
El periodista y crítico de cine cubano Frank Padrón ironizó este sábado sobre la inutilidad de los cajeros automáticos en Cuba, los cuales, según su opinión, han dejado de dispensar efectivo e incluso de funcionar como terminales de consulta y transferencia.
En una publicación compartida en su perfil de Facebook titulada "El adorno de los bancos", Padrón describió la progresiva pérdida de utilidad de estos dispositivos. Primero fueron trasladados del exterior al interior de las sucursales; después dejaron de dispensar dinero y quedaron reducidos a ofrecer consultas y transferencias. Ahora, según el periodista, ni siquiera cumplen esas funciones.
"No hay corriente, o si tienen no hay conexión, o la poca energía disponible si le tributa a las cajas no puede al cajero, o los rodillos no funcionan", escribió.
Su conclusión fue todavía más contundente. "Dije adornos, pero los cajeros han pasado a ser más bien una metáfora".
Más de 60 % de los cajeros automáticos de La Habana permanecía fuera de servicio en octubre y noviembre. El Banco Metropolitano, que administra más de 500 dispositivos en los 15 municipios de la capital, tenía operativos apenas unos 200 en junio. La crisis eléctrica figura entre las causas directas de estas interrupciones.
Las reacciones a la publicación reflejaron el malestar de los usuarios. "Infraestructura necesaria no renovada o que no funciona sin energía. Otra negligencia que golpea al pueblo por falta de previsión a largo plazo", comentó una seguidora.
Otra persona resumió la situación con ironía al describir los equipos como "la parte museable del Banco". Una tercera cuestionó los recursos invertidos en una infraestructura que hoy resulta inutilizable. "¿Cuántos millones invertidos en algo que ellos mismos volvieron trastos inútiles? ¿Quién responde por eso?", preguntó.
"Como todo en este país, ya poco a poco no tendremos nada", escribió otra ciudadana.
El deterioro de los cajeros constituye uno de los problemas más visibles de la bancarización obligatoria impulsada por el Gobierno desde agosto de 2023.
La escasez de efectivo también ha alimentado un mercado informal en el que los intermediarios entregaban apenas 600 pesos en efectivo por cada 1,000 transferidos, una comisión del 40 % que refleja la urgencia de quienes necesitan disponer de dinero físico.
En junio, cientos de personas se aglomeraron frente al Banco Metropolitano en La Habana Vieja y denunciaron que los empleados desactivaban los cajeros para evitar que la gente "molestara".
En agosto de 2025, un cajero fue apedreado durante un apagón en el barrio habanero de Santos Suárez. En Camagüey también se documentaron ancianos que dormían en los portales de los bancos para asegurar un turno al día siguiente.
El propio gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció en octubre, durante su programa radial, que "la bancarización no se puede imponer" a todos los cubanos. También anunció la instalación de paneles fotovoltaicos en las sucursales bancarias para que "con apagón no haya apagón bancario".
La promesa contrasta con una realidad en la que los ciudadanos siguen dependiendo de una infraestructura bancaria incapaz de garantizar servicios básicos. La bancarización, presentada por el Gobierno como una transformación necesaria de la economía, continúa chocando con la falta de electricidad, efectivo y condiciones operativas.
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