
Una enfermera de Cienfuegos con 18 años de servicio en el sistema de salud cubano publicó esta semana un mensaje de denuncia en Facebook tras la muerte de su colega Maribel Pupo, licenciada en Enfermería de Cumanayagua que falleció el 2 de noviembre después de ser agredida mientras cumplía sus funciones.
Yenisey Álvarez Enamorado, residente en Cienfuegos, escribió su texto sin concesiones: «Desde Cienfuegos, Ciudad Nuclear, escribo esto con rabia contenida y el alma destrozada. No voy a suavizar nada. Lo que le pasó a la Licenciada en Enfermería Maribel Pupo es un crimen que nos atraviesa a todos los que cada día nos ponemos el uniforme para cuidar a un pueblo que muchas veces nos devuelve desprecio».
Maribel Pupo trabajaba en el departamento de Vacunación del Hospital Docente Aracelio Rodríguez de Cumanayagua y fue golpeada el 29 de octubre cuando instaba a una familia a completar el esquema de vacunación de un menor.
El golpe la derribó y le provocó graves lesiones craneales, incluyendo tres coágulos cerebrales.
Fue atendida primero en el policlínico de Cumanayagua y luego trasladada a Cienfuegos, donde fue intervenida quirúrgicamente. Su cuerpo no resistió cuatro días después.
Sus hijas quedaron sin madre, su esposo sin esposa. El gremio de enfermeras de Cumanayagua le rindió guardia de honor en la funeraria del territorio.
La Dirección General de Salud de Cumanayagua confirmó el fallecimiento en redes sociales con un mensaje de condolencias, pero no detalló las circunstancias de la agresión ni informó sobre ninguna investigación penal en curso.
Esa ausencia de respuesta institucional es precisamente lo que Yenisey Álvarez denuncia en su publicación, en la que exige que el gremio deje de cargar con culpas que no le corresponden: «NO tenemos la culpa de la falta de insumos. NO tenemos la culpa de las carencias del sistema. NO tenemos la culpa de las necesidades que golpean al pueblo. NO somos el enemigo. Somos quienes cuidamos, quienes tocamos puertas, quienes damos la cara cuando otros no están».
La enfermera también apunta al patrón que subyace al caso: «La violencia contra el personal de salud no es un caso aislado, es una alerta que llevamos años encendiendo y que hoy se cobró una vida».
El caso de Maribel Pupo se inscribe en una cadena documentada de agresiones contra trabajadores sanitarios cubanos.
En diciembre de 2025, la enfermera Rosa Idania Ferrer Pérez fue asesinada en Palmira, también en Cienfuegos. En junio de 2026, el médico intensivista Leudis Alfonso Minguía fue agredido físicamente durante su guardia en el Hospital de Cárdenas, Matanzas. En agosto, la obstetra Yanelkys Alonso Valdés fue asesinada en su vivienda de Güines, Mayabeque, y días después murió también su madre, gravemente herida en el mismo ataque.
El caso expone además una tensión específica del sistema sanitario cubano: el personal está obligado a persuadir a los padres para que vacunen a sus hijos, una tarea que se realiza sin marco legal claro y sin mecanismos de protección para el trabajador.
Una colega de Maribel Pupo la describió en redes sociales como «una enfermera magnífica, una gran profesional y, sobre todo, una persona excepcional. Toda una vida dedicada a su vocación, cuidando de los demás con entrega y humanidad».
Yenisey Álvarez cerró su mensaje con una exigencia colectiva que resume el hartazgo del gremio: «Exigimos respeto. Exigimos honor. Exigimos protección. Exigimos justicia. Que este crimen no quede impune, que no se silencie, que no se normalice».
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