separa a los dirigentes de la población: «No hay igualdad económica y social, el abismo entre ustedes y nosotros cada día es más ancho y profundo».
Varios cubanos coincidieron con Cesáreo Navas y Morlanes. «Hace 100 años que están haciendo promesas, ofreciendo cambios, pero siempre es el año que viene», escribió un usuario. Otro fue más lapidario: «Yo estoy convencida que las medidas ya fracasaron antes de implementarlas y por algo tan simple, como es que están fuera de tiempo, ya no se vale, y con relación a los jubilados, nos declararon hace tiempo material desechable».
La economía cubana acumula una contracción de aproximadamente 26% desde 2020, los apagones llegaron a 30 horas consecutivas en algunas provincias en octubre, y estudios independientes señalan que ocho de cada diez cubanos han dejado de comer alguna comida del día por falta de recursos; entre mayores de 61 años, la proporción se acerca a nueve de cada diez.
«No pueden pedir acompañamiento a los excluidos, a los que no tenemos recursos materiales ni esperanzas», concluye Navas y Morlanes.
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