Kaleb, un chimpancé de 38 años, tuvo que recibir comida y mantas mediante un dron después de quedar aislado por las inundaciones que afectaron un santuario de animales rescatados en Fort Pierce, en el condado de St. Lucie, Florida.
El singular operativo tuvo lugar en las instalaciones de Save the Chimps (Salvemos a los chimpancés), donde el desbordamiento de canales dejó sumergidos los caminos internos.
Según informó Associated Press, el personal recurrió a un dron de reparto que la organización había adquirido precisamente para situaciones de emergencia.
Kaleb permanecía en un área exterior que quedó separada del resto de las instalaciones por el agua acumulada. Aunque los cuidadores no podían acceder a él por las rutas habituales, consiguieron hacerle llegar los suministros necesarios desde el aire.
El santuario compartió imágenes que muestran al chimpancé comiendo un plátano que sacó de una bolsa de papel entregada por el dron, una escena que refleja las dificultades que enfrentaron los trabajadores para mantener la atención de los animales durante las inundaciones.
El dispositivo también permitió llevarle mantas mientras permanecía aislado. Posteriormente, Kaleb logró desplazarse por sus propios medios hasta un lugar más accesible, utilizando una cuerda que atravesaba una zona cubierta de agua.
El director de instalaciones del santuario, Mark Yohannan, explicó que el dron se había comprado tiempo atrás como una herramienta de respaldo, aunque hasta ahora no había sido necesario utilizarlo en una situación de estas características.
La emergencia afectó una propiedad de unas 150 acres, equivalentes a 61 hectáreas, donde viven más de 200 chimpancés rescatados de laboratorios de investigación, la industria del entretenimiento y el comercio de animales exóticos.
De acuerdo con un reportaje de CBS12, las inundaciones dejaron buena parte del santuario prácticamente inaccesible para sus trabajadores, que tuvieron que desplazarse utilizando tractores, remolques y vehículos todoterreno.
Los canales que atraviesan la propiedad se desbordaron y cubrieron los caminos por donde habitualmente circulan los carritos de golf utilizados para distribuir alimentos y medicamentos.
El centro necesita transportar diariamente alrededor de 3,000 libras de alimentos, equivalentes a unos 1,361 kilogramos, por lo que la interrupción de las rutas habituales representó un importante problema logístico.
Un vehículo especial para desplazarse por terrenos pantanosos permitió inicialmente realizar parte de las entregas, pero terminó averiado. También quedaron inutilizados varios carritos de golf y la camioneta de un trabajador se atascó en un hundimiento del terreno.
Mientras Kaleb recibía alimentos mediante el dron, los demás chimpancés continuaron siendo atendidos con tractores y camionetas que trasladaban comida, medicamentos y otros suministros por las zonas donde todavía era posible circular.
La directora ejecutiva del santuario, Ana Paula Tavares, aseguró que los refugios de los animales permanecían a salvo porque están situados en terrenos elevados.
Algunos veterinarios y cuidadores tuvieron que quedarse a dormir en las instalaciones para garantizar la atención durante la emergencia.
Yohannan confirmó que los chimpancés continuaron recibiendo sus alimentos habituales, incluidas frutas como plátanos y naranjas, a pesar de las dificultades para llegar a ellos.
Las inundaciones también provocaron la aparición de un pequeño caimán cerca de la cocina del santuario, un área donde normalmente no se observan estos reptiles.
Para el sábado, el nivel del agua había comenzado a descender considerablemente y alrededor del 20% de los caminos internos ya estaban despejados, aunque las dificultades de acceso persistían en otras zonas.
El santuario también ha solicitado ayuda para recuperarse de los daños. En un comunicado publicado en su página oficial, la organización pidió donaciones destinadas a reparar las instalaciones afectadas y mantener la atención de los chimpancés.
La entidad anunció que Susanne Damgaard, una colaboradora residente en Dinamarca, se comprometió a igualar las aportaciones económicas recibidas para la recuperación, con el propósito de duplicar el valor de las donaciones.
Las inundaciones que afectaron al santuario forman parte del episodio de precipitaciones extraordinarias registrado en Florida a comienzos de noviembre.
En algunas localidades del estado cayó en apenas 48 horas una cantidad de lluvia equivalente a casi seis meses de precipitaciones habituales, con acumulaciones superiores a 600 milímetros.
En el condado de St. Lucie, donde se encuentra el santuario, las inundaciones también afectaron barrios residenciales de Port Saint Lucie, donde el agua llegó a cubrir calles y se acercó peligrosamente a las viviendas.
La gravedad de la situación llevó al gobernador Ron DeSantis a declarar el estado de emergencia en siete condados el 2 de noviembre, incluido St. Lucie, mediante la Orden Ejecutiva 26-227, para facilitar la movilización de recursos y las labores de respuesta y recuperación.
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