
El gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció este miércoles que millones de cubanos sufren interrupciones en el suministro de agua y el problema no tendrá respuesta inmediata.
Sus declaraciones fueron en el programa radial Criterio Compartido, donde aseguró que la crisis del agua en Cuba es «real, grave y compleja». Advirtió que la solución, demandará inversiones de gran escala, un plazo prolongado y que «no se resuelve ni con un discurso ni con una sola medida».
«Es un problema que tiene raíces estructurales, redes con décadas de explotación, inversiones que no hemos podido hacer en la magnitud que se necesitaba, mantenimiento que había que hacer, y dos factores que hoy lo acrecientan», dijo.
Los factores a los que se refiere son el embargo estadounidense y la crisis energética. También apuntó contra sus propios funcionarios al criticar «la negligencia, la indolencia y la falta de coordinación» de las autoridades locales en algunos territorios.
Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), precisó que 2.681.770 personas padecían cortes en el suministro por redes en todo el país, al amanecer del martes 3 de noviembre.
El dato más revelador que aportó el funcionario es el vínculo directo con los apagones. El 66% de las afectaciones se debe a la falta de electricidad para operar las estaciones de bombeo, y otro 25% a averías en los propios equipos. Estos dos factores representan el 91 % de los problemas registrados.
La Habana concentra el mayor número de afectados, con unas 536,000 personas sin acceso regular al servicio. Le siguen Santiago de Cuba, Holguín, Matanzas, Artemisa y Pinar del Río, con alrededor de 200,000 afectados cada una.
En numerosos territorios, familias cubanas pasan semanas e incluso meses sin recibir agua por las redes domiciliarias, lo que las obliga a depender de camiones cisterna privados a precios prohibitivos.
En Pinar del Río, una pipa puede costar más de 15,000 pesos —casi cinco salarios mínimos mensuales—, cifra que el periódico oficialista Guerrillero calificó de «precio excesivo y abusivo». En La Habana, los precios de pipas privadas oscilan entre 18,000 y 50,000 pesos.
En mayo de 2026 el INRH ya reconocía 2,7 millones de afectados, y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU estimó en septiembre que el número real podría alcanzar los 3,5 millones.
Entre 2022 y 2024, el Estado cubano destinó aproximadamente 95,801 millones de pesos al turismo frente a apenas 5,934 millones a programas de abastecimiento de agua.
El INRH anunció que 853 equipos de bombeo ya operan dentro del plan de cambio de matriz energética, y que diez parques solares que suman 200 megavatios quedarán destinados a las tres fuentes principales de La Habana, con finalización prevista para agosto de 2027. Las autoridades, sin embargo, no precisaron cuándo disminuirán de forma sustancial los cortes.
Cubanos en el exterior lanzaron esta semana la campaña solidaria «Agua Segura para Cuba», impulsada por la Red de Ayuda Humanitaria, para enviar pastillas potabilizadoras, filtros y ozonizadores al barrio Zamora, en Marianao, donde los vecinos llevan más de seis meses recogiendo agua de lluvia para beber y cocinar.
Vídeos relacionados:
Archivado en: