El historiador español Cesáreo Jarabo tiene una respuesta clara a una de las preguntas más recurrentes sobre la historia de América: los pueblos indígenas no desaparecieron por exterminio, sino por mestizaje e integración en la sociedad hispánica. Así lo explicó en una entrevista con Tania Costa emitida en directo en CiberCuba, en la que abordó este y otros temas relacionados con la identidad hispánica y el legado de España en América.
La pregunta la formuló la propia entrevistadora: «¿En qué momento y cómo desaparecen los indios en Cuba? Sé que quedan descendientes, pero es un hecho que ya no están». La respuesta de Jarabo fue directa: «Es que hay una cosa que se llama mestizaje. Los fuimos blanqueando».
Para ilustrar su tesis, el investigador recurrió a un precedente anterior a la propia conquista de América: las Islas Canarias. Según Jarabo, el modelo de integración se aplicó allí antes de cruzar el Atlántico, y el resultado fue el mismo. «Yo es que eso me lo he cuestionado en principio en Canarias, que fue el primer sitio. Antes de llegar a América se llegó a Canarias. Y claro, yo me he puesto a estudiar. Y digo: ¿y dónde están los canarios? ¿Qué pasa, se los pelaron a todos? Pues no señor. Se mezclaron con ellos».
El mecanismo jurídico que hacía posible esa integración era, según Jarabo, el bautismo. «En el momento en que alguien se bautizaba era español. Y se consignaba como español. Pues blanco, negro». Con ese acto, cualquier persona —independientemente de su origen— quedaba registrada como súbdito de la Corona.
La conversación derivó hacia la actualidad cuando la entrevistadora mencionó la llamada ley de nietos, la norma española que permite a descendientes de españoles en el exterior optar a la nacionalidad. Jarabo dijo defender que la nacionalidad española debería extenderse a todo el mundo hispánico, pero advirtió sobre los límites prácticos. «Si tiene una capacidad la seguridad social para atender a 40 millones de personas, si de golpe se le meten 400 millones, pues desaparece. Y nos quedamos todos sin nada».
El historiador también situó en el año 1700 el inicio del «divorcio» entre España e Hispanoamérica, coincidiendo con el cambio dinástico que llevó a los Borbones al trono tras la Guerra de Sucesión. «Desde 1700 empieza a actuarse a favor de separarnos. Así como hasta 1700 las leyes permitían que los indios fuesen a las universidades. Cuidado, que no eran ni una ni dos ni tres ni cuatro las universidades».
Esa referencia a la educación indígena tiene respaldo histórico. La monarquía hispánica fundó el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco en 1536 para hijos de la nobleza nahua, y las universidades de Santo Domingo, Lima y México abrieron sus puertas entre 1538 y 1551. La historiografía académica, no obstante, matiza que el acceso indígena a esas instituciones estuvo restringido principalmente a las élites nativas, y que el bautismo, si bien integraba jurídicamente, no eliminaba las jerarquías de castas que estructuraban la sociedad colonial.
Jarabo desarrolla estas ideas en sus libros La construcción de la América Hispánica y El fin del Imperio de España en América, obras en las que defiende que los territorios americanos no fueron colonias sino provincias integradas con los mismos derechos que las peninsulares, una tesis que también sostiene en su canal de YouTube Pensamiento Hispánico.
En el marco más amplio de la entrevista, Jarabo aborda la guerra de 1898 y la pérdida de Cuba, sosteniendo que España no fue derrotada por inferioridad militar sino por la deslealtad de sus dirigentes y la acción de intereses extranjeros.
Sobre la identidad cubana, el historiador afirma que «Cuba era auténticamente española, era radicalmente española», una lectura que contrasta con la visión predominante en la historiografía cubana y que ha generado debate entre investigadores de ambos lados del Atlántico.
Archivado en:
